El Eibar de Mendilibar tiene muchas claves. La profundidad por fuera de José Ángel, Peña, Cucurella u Orellana, los goles de Enrich y Charles, la solidez de Escalante o Diop y el peligro de un clásico: balón largo, continuación y finalización. Pero entre todo esto, el engranaje del equipo armero es Joan Jordán. El futbolista catalán de 24 años es un jugador muy difícil de descifrar, lo tiene absolutamente todo para terminar en un club que dispute competiciones europeas todas las temporadas y sobre todo, para ser importante allí a donde vaya.

Sorprende, o no, que en el Espanyol se hayan ido consolidando los Hermoso, Marc Roca o Melendo, y que Jordán no tuviera esa oportunidad. Quizá no se trate de una sorpresa, desde que saliera en 2017 de Barcelona han cambiado de técnico y ya sabéis que no todos los entrenadores miran lo que tienen en casa. Lo que sí parece claro, es que Jordán estaría jugando y mucho en el actual Espanyol. Pero no hablemos de situaciones que no se dan, centrémonos en el valor que tiene el mediocentro para el Eibar.

Como casi siempre, Fran Garagarza, director deportivo del Eibar, acertó al firmar al catalán por un millón de euros. Una inversión que sobre el césped ya está más que amortizada y desde su llegada el valor del futbolista se ha duplicado. Jordán es un jugador que maneja muchos registros sobre el verde, hace muchas cosas y casi todas ellas bien. En el doble pivote con Diop es quien se encarga de que el balón salga lo más limpio posible, y abre a las bandas, donde está el mayor peligro del Eibar. Todo eso es en cuanto a la creación de juego, cada jugada del equipo armero pasar siempre por sus botas. Además, el catalán tiene regate en estático y sabe salir de la presión rival.

Pero Jordán es aún más que eso. Más allá de darle continuidad a las jugadas, es un jugador que tiene facilidad para robar balones en campo contrario. Sabe posicionarse bien y ahí el Eibar saca petróleo, ya sabéis lo mucho que le gusta a Mendi asfixiar al rival. Tampoco le tiembla el pulso a la hora de buscar portería, posee un notable disparo, y es quien saca las faltas. Tanto directas como las de estrategia. En definitiva, Jordán es el chico para todo de Mendilibar. Por buscar una comparativa, pese a que sus cualidades no se asemejan a las de Iborra, cuando jugaba en el Sevilla, es un jugador que tiene la capacidad de producir goles y asistencias. La temporada pasada, su primera en Eibar, sumó seis goles y cuatro asistencias en la Liga. Este curso va por los tres goles y cuatro asistencias, está cerca de repetir números. Termina contrato en 2020 y su cláusula es de tan solo diez millones. Si tuviera dinero y un proyecto sólido, no dudaría en firmar a Jordán.