En la ciudad de Rovaniemi, la capital de la región de Laponia finesa, vive un hombre pasado de peso y de edad avanzada que cada 24 de diciembre recorre el planeta de arriba abajo para entregar regalos a los niños. Ese tipo rechoncho que se cuela por nuestras chimeneas -a saber cómo cabe por ese agujero- no es otro que Santa Claus, conocido en cualquier rincón del mundo por su carácter bondadoso y alegre. Cuenta la leyenda que Santa Claus es la ‘comercialización’ de un personaje histórico real de finales del siglo III que respondía al nombre de San Nicolás y era el patrón de los niños.

La historia de este personaje, y su aspecto físico, fue transformándose con el paso de los años hasta acabar en el Santa Claus o Papá Noel que conocemos hoy en día, con su abrigo, pantalones y gorro rojos. De nacer en Myra (Turquía), pasó a ser un tipo que vivía cerca del círculo polar ártico; su delgadez acabó en una enorme panza; y se le empezó a dibujar con colores rojos fruto de una campaña de Coca-Cola. Entonces, de venerar a San Nicolás pasamos a idolatrar a Santa Claus, uno de los seres más queridos del planeta y al que en Rovaniemi le tienen tal aprecio que decidieron rendirle un homenaje con el balón de por medio.

En la capital de Laponia, el Rovaniemen Reipas y el Rovaniemen Lappi cohabitaron por separado hasta 1992, cuando, entre renos, carros y regalos para los más pequeños de la casa, decidieron fusionar ambos clubes. Al unirse, honraron al más entrañable de sus vecinos nombrando al club con su nombre. De esta manera nacía el FC Santa Claus hace ahora un cuarto de siglo.

Sus primeros encuentros llegaron en 1993 y, hasta la fecha, el equipo de Papá Noel ha vivido a caballo entre la Kakkonen y la Kolmonen, tercera y cuarta división del fútbol finlandés respectivamente, sin haber alcanzado nunca la posibilidad de competir en las dos categorías más altas del fútbol de su país. En 1997 el club disputó un partido amistoso contra el Crystal Palace inglés, siendo ese uno de los momentos más recordados de la corta vida del club. Pero también llegaron épocas complicadas con descensos y una grave crisis económica. “Hace dos años [en 2012] sufrimos una quiebra y estamos empezando a recuperarnos. Tenemos un nombre magnífico y ahora queremos una historia magnífica”, explicó el presidente Juha Etelainen en una entrevista publicada por Fifa.com en 2014.

Pese a no ser un club con una gran historia ni con un recorrido espléndido detrás, se ha ganado cierta fama en Finlandia. Su nomenclatura y la aparición de un Papá Noel ficticio en alguno de sus encuentros disputados como local en el Rovaniemen keskuskenttä, un estadio de césped artificial con capacidad para más de 4.000 espectadores, han hecho que el club de Laponia despierte la simpatía de muchos aficionados al fútbol del país.