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Kenan Kodro: “Salir de España fue la mejor decisión de mi carrera”

Charlamos con Kenan Kodro, ex delantero de Osasuna, Athletic o Valladolid, máximo goleador de la liga húngara y, desde este enero, nuevo jugador del Ferencváros

kenan kodro

Kenan Kodro (San Sebastián, 1993) descuelga el teléfono desde Benidorm. Son las nueve de la noche y en media hora arranca el primer partido de los cuartos de final de la Copa del Rey española. Juega en Balaídos la Real Sociedad, el equipo donde creció futbolísticamente y en el que triunfó su padre, el gran Meho Kodro, en la década de los 90. En la ciudad alicantina está concentrado con su nuevo club, el Ferencváros, que lo ha fichado este mercado de invierno tras dos temporadas y media en el Fehérvár, el antiguo Videoton. En Hungría, asegura, es feliz. En parte porque ha recuperado lo más preciado para un delantero: el gol. Este curso, sin ir más lejos, lleva once tantos en 17 partidos, lo que le convierte en el máximo goleador del campeonato, que se reanuda en febrero tras el parón habitual por estas fechas. Ex de Osasuna, Athletic Club y Real Valladolid, entre otros, Kodro conversa tranquilo y expectante, también confiado: vestir la camiseta del club más poderoso de Hungría es un reto que le motiva.

¿Cómo ha ido este cambio de club a mitad de temporada?

Bastante bien. Cuando terminamos la primera parte de la liga, el pasado 16 de diciembre, ya al día siguiente mi tío, que es mi agente, recibió una llamada del Ferencváros para mostrarle su interés en ficharme. Él me lo comunicó, me dijo que en unos días habría una oferta formal y yo obviamente le respondí que estaba muy interesado. La verdad es que todo fue muy rápido. Tenía ganas de venir, porque al final es el mejor club de Hungría, un histórico que todos los años juega en Europa. Además, personalmente me encuentro muy bien, estoy en un gran estado de forma.

¿Lo ha entendido tu antiguo club? ¿Ha sido traumático?

Bueno, si me preguntas a nivel personal, no te voy a decir que ha sido fácil… Pero he dado un paso más en mi carrera. Esta temporada he sido el capitán del Videoton, el mister me ha dado esa responsabilidad para liderar al grupo, y lo cierto es que lo hemos hecho muy bien. En estos cuatro o cinco meses de la primera vuelta [en la primera división húngara hay tres], hemos quedado terceros, a cuatro puntos del liderato, y eso para un club como este es algo bonito y meritorio. Entre aficiones, es distinto. A ver, no quiero hablar de mal rollo, pero no se ha visto bien la operación, aunque muchos la entiendan. Al final, que a un jugador de 30 años se le presente una oportunidad como esta… Quizá los que son muy, muy del Videoton no van a comprenderlo nunca, pero vaya, yo creo que es algo normal en el mundo del fútbol. Diría que, en línea generales, se ha vivido con respeto.

Me hace gracia que hables del Videoton. Tenía entendido que se llamaba Fehérvár.

¡Es que han cambiado muchas veces de nombre! Al final, depende del dueño que haya estado en el club. Ahora se llama Fehérvár porque la ciudad se llama así. Pero mucha gente lo sigue conociendo por Videoton.

Esta es tu tercera temporada en Hungría. ¿Es el nivel que esperabas? ¿En España se conoce poco de este campeonato?

Es que en España sólo se siguen la Liga y la Premier. Y la Bundesliga, aunque cada vez menos. Pero también hay fútbol más allá de España. Y hay buenos equipos por toda Europa, por no decirte por todo el mundo. La liga húngara es inferior a las grandes ligas, es obvio, pero también hay buenos jugadores, es muy competitiva, y la verdad es que te diría que ha sido probablemente la mejor decisión de mi carrera, salir de España y venir aquí. Las cosas se han ido ordenando. He estado en el Videoton dos temporadas y media y ahora estoy en un club histórico como el Ferencváros, con unas aspiraciones muy altas y que además tiene la presión de ganar la liga, de ir a por el título.

 

“En España sólo se siguen la Liga y la Premier. Y la Bundesliga, aunque cada vez menos. Pero también hay fútbol más allá. Y buenos equipos por toda Europa”

 

Cinco ligas seguidas lleva el Ferencváros. Pero el Fehérvár está tercero, nada descolgado. Y tú eras el ‘pichichi’ del campeonato…

¡Les he dejado bien, eh! ¡En buena posición! [ríe] La verdad es que este año la liga está bastante apretada. En temporadas anteriores, el Ferencváros sobre estas fechas no sé si ya llevaba 12 o 15 puntos sobre el segundo. Este año está más ajustado, el Ferencváros ha cambiado de entrenador y ahora creo que estamos volviendo a esa dinámica ganadora. Cada año vienen jugadores nuevos, y mejores jugadores, es una liga que está empezando a crecer. Por calidad debería tener a otro equipo más en Europa, no sólo el Ferencváros, y, por nivel e inversión, creo que lo puede conseguir. Hay mucho dinero, hay mucha pasión, la selección nacional también es muy potente, y esa emoción se traslada al campo. Al Ferencváros sólo le vale ganar la liga. Es una obligación.

Tal y como me pintas los escenarios de años anteriores, se entiende que han ido a ficharte para dar un salto de calidad. ¿Eso aumenta la responsabilidad?

