Balón largo, control y disparo. Balón largo, control y disparo. Balón largo, control y disparo. Podría estar toda la mañana repitiendo esos tres pasos. Concretamente, lo podría hacer durante 209 ocasiones que son el total de goles que hizo Antonio Di Natale en la Serie A. Ser el sexto máximo goleador del campeonato italiano sin haber vestido la camiseta de ningún grande tiene mérito, pero más aún cuando te han llovido ofertas de esos equipos y los has rechazo por amor. En su último tramo como futbolista, Di Natale superó a Baggio (205 goles) y se quedó a unos pocos de Giuseppe Meazza y Altafini (216 cada uno). El pequeño delantero napolitano ha estado peleándose con los mejores nueves de su época y en la mayoría de duelos solía salir victorioso, pocos sabían definir ante el portero rival como él. Su catálogo de goles es digno de cualquier gran delantero.

Pese a pasar toda su trayectoria entre la Toscana y cerca de la frontera con Eslovenia, Di Natale nació y se crió en Nápoles. La pregunta que todos os hacéis es obvia, ¿por qué nunca jugó para el equipo de su ciudad? Esto es lo que él ha dicho sobre este hecho: “Soy napolitano y me encanta Nápoles, tenía miedo de jugar allí y no hacer lo que hacía en Udine. Nunca pensé en jugar para el Napoli, ese uniforme hubiera sido demasiado pesado para mi”. Defender los colores de tus familiares, amigos y vecinos sin duda es un orgullo, pero eso también conlleva una presión terrible. Si no que se lo pregunten a Lorenzo Insigne, el cual ha llorado sobre el césped de San Paolo. El propio Di Natale ha llegado a reconocer que ve en Insigne a uno de sus herederos, pero considera que como mínimo debería anotar la mitad de los goles que hacía él. Lo dice como si fuera fácil. Cuando se enfrentaba al Napoli casi siempre terminaba haciendo gol y Di Natale decía que golear al equipo de su infancia era como meterle a su hermano.

 

El calcio echa de menos el talento de uno de los mejores delanteros que ha dado Italia en las últimas décadas. Por amor no fue a Nápoles y por amor se quedó en Udine

 

El delantero nació en la periferia de Nápoles, concretamente en Pomogliano d’Arco. En sus calles comenzó a darle por primera vez patadas a un balón y después ingresó en la escuela de fútbol San Nicola en Castello di Cisterna. Es aquí, en esta escuela, donde los caminos de Di Natale y Nápoles no se volverían a cruzar. La escuela tenía un acuerdo de cooperación con el Empoli y así es como el club toscano decidió incorporarlo a su club. Tras un par de cesiones comenzó a romperla con el Empoli, primero en la Serie B y después en la Serie A. En el verano de 2004 conoció al amor de su vida. Cómo no, los amores estivales son los más recordados y así es como Di Natale y Udine se unirían para siempre. El resto es historia: llevó al Udinese varias veces a la Champions, jugar en Europa era la normalidad, dos veces fue el máximo goleador de la Serie A, etc. Situó a Udine en el mapa futbolístico italiano y europeo. Estamos hablando de un delantero que durante cuatro años seguidos pasó de los 23 goles con el Udinese.

Y sí, le llovieron las ofertas durante su época en Udine. El propio Di Natale, ya retirado, ha reconocido que durante sus mejores años rechazó ofertas de la Juventus, Milan, Fiorentina e incluso del Liverpool. Aunque parezca increíble, a Di Natale no le hacía falta salir de Udine. Era feliz, jugaba en Europa, era el máximo goleador de la competición y además estando allí fue convocado para un Mundial y dos Eurocopas con Italia (incluido aquel gol a España). ¿Por qué debería haber salido? Evidentemente no logró ningún título colectivo, pero no debemos evaluar la carrera de uno u otro futbolista únicamente en si al final ha levantado trofeos. Además, él hubiera jugador en cualquier club que hubiera deseado. Nadie podrá decir que su carrera no fuera exitosa, tomó el camino más difícil y le salió bien porque así son los genios. “No me arrepiento de mi carrera, en otro equipo podría haber tenido mayores satisfacciones europeas pero quedarme fue una buena elección”, afirma el delantero napolitano. El fútbol es tan sencillo como ser feliz.

Lástima que durante muchos de sus partidos las gradas de Friuli estuvieran tan vacías, tan solo unos pocos elegidos pudieron ver cada semana la clase del número ’10’. Todavía tengo en el recuerdo esas imágenes de Di Natale cantando con los hinchas del Udinese mientras apura el cigarrillo. Por allí pasaron los Alexis Sánchez, Cuadrado, Candreva, Asamoah, Benatia, Handanovic, Muriel, Bruno Fernandes, Quagliarella, Gyan, Iaquinta, pero ninguno fue tan bueno como el capitán. El calcio, que no los defensas, echa de menos el talento de uno de los mejores delanteros que ha dado Italia en las últimas décadas. Por amor no fue a Nápoles y por amor se quedó en Udine. Los diez mejores goles de vuestros ídolos son peores que los de Antonio Di Natale.