“El Atalanta es un equipo peculiar, empezando por el nombre. Atalanta era, en la mitología griega, la hija del rey de Arcadia. El padre la repudió y fue criada por osos. De joven, mató a dos centauros que intentaron violarla. Fue precursora del deporte profesional: Melanio la retó a una carrera y la venció dejando caer sobre la pista manzanas de oro que Atalanta se detenía a recoger. Atalanta y Melanio se casaron, pero hicieron algo que molestó a Afrodita y ésta los convirtió en leones con el fin de que no pudieran fornicar. Pues bien, hablamos de un club que decidió llamarse Atalanta. A partir de ahí, todo es posible”

Fenómenos Lombardos, columna de El País, Enric González.

 

“A partir de ahí, todo es posible”, decía el periodista Enric González en una de sus míticas columnas sobre el calcio italiano, que quizás dentro de las ligas europeas, sea la más estrambótica. El “todo es posible” el fútbol se ha encargado de recordárnoslo varias veces, pero el “a partir de ahí”, en este caso, son las claves del juego de este Atalanta, que con unos determinados protagonistas ejecutándolas, se ha rebelado en tabla de la clasificación de la Serie A. La victoria contra el Sassuolo (3-1) en la última jornada los ha dejado terceros, en puestos de Champions League, y además siendo el equipo más goleador del campeonato con 77 goles.

El Atalanta es un equipo atrevido. Le gusta presionar arriba, y cuando ataca, trata de llegar de forma directa a la área rival con el máximo de efectivos. Gian Piero Gasperini, el entrenador y artífice de esta sorprendente gesta, apuesta por un esquema táctico formado por tres centrales, dos carrileros largos, un doble pivote multifuncional, un mediapunta director de ataque y dos arietes de referencia.

Las consignas son muy claras: presionar en campo contrario y, si se recupera el balón, atacar rápidamente los espacios de un rival abierto. Como decíamos, el Atalanta ha sido el equipo más goleador este curso de la Serie A, dato que todavía tiene más mérito si tenemos en cuenta que lo ha conseguido en la liga considerada la más defensiva de Europa. Sin embargo, lo más sorprendente es de dónde y cómo vienen los goles de este conjunto, ya que no llegan de ninguna superestrella, sino que los firman jugadores que se complementan y confían ciegamente en un estilo de juego.

En el Atalanta todo el mundo está invitado al área a rival, incluso los zagueros. Con tantos posibles rematadores, centrar es una constante tentación. Principalmente para el ‘Papu’ Gómez, que es el gran director ofensivo. Los carrileros, muy profundos, si no les toca recibir balón en banda, tienen la obligación de entrar a la zona de remate, generalmente al segundo palo, con el objetivo de acabar la jugada. El que más se ha aprovechado de este aspecto táctico es Timothy Castagne. El carrilero belga de 23 años ha firmado una excelente temporada siendo un auténtico puñal por la banda; es uno de los laterales con más goles (4) de la competición italiana. A esta lista de defensas goleadores hay que apuntar también los nombres de Hateboer (5), Toloi (3) y Mancini (5). Gasperini les da la total libertad para sumarse al ataque siempre que la jugada lo permita.

Hasta siete jugadores, centrales incluidos, dentro del área en la primera parte del Atalanta-Roma (3-3). Jugada del gol de Castagne que suponía el 1-3 en el 44’.

Otro nombre que hay destacar en este Atalanta es el de Duvan Zapata. El delantero colombiano de 28 años ha firmado su mejor campaña goleadora con 29 goles en todas las competiciones, más del doble de los que había marcado en temporadas anteriores, en su paso por Udinese y Nápoles. De hecho, ha quedado segundo como capocanoniere de la liga (23 goles). Ha alcanzado la madurez como futbolista y se nota en su juego. Para el Atalanta, este ariete es la clara referencia que buscar cuando en la medular el juego no es fluido. Lo encuentran con cualquier balón en largo, y como es inteligente en el juego asociativo, si no puede girarse y usar su potencia física, juega de cara para el ‘Papu’ o Ilicic que se aprovechan muy bien de como fija a las defensas rivales.

Aunque el equipo de Bérgamo tampoco es perfecto. En defensa es en lo que deberían mejorar más, ya que de los cinco primeros equipos de la liga es el más goleado, con 46 tantos encajados. El Atalanta sufre mucho en las transiciones y en su repliegue defensivo. Y es normal, ya que lanzar a tantos jugadores al ataque, sobre todo con defensas en zonas muy avanzadas, implica que, en caso de pérdida o de no acabar la jugada, se produzcan contraataques. Los rivales, con tantos espacios libres, lo suelen tener relativamente fácil para llegar a la portería. De hecho, en la final copera, el segundo gol de la Lazio que remató el encuentro se produjo tras una acción de estas características.

En un época en la que parece que deben ganar siempre los que tienen más presupuesto, Atalanta se rebeló en Italia, y buscará extender su rebelión por Europa, en la Champions League del año que viene. Una competición totalmente apta para revoluciones. Porque en el fútbol, si se juega en equipo con una idea clara, cada jugador aporta su mejor virtud y, por supuesto, tienes la compañía de la suerte, “todo es posible”.