El gran momento de Michel Platini como líder y capitán de la selección francesa lo vivió, sin duda, en la Eurocopa de 1984, cuya fase final se disputó en suelo galo. No solo fue el líder, no solo todo el juego del equipo de Michel Hidalgo pasó por sus botas, sino que además fue el máximo anotador del certamen, con nueve goles que, aún hoy, suponen la mejor marca goleadora en la historia del torneo; siendo aquella la única ocasión en la que el ’10’ francés vistió la camiseta de ‘Les Bleus’ en una Eurocopa. Suficiente para pasar a la posteridad de la competición.

Michel Platini venía de romperla en su segundo curso en las filas de la Juventus. Aquel año, antes de dejar atrás el fútbol de clubes para vestirse con la camiseta de la selección, el club piamontés sumó otra Serie A y la primera -y única- Recopa de Europa a un palmarés ya entonces envidiable, que justo un año después lo sería aún más cuando estrenaran su nombre entre el de los todavía pocos privilegiados que podían presumir de haber levantado la imponente Copa de Europa. Pero aquello vino más tarde. Primero, una Eurocopa por disputarse. La Eurocopa de Michel Platini. Porque nadie pudo ser capaz de hacerle sombra en el lejano verano del 84 en su país.

 

Francia se hacía con su primera Eurocopa. Platini redondeaba un año en el que le salió todo lo que se propuso. El segundo Balón de Oro estaba en camino

 

Encuadrada en el mismo grupo que Bélgica, Dinamarca y Yugoslavia, Francia se enfrentó a los daneses en el partido inaugural del torneo. Y los casi 50.000 aficionados que se congregaron en el duelo vieron como Michel Platini estrenaba la cuenta goleadora del torneo. Aquel primer tanto, el único del encuentro, fue el preludio de un récord aún hoy inigualable. Después vinieron sus hat-tricks ante Bélgica (5-0) y Yugoslavia (3-2) para terminar la fase de grupos con pleno de victorias. Ya en las semifinales, le marcó en el último minuto de la prórroga a Portugal, con el que deshizo el empate a dos, y de paso salvó del apuro a un Jean Tigana que reconoció a sus compañeros no haber ganado nunca antes una tanda de penaltis.

El 27 de junio de 1984, en el mismo Parque de los Príncipes donde se inició el torneo, Francia y España se enfrentaban en el partido decisivo. La ‘Roja’, que llegó al país vecino in extremis, gracias al histórico 12-1 a Malta, se presentó en la final después de una apuradísima batalla con portugueses y alemanes por estar en unas semis donde tuvieron que presentar candidatura al título desde los once metros. Encomendados a un espectacular Arconada, confiaban en sumar la segunda Eurocopa al palmarés español. Pero delante tenían al mejor jugador del torneo. De los doce goles anotados hasta el día de la final, ocho de ellos llevaban el sello del genio de la Juventus. El último día, no sería menos. Esta vez con suerte, después de un lanzamiento de falta aparentemente sin peligro que se le escurrió a Arconada de entre las manos. Intentó voltearse rápido y salvar el balón antes de cruzar la línea de meta. Fue demasiado tarde. Francia se ponía 1-0 arriba cumplida casi la hora de juego. En el 90’, la sentencia. Bruno Bellone zanjó el asunto. Francia se hacía con su primera Eurocopa. Platini dejaba el récord en nueve tantos y redondeaba un año en el que le salió todo lo que se propuso. El segundo Balón de Oro estaba en camino.

 


Fotografía de Imago.