Así es. Hasta cierto punto es normal. Llevo dos años y medio aquí, en todas las temporadas he marcado goles. Y te preguntas: ¿por qué el fichaje no ha sido antes? Nunca sabes cuándo se pueden dar las cosas, y en este momento se ha dado que el Videoton ha estado en el mejor momento desde que llegué y el Ferencváros ha estado un poco menos inspirado. También porque he jugado muchos partidos. Creo que 35 de agosto a diciembre. En cambio, el Videoton ha disputado 17, la mitad. Y claro: ahora el club se ve en una situación donde la liga está más ajustada y tiene que reforzarse. Los clubes grandes es lo que hacen, para demostrar su superioridad y mantener el dominio.

¿Qué te has encontrado hasta el momento en tu nuevo equipo? ¿Qué te ha sorprendido?

Te diría que el conjunto, todos los jugadores, todas las líneas, tiene futbolistas con algo diferente. No te diría algo en concreto, se ha reforzado bien, y no hay ninguno que sobresalga pero como equipo es muy fuerte y tiene siempre opciones. Aquí se suele decir que el Ferencváros tiene dos equipos, dos onces, y lo corroboro: la plantilla es muy fuerte y competitiva.

¿Cómo explicas que hayas vuelto a reencontrarte con el gol precisamente aquí, en Hungría?

Son escenarios diferentes. En España siempre hubo una competitividad muy grande. En el Athletic, en Osasuna, en el Valladolid… Equipos muy buenos donde siempre hay grandes jugadores. Yo nunca tuve continuidad, una continuidad que yo pensaba que necesitaba y que creo que merecía para desarrollar mi fútbol. Pero en Hungría esto sí se ha dado. Llegué aquí después de una lesión muy grave, una operación en Valladolid, y necesitaba salir de España para vivir otra experiencia, conocer otra cultura, otra gente, otro fútbol. Se dio la circunstancia de que el Videoton necesitaba un delantero y no me lo pensé: tenía muchas ganas de reivindicarme. Al final las cosas empezaron a salir bien y te preguntas: ‘¿Será que yo hacía cosas diferentes las otras temporadas?’. Y te digo que no. He trabajado siempre, me he buscado la vida, he peleado por mi puesto… Pero los entrenadores decidieron de otra manera. Llegar aquí ha sido aire fresco para mí, las cosas han mejorado, no te sabría decir cómo, y cuando entras en una racha, ya no paras, y sigues, continúas en la dinámica buena. Llevo once goles, espero y deseo ser el máximo goleador del campeonato. Sé que va a ser complicado, porque los delanteros viven de rachas y nadie te asegura que todo vaya a seguir así. Pero estoy preparado, es un reto que me he marcado.

 

“Nunca tuve continuidad en la Liga, una continuidad que yo pensaba que necesitaba y que creo que merecía para desarrollar mi fútbol. Pero en Hungría esto sí se ha dado”

 

Por un lado, el parón rompe esta racha. Pero por el otro te irá bien para conocer a tus nuevos compañeros.

Es un buen momentopara llegar al Ferencváros. Hacer esta mini-pretemporada invernal, conocer al mister, el staff técnico, los compañeros, los jugadores que tengo detrás, los que tengo al lado, al ’10’, cómo puedo asociarme con ellos, relacionarme, crear ese feeling… Va a hacer falta tiempo, es lógico. Cuando se reanude el campeonato afrontaremos nueve partidos sólo en febrero entre liga, copa y Conference League [ante el Olympiakos griego, en los dieciseisavos de final]. Esta ‘pretemporada’ me está sirviendo para saber cómo respira el equipo, con quién puedo apoyarme, qué complicidades se pueden dar dentro y fuera del terreno de juego… Y lo de las rachas goleadoras, bueno. Marqué cinco goles en las últimas tres jornadas antes del parón. Veremos a mi regreso lo que ocurre. Lo importante es que cuando aparezcan las oportunidades me pillen preparado para afrontarlas.

Desembarcar en la liga húngara también te permitió regresar a la selección. ¿Era un objetivo?

Al final, jugar para tu país, o en este caso jugar para el país del que es tu familia, siempre ha sido un sueño. Jugar un Mundial, o una Eurocopa, o incluso las fases de clasificación… Sabía, desde mi etapa en España, que si un jugador no juega no es convocado; es algo completamente normal. Pero también era consciente de que si salía fuera, las oportunidades llegarían. Al final nadie me ha regalado nada, pero las cosas empezaron a salir. Y claro, piensas: ‘si empiezan a salir, tal vez pueda significar una llamada de la selección’. Y así fue: desde que llegué a Hungría, en 2021, he estado en todas las convocatorias… menos en la última, donde decidí dejarlo por circunstancias difíciles. Tener continuidad y marcar goles te abre puertas. Cuando no tienes nada de esto, simplemente desapareces.

¿Cuando te refieres a circunstancias difíciles piensas en la breve estancia de tu padre al mando de la selección?

Así es. Hubo ciertos problemas. La federación nombró a mi padre seleccionador de Bosnia el mes de agosto. Pero sólo estuvo en el cargo dos partidos de la fase de clasificación para la Eurocopa. En octubre lo echaron de malas maneras. Entendí que lo mejor era dar un paso al costado y dejar la selección, porque no se portaron bien con él. Simplemente sentí que tocaba hacer eso.

 


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Fotografía del Instagram de Kenan Kodro.