Clasificarse para un Mundial no es nada fácil. Siempre se ha dicho que el torneo más complicado es el sudamericano, por el tema de la altitud y de los largos viajes que hacen muchos de sus futbolistas. Por el contrario, se tiene una opinión general favorable a lo fácil que es clasificarse en Europa. Si bien es cierto que las repescas son duras, existe la creencia de que rara vez una selección potente queda fuera del Mundial. Pero no hay ningún torneo más duro que el africano. ¿Qué tiene que hacer Santo Tomé y Príncipe o Comoras para estar en el Mundial de Rusia? Una odisea que recuerda a la Champions League. Es como si el Tre Penne de San Marino llegara a la fase de grupos. Pero para comprender mejor cómo es su método de clasificación, vamos a hacer un recorrido por la actual fase.

La primera criba

Hay que superar tres etapas para conseguir el ansiado billete mundialista. En la primera de ellas entran 26 selecciones en juego. En el continente africano se toman todo con tiempo, tres años antes de la competición arrancó la clasificación para el Mundial. En octubre de 2015 llegaron los primeros duelos. Las 26 naciones quedan emparejadas en partidos de ida y vuelta, para un total de 13 encuentros. Las ganadoras pasan a la siguiente ronda. Aquí podemos encontrar los conjuntos más recónditos de África, aquellos lugares con escasa tradición futbolística. Esos sitios que solo recordamos al hacer o leer un artículo así. Los partidos que más nos gustan, vaya.

Son las selecciones peor clasificadas dentro del ranking FIFA. Es ahí donde entran en juego nuestros amigos de Santo Tomé y Príncipe. Los santotomenses cayeron ante Etiopía. Pese a ganar en el partido de ida por 1-0, en la vuelta se llevaron un 3-1 en contra.

Así se vivió el encuentro de ida entre Liberia y Guinea-Bissáu, el gol visitante no tiene desperdicio. Si George Weah levantara la mirada…

Aparecen las mejores selecciones

Los 13 equipos que han pasado la primera fase se unen a los 27 restantes, las favoritas. La fórmula es la misma: 20 encuentros de ida y vuelta. Todos ellos se midieron en noviembre de 2015. La desigualdad entre unas selecciones y otras es terrible, pero a las grandes les cuesta una infinidad ganar sus partidos como visitante. Marruecos perdió en Guinea Ecuatorial, Senegal empató en Madagascar, Ghana tampoco pudo vencer en Comoras o Egipto perdió en Chad. En su feudo suelen solventar la eliminatoria, pero no es raro que se lleven algún susto. El césped no estará en las mejores condiciones, pero con tal solo observar las abarrotadas gradas ya merece la pena ver estos duelos. En Antananarivo sufrieron los Kalidou Koulibaly, Idrissa Gueye, Cheikhou Kouyate, Mame Diouf o Sadio Mane para lograr un empate.

Un premio para solo cinco

Finalmente, las últimas 20 selecciones se juegan el pase al Mundial 2018 de Rusia. ¿Cómo lo hacen? Fácil. En cinco grupos de cuatro equipos. El sistema ya no son enfrentamientos directos, ahora pasa a ser una liguilla. Tan solo los cinco vencedores de sus respectivos grupos irán al Mundial. Estos encuentros se han empezado a disputar ahora, en el mes de octubre. Que solo puedan acudir un número tan bajo de países hace que la competencia sea atroz. En el grupo B podemos encontrar a Nigeria, Argelia, Camerún o Zambia. Una barbaridad. En cada uno de los grupos hay un mínimo de dos selecciones potentes, esto hace que las diferencias entre unas y otras sea muy pequeña. ¿Recordáis aquellos 26 equipos que entraron en la primera fase? Ninguno de ellos ha llegado a la última. Los combinados africanos del pasado Mundial fueron: Camerún, Costa de Marfil, Nigeria, Ghana y Argelia. Tan solo las águilas verdes y Argelia superaron la fase de grupos. Los Ghoulam, Feghouli y Slimani pusieron contra las cuerdas a la campeona.