Los últimos años se ha asociado el Banco Santander a la Fórmula 1 y, más concretamente, a Ferrari. Pero no solo de bólidos ha vivido la empresa que hasta hace unos días presidía Emilio Botín. El Santander también ha hecho sus pinitos en otros deportes: patrocina competiciones de fútbol en Latinoamérica desde 2008. Actualmente auspicia los tres principales torneos continentales de clubes en Sudamérica, la Copa Libertadores, la Copa Sudamericana y la Recopa Sudamericana; además de la Copa América y la Copa Oro a nivel de selecciones. Asimismo, también mantiene acuerdos de patrocinio personal con dos estrellas del fútbol brasileño: Pelé y Neymar.

Pero lo cierto es que su vinculación con el deporte se remonta mucho tiempo atrás, más de medio siglo. Nos situamos en los primeros años de la segunda mitad del siglo XX, en Barcelona. Kubala llega a la ciudad para reforzar a un equipo que ya contaba en sus filas con jugadores de la talla de Ramallets, Basora, César, Moreno o Manchón. El Barcelona vive una de sus épocas doradas y entre 1951 y 1953 gana todos los títulos en juego en España. Solo en la temporada 51-52, el club se hizo con cinco títulos, lo que le dio el sobrenombre de “El Barça de las Cinco Copas”.

Esto supone un empujón que hará que el campo de Les Corts se empiece a quedar pequeño, pese a contar ya con un aforo de 60.000 espectadores. Por tanto, el club, presidido entonces por Francesc Miró-Sans, se ve obligado a construir un nuevo estadio para satisfacer la demanda de todos los aficionados. Finalmente, se levanta una instalación que cuenta con una capacidad para más de 90.000 personas, convirtiéndose en uno de los campos más grandes del mundo.

Un estadio de 288 millones de pesetas

Seis empresas se presentaron al concurso, siendo finalmente INGAR S.A. la elegida por el club para acometer las obras del nuevo estadio. Pese a que el presupuesto inicial era de 67 millones de pesetas -¡oh, sorpresa!-, unos problemas en la construcción lo encarecieron hasta los 288 millones, un costo desmesurado para la época. Esto obligó a sufragar parte de esa cantidad con “emisiones de obligaciones hipotecarias por valor de 100 millones de pesetas y bonos de caja por valor de 60 millones”, según explica el historiador y autor del libro Paulino, Ángel Iturriaga.

Además, tal y como apunta el periodista Antoni Closa en su libro Cròniques del Barça, Miró-Sans ideó un proyecto para que el socio avanzara cinco anualidades. Un plan que consistía en el “adelanto por el asociado de una cantidad que represente el pago, total o parcial, de un determinado número de años del abono”. Esta medida adoptada por el club, sumada al hecho de que el precio del carnet se duplicó, supuso un problema para los aficionados con una situación financiera más delicada. Y justo aquí es donde entró en juego el Banco Santander.

El Banco Santander, clave

“La solución la dio el Banco Santander, que, una vez firmado un acuerdo con el club, creó un departamento de créditos para ayudar a los socios y seguidores que lo necesitaran ofreciéndoles unas condiciones excelentes” (Closa, Antoni, Cròniques del Barça, Barcelona, Gasca & Asociados, 1992)

Este acuerdo al que llegaron el banco y el Barcelona incluía exclusividad para el Santander de la tesorería y financiación del club durante diez años. Y lo más importante, esta jugada -ideada por Emilio Botín padre-, fue clave para la expansión del Santander en Catalunya, ya que se multiplicó de forma exponencial el número de cuentas del banco en toda la región. El Santander acometió aquella operación con una gran visión empresarial; así lo advierte Closa: “los créditos que concedía a los socios le permitieron abrir nuevas sucursales y tener una extraordinaria proyección en Catalunya”.

En definitiva, el Banco Santander aprovechó esta circunstancia para abrir hasta once nuevas sucursales en Barcelona, un gran crecimiento en una de las ciudades con mayor actividad económica de España. Preguntado por este asunto, el Santander no ha querido dar detalles de la operación al considerar que se trata de información confidencial. Sea como fuere, esta es la historia de cómo el banco de los Botín empezó a expandirse por el país. Y de cómo el Barcelona pudo mudarse al que hoy sigue siendo su estadio sin que los bolsillos de sus seguidores se resintieran en exceso.