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En el Bayern de Múnich no asusta el papel de favorito. Al contrario, les encanta. Se sienten cómodos asumiendo que cada temporada aspiran a lo máximo, se han criado en una cultura en la que no ganar los tres trofeos alemanes (Bundesliga, Copa de Alemania y Supercopa) es un fracaso. Y sí, el término fracaso en el deporte es todo un despropósito pero en este caso el Bayern lo asume como tal si no levanta cada uno de esos títulos. A nivel europeo la exigencia es prácticamente la misma, un equipo que ha logrado seis veces la Champions League no puede ocultar su favoritismo. Además, tan solo hay que escuchar las voces que salen desde el vestuario o desde los despachos, donde reinan las leyendas del club bávaro, para darse cuenta de que el Bayern lanza esos mensajes fanfarrones con total naturalidad, se sienten superiores a todos y así ha sido siempre. Días antes de medirse al Barça sabían que iban a pasarles por encima, lo dijeron una y otra vez durante la previa del partido, lo que sucedió después ya es historia de esta competición. Al inicio de este nuevo torneo no han dicho una palabra por encima de la otra, pero al igual que una madre afirma que su hijo es el más guapo de todos, el Bayern sabe que es el más guapo de entre todos los equipos.

Uno de los grandes méritos que tiene este Bayern es que durante un mercado de fichajes atípico no se ha dormido. ¿Podía haberlo hecho? Por supuesto, tenía argumentos de sobra para hacerlo. En primer lugar, el levantar cinco trofeos prácticamente de manera consecutiva te da cierto permiso para la relajación, para apenas tocar piezas dentro de la plantilla. Así, haciendo memoria, no recuerdo grandes cambios en las plantillas de los equipos que salen campeones de Europa. Lo normal es darle continuidad al proyecto en todas las líneas y no volverse loco. Ya conocéis la máxima de: si algo funciona, no lo toques. Puede parecer algo conformista, pero es una fórmula de éxito. Los clubes no suelen tocar muchas piezas por varias razones, pero la más común es darle continuidad a unos futbolistas que te han llevado hasta la gloria, una manera de agradecerles los servicios prestados. Esto es lo que ha sucedido en el Real Madrid, por ejemplo, durante los últimos cursos donde han levantado una Champions tras otra. Sin irnos más lejos, el Liverpool que salió de campeón de Europa el año pasado tan solo firmó a Takumi Minamino y este llegó en el mercado de invierno. No es fácil mejorar a una plantilla que ha logrado algo así.

La revolución del Bayern tampoco ha sido una locura, no estamos diciendo eso, pero sí ha sido muy relevante en todas sus líneas. El gran cambio que ha sufrido la plantilla bávara ha sido obligado: el adiós de Thiago Alcántara. El que fuera su mejor futbolista, que no el más determinante, en la fase final de la pasada Champions ha cambiado Múnich por Liverpool. Dispuesto a buscar nuevos retos, el Bayern tenía la solución en casa: ofrecerle galones en el centro del campo a Joshua Kimmich. De esta manera Hans-Dieter Flick ha matado dos pájaros de un tiro, le ofrece el timón al fenomenal futbolista alemán y además le da continuidad a Pavard en ese lateral. Incluso peleó al FC Barcelona el fichaje de Sergio Dest hasta el último día. Además de la salida del centrocampista español, han dejado el club futbolistas cedidos como Coutinho, Perisic u Odriozola. Con menor o mayor protagonismo, estos tres jugadores le aportaron al equipo alemán mayores garantías desde el banquillo durante la pasada temporada. La salida de Cuisance, rumbo al OM, sí que ha sorprendido ya que parecía un futbolista que durante este curso iba a ir adquiriendo mayor protagonismo, pero no se trata de un drama para los intereses del Bayern.

 

Aunque si algo funciona no se debe tocar, quizá sí conviene adelantarse varios pasos antes de que se sucedan los relevos generacionales

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Respecto a las llegadas, el Bayern ha firmado en todas y cada una de las posiciones donde veía un ligero déficit. Solucionado el problema de Thiago, con la presencia de Kimmich, desde los despachos han apuntalado la portería, el lateral derecho, el centro del campo, las dos bandas y la delantera. En la portería han firmado libre al joven Alexander Nübel, el que fuera portero del Schalke 04. Teniendo en cuenta que Neuer hará 35 años en marzo es un gran movimiento estratégico, más aún habiéndolo firmado libre, pero Manuel tiene cuerda para rato, por algo fue el mejor portero de la pasada edición de la Champions League. De todas maneras, la dirección deportiva bávara ya va preparando el relevo para cuando sea necesario. Respecto a la defensa, ya tenían los deberes hechos pero han doblado el puesto del lateral derecho con Bouna Sarr, que ha firmado a cambio de ocho millones procedente del OM. Incluso se han permitido el lujo de quitarle al PSG a unos de sus futbolistas más prometedores, al central Tanguy Nianzou. El francés también firmó con la carta de libertad. En el centro del campo Kimmich y Goretzka son fijos, pero se han llevado a Marc Roca para que se vaya curtiendo y sumando minutos, se trata de otro refuerzo joven y de calidad.

En la delantera ha sorprendido a muchos la llegada de Choupo-Moting. Es posible que el camerunés no sea el futbolista más fino o goleador del planeta, pero cumplirá ese rol de delantero suplente que tan solo está para que Robert Lewandowski descanse o por si se resfría. Como ya hicieran años atrás con Ivica Olic o Sandro Wagner, es un recurso habitual del equipo bávaro. El mayor cambio ha llegado en las bandas. Superada ya la transición Robben-Ribèry, el Bayern cuenta con dos auténticos puñales por fuera como son Coman y Gnabry. Aun así, no se han dormido en los despachos y han firmado a Leroy Sané, a cambio de 45 millones, y ha regresado en calidad de cedido un viejo conocido: Douglas Costa. El refuerzo de Sané es uno de los más importantes que se han realizado en Europa en los últimos meses. Se debe a dos asuntos. El primero, era una gran oportunidad de mercado ya que el extremo alemán no iba a renovar por el Manchester City y además te cubres las espaldas ante las continuas lesiones que sufre Kingsley Coman. Ningún otro club posee en sus filas a cuatro futbolistas más diferenciales, por las bandas, que los que tiene el Bayern.

Con todos estos ingredientes, podemos afirmar que el Bayern de Múnich es el máximo favorito a todo y esto es mucho decir, ya que está a un solo trofeo de igualar el famoso ‘sextete’ que consiguió el Barça en 2009. Palabras mayores. Después ya sabéis cómo funciona esto, los análisis se harán en función de si el balón entra o no, pero lo que es evidente es que los bávaros han seguido mejorando una plantilla campeona de todo y aunque si algo funciona no se debe tocar, quizá sí conviene adelantarse varios pasos antes de que se sucedan los relevos generacionales.

 


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Fotografía de Getty Images.