Está entrevista está extraída del #Panenka130, un número de la revista que sigue disponible aquí
A nivel de club es obvio que lo has ganado todo. Y con la selección has sido campeona del mundo. ¿Todavía te quedan sueños por cumplir o se llena la tripa?
Eso lo dirá el tiempo. Yo siempre digo que cuando hay ambición, esas ganas de seguir mejorando y ganando son imparables. El problema viene cuando no tienes esa ilusión e igual te tienes que plantear un cambio. Pero en mi caso, no me siento de esta forma. Estoy con hambre y con ganas de seguir haciendo historia. ¿Por qué no ganar más?
Cada foto que publicas en Instagram tiene un sinfín de respuestas pidiendo que ganes el Balón de Oro. ¿Es algo que te motiva?
No merece la pena focalizarse en estos temas, porque no sabes hasta qué punto dependen de ti. A veces eres tan constante y tan cabezona que sólo te centras en el día a día, en seguir mejorando, pero no te das cuenta de todo lo que has pasado y el camino que has tenido que recorrer para obtener este reconocimiento. Así que, cuando te valoran así, lo agradeces. Al final, en los premios individuales, quien te diga que no quiere tener uno, te está mintiendo. Sería muy bonito, pero lo vuelvo a decir: no estoy centrada en esto. Obviamente, me hace gracia que la gente me lo diga, porque significa que me valoran y también es señal de que he hecho las cosas bien, pero prefiero no centrarme en eso.
“A veces eres tan constante y tan cabezona que sólo te centras en el día a día, en seguir mejorando, pero no te das cuenta de todo lo que has pasado”
Tienes muchos seguidores en redes sociales. ¿No te da vértigo la importancia que le puedan dar a tus comentarios y cómo pueden llegar a influir en la gente?
Es obvio que, cuando eres un personaje público, debes tener en cuenta lo que dices. Pero soy de esa clase de personas que piensa: ‘vale, está muy bien, soy futbolista, me dedico al fútbol profesional y tengo muchos seguidores; pero no tengo que perder la esencia de ser yo misma y expresarme en ciertas situaciones’. Eso es lo que siento: no hay que tener miedo a expresarnos, somos personas igual que cualquier otra, pero asumiendo que podemos generar problemáticas u opiniones. Dicho esto, tengo bastante personalidad y cuando algo no me ha parecido bien, lo he dicho. Pasó con algún tuit que hice criticando algunas cosas que considero injustas sobre los peajes en las carreteras catalanas y lo hice porque creo que nosotras tenemos un altavoz y podemos utilizarlo para ayudar a la gente. En ese caso, tan sólo quería ayudar a la población de mi comarca.
En 2019 empezaste a trabajar con un preparador físico, un fisio, un psicólogo y un nutricionista. ¿Eres mejor deportista gracias a ellos?
Es cierto que a nivel de club hemos hecho un buen trabajo y hemos protagonizado un cambio físico muy grande. Yo, a partir de 2019, quise tener a mis personas fuera, y creo que es una forma de seguir centrándote en lo importante, que es estar lo mejor preparada y lo mejor cuidada posible. Desde entonces me ha ido genial. Confío mucho en Dani, mi preparador físico; en mis fisios, Joan y Toni; en mi psicólogo, Álvaro, y en mi nutricionista, Jaume. Tengo un equipo fuera que me ayuda también. Dentro del club, obviamente, escucho consejos de todo el mundo pero, ¿por qué no complementarlos? Es una forma de estar concentrada, de seguir haciendo mi camino, de saber que estoy haciendo bien las cosas y de controlar que todo esté en orden. Yo, al menos, lo veo así y me siento genial cuando hago todo esto porque en el fondo me estoy preocupando por mí, por mi físico, por mi estado y por ser mejor cada día.
Hablas de la ayuda del psicólogo. ¿Hasta qué punto es importante que los y las deportistas profesionales habléis con naturalidad sobre salud mental?
Esto está cambiando cada vez más, pero lo importante es que lo normalicemos. Lo que yo veo en mi entorno y con gente que hablo es que mucha gente va al psicólogo. Me ha sorprendido para bien ver que hay mucha gente que lo hace y no se esconde. Es lógico que en la sociedad en que vivimos tengamos momentos de bajón o pensemos en cosas a mejorar. Nadie es perfecto y todo el mundo lo necesita
Pero el éxito de esta normalización se debe, en parte, a los profesionales que habláis de ello abiertamente.
Puede ser. Que la gente sepa que Aitana va al psicólogo y no pasa nada, puede ayudar. Contribuye a normalizarlo. Pienso, además, que el psicólogo debería ser público para todo el mundo, porque es un poco complicado acceder a este servicio, ya que en la sanidad pública me han dicho que se tarda mucho en conseguir cita y no es un procedimiento ágil. Al final, pagar a un profesional no es sencillo para todo el mundo, y más según están las cosas ahora…




