“Cariño, me voy a Ucrania. Sí, ya sé, es lo de todos los años. Ya sabes cómo funciona esto, tengo aún asuntos por resolver”. Así es como imagino a Pep Guardiola tras cualquier sorteo de la Champions League dando explicaciones a su familia. Lo que antes fue Donetsk ahora es Kharkiv. Ya no está Lucescu, pero el Shakhtar sigue plagado de futbolistas brasileños y Guardiola continúa viajando a Ucrania. No todo va a ser pasajero, hay cosas que no se sufren alteración alguna. Todo parece un plan orquestado por el bueno de Mircea Lucescu, como si tras su enfado con el catalán en 2008 hubiera lanzado una especie de hechizo o embrujo que condenara al de Santpedor a pagar un peaje. “Ahora, por gracioso, te vas a joder y te vas a sacar billetes a Ucrania cada año”.

Guardiola se ha enfrentado en once ocasiones al Shakhtar, tan solo ha jugado más partidos frente al Real Madrid, Arsenal, Athletic, Chelsea, Sevilla o Atlético de Madrid. Lo asombroso es que ante esos equipos se ha medido en más ocasiones debido a que competía también en liga, algo que ante el equipo de Donetsk no ha sucedido. Desde 2008 hasta 2019, el catalán está a nada de que le den las llaves de la ciudad o de que le hagan hijo predilecto. Desde aquel 1-2 con doblete de Messi hasta el 6-0 en Mánchester con tres goles de Gabriel Jesús. Por medio una final en Mónaco que decidió Pedro a cinco minutos de que terminara la prórroga. Once duelos dan para mucho, su balance hasta el momento es de ocho victorias, un empate y dos derrotas.

Ya no están Fred, Rakitskiy, Bernard, Srna, Alex Teixeira, Douglas Costa, Luiz Adriano, Fernandinho, Mkhitaryan, Willian o Chygrynskyi. Pero eso da igual, para no perder la costumbre en la actual plantilla del Shakhtar hay doce futbolistas brasileños y Piatov continúa siendo el portero titular. Si algo funciona soy partidario de no alterar absolutamente nada y eso es lo que hacen los ucranianos; hace tiempo que dieron con la fórmula del éxito para liderar en su liga local, pero llevan años que les está costando trasladar esa tiranía al contexto europeo. Algo parecido a lo que le sucede a Guardiola en sus dos últimas aventuras en Múnich y ahora en Mánchester. ¿Lo veis? Al final son vidas paralelas, cómo van a estar separados. Que ella o él te mire con la misma pasión que Pep observa un sorteo sabiendo a dónde irán a parar sus maletas.

Pep echa de menos a Mircea, como esos dos amigos que discuten y después no saben estar el uno sin el otro. Lástima que el rumano esté sin equipo, lo imagino con una foto del catalán recordando épocas del pasado. El tiempo pasa rápido y más aún en el mundo del fútbol, pero gracias a la magia de la Champions tenemos a Guardiola, Shakhtar, brasileños y muchos goles en el nuestro menú anual. Como los americanos y el día de Acción de Gracias rodeados de pavo y fútbol americano. Respetemos nuestras tradiciones y regalémosle un plumas que abrigue bien al bueno de Pep para su próxima visita a Ucrania que posiblemente sea el próximo año. Si coge los billetes ahora, le saldrá mejor de precio.