El Mundial del 1990, celebrado en Italia, fue el último gran torneo disputado por la selección de Alemania Federal. Meses antes del proceso de reunificación, el combinado nacional de la parte oeste se proclamó campeón por tercera vez, con Franz Beckenbauer de entrenador. Uno de los hombres convocados por el ‘Káiser’ fue el portero Andreas Köpke (Kiel, 1962), quien presenció desde el banquillo la victoria de la ‘Mannschaft’. En el 2014 viviría una situación similar, aunque, esta vez, con un rol diferente al de 24 años antes.

Junto a Illgner y Kahn, Köpke presume de ser uno de los mejores guardametas de la década de los 90 en Alemania. A pesar de su debut tardío (con 28 años) logró asentarse en la portería a raíz de la retirada de Illgner de la selección en 1994, tras el Mundial de Estados Unidos. Esto le permitió tener un papel protagonista en la Eurocopa de 1996 en Inglaterra, donde la anfitriona cayó en la tanda de penaltis de las semifinales a causa de una parada suya a Southgate en el sexto lanzamiento. Los germanos lograron el título derrotando en la final a la República Checa (2-1), gracias al gol de oro de Oliver Bierhoff en la prórroga.

Köpke consiguió coronarse con su país como titular después de varios años viendo los toros desde la barrera. Recibió tres goles en todo el campeonato y, además, detuvo una pena máxima a Gianfranco Zola que sirvió para apear a Italia en la fase de grupos. Su gran actuación aquel verano le valió para ser considerado el mejor portero del año por la Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol (IFFHS). Este reconocimiento se suma a los cuatro de mejor cancerbero de la liga alemana y al de mejor jugador en 1993 en la misma competición. 

Sus 1,82 metros de altura defendieron la portería del Holstein Kiel, el SSC Berlin y el Hertha Berlin antes de aterrizar en Nürnberg, donde alcanzó el estatus de ídolo. Incluso llegó a anotar dos goles de penalti con el equipo. El primero de ellos, precisamente a Bodo Illgner, en un partido frente al Köln. Después se marchó al Eintracht de Frankfurt hasta la conclusión de la Eurocopa del 96. Aquel verano incluso llegó a pasar reconocimiento médico con el Barça, pero la entidad catalana acabó fichando a Vítor Baía y Köpke firmó con el Olympique de Marsella. 

 

Con 36 años y 61 apariciones internacionales decidió retirarse de la selección, dando inicio a la hegemonía de Oliver Kahn bajo palos

 

Así pues, no necesitó desplazarse demasiado para el Mundial del 1998 celebrado en Francia, donde volvió a ser titular con Alemania. Sin embargo, la ‘Mannschaft’ cayó en cuartos de final por 0-3 ante la Croacia de Davor Šuker. Aquella fue la última vez que Köpke defendió los colores de su país sobre el terreno de juego. Con 36 años y 61 apariciones internacionales decidió retirarse de la selección, dando inicio a la hegemonía de Oliver Kahn bajo palos.

Poco después regresó al Nürnberg para ayudar al equipo en su lucha por la permanencia. No hubo suerte y acabó descendiendo a segunda división, aunque dos años más tarde lograría ascender como campeón. El curso 2000-01 fue el último de Köpke antes de colgar las botas, ya con 39 años. Y qué mejor manera de despedirse que ayudando al Nürnberg a regresar a la Bundesliga. De todos modos, Köpke se quedó tres años trabajando para el departamento de marketing del club, antes de servir a la ‘Mannschaft’ de nuevo. 

Bajo las órdenes de Jürgen Klinsmann, Köpke se convirtió en el entrenador de porteros del conjunto alemán en 2004. Dos años después llegó Joachim Löw, pero él mantuvo su trabajo hasta el día de hoy. Tras conseguir llegar a las rondas finales de diversos Mundiales y Eurocopas, logró su segunda Copa del Mundo en Brasil, en 2014, entrenando a Ron-Robert Zieler, Roman Weidenfeller y, el guardameta titular, Manuel Neuer. Además, ganaría la Copa Confederaciones tres años después.

De una manera u otra, Köpke es uno de los causantes del éxito contemporáneo de Alemania. A finales del 2019 ayudó también en la preparación de los porteros del Hertha Berlin -club para el que juega su hijo Pascal- a petición de Klinsmann, entonces entrenador del equipo. Con Alemania buscará seguir agrandando su palmarés en los próximos años antes de marcharse definitivamente. Sin estar presente sobre el terreno de juego, ha ganado el Mundial en dos ocasiones. Y, convertido en un héroe, una Eurocopa. Köpke siempre ha estado al servicio de Alemania, ya sea vestido de corto o en chándal.

 


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Fotografía de Getty Images.