Ocurrió en abril de 1939, tan solo unas semanas después del final de la Guerra Civil. La ciudad de Cádiz, que había sido brutalmente reprimida por parte de las tropas golpistas de Franco, tuvo que engalanarse para recibir a miembros de la Kriegsmarine, la armada de la Alemania nazi. Se organizaron diferentes tipos de actos con el fin de estrechar lazos de cooperación y reconocer la ayuda que Hitler había proporcionado al franquismo durante la contienda.
En el libro de historia del Cádiz CF, escrito por Manuel Granado, Juan A. Lebrero, Francisco Rodríguez y Juan Sevilla, se mencionan varias de estas actividades. Hubo una fiesta en el Hotel Atlántico para honrar a varios militares alemanes, también un homenaje ante la antigua Cruz de los Caídos de la ciudad, una visita a la Escuela de Flechas Navales e incluso una excursión a la Feria de Jerez o la asistencia a una corrida de toros.
Los nazis tuvieron la agenda repleta de celebraciones. Solo les faltaba la guinda: un partido de fútbol. Como no podía ser de otra forma, el Cádiz fue uno de los equipos elegidos
Los nazis tuvieron la agenda repleta de celebraciones. Solo les faltaba la guinda: un partido de fútbol. Como no podía ser de otra forma, el Cádiz fue uno de los equipos elegidos. La sorpresa estuvo en su rival, los militares nazis de la Kriegsmarine, que soltaron el uniforme para vestirse de corto y saltar al Campo de Deportes Mirandilla.
En el libro que narra la historia del Cádiz CF puede leerse que la tribuna de honor estaba engalanada con banderas de ambos países y presentaba un lleno absoluto. Las autoridades civiles y militares de la época no quisieron perderse aquel espectáculo fascista y, cuando aparecieron ambos equipos sobre el césped, se situaron frente a la tribuna realizando el saludo nazi y unas enérgicas aclamaciones a Hitler y Franco. El saque de honor fue obra de Grete Clasen, hija de Joachim Clasen, cónsul de la Alemania nazi en Cádiz.
Los nazis maquillaron el resultado con un gol de Busche. Al final, un contundente 5-1 que sirvió de colofón a una jornada de exaltación fascista
En lo deportivo, el Cádiz CF se reforzó para el partido con futbolistas foráneos como el defensa murciano Manuel Díaz o el delantero sevillano Mariano Pérez. Aquel domingo 30 de abril de 1939 fue un día de levante. Aunque el fuerte viento benefició a los alemanes en la primera mitad, el marcador lo abriría el conjunto amarillo por medio de Roldán, tras centro de Sanmartín.
En la segunda parte, y con el aire soplando a su favor, el Cádiz se impuso a su adversario de forma clamorosa. Era un continuo asedio que acabó con cuatro goles más, dos de Cordero, otro de Roldán y uno de Mateo. Los nazis maquillaron el resultado con un gol de Busche. Al final, un contundente 5-1 que sirvió de colofón a una jornada de exaltación fascista. Como anécdota, el combinado alemán dispuso de un penalti que lanzó fuera Rahlf de forma deliberada. El gesto fue aclamado con una sonora ovación de todo el estadio.
Una vez finalizado el encuentro, los jugadores locales comandados por el capitán Santiago Nuñez, subieron a la tribuna para recoger un trofeo de plata donado por la Sociedad Gaditana de Fomento. Y esa misma noche tuvo lugar un acto en la secretaría del club en el que se hizo entrega de una medalla de plata a cada uno de los militares nazis. En ellas se había grabado una dedicatoria junto a la fecha del partido. Cuatro meses después, el 1 de septiembre de 1939, esos mismos militares que se enfrentaron al Cádiz y pasearon por la Feria de Jerez, invadieron Polonia e iniciaron la Segunda Guerra Mundial.









