Corría el año 1934. En la ciudad de Barcelona, algunos trabajadores de la fábrica La España Industrial decidieron, en el mes de agosto, formar un equipo de fútbol que representara a los operarios. Lo que aquellos hombres desconocían es que, unos meses más tarde, Lluís Companys iba a proclamar el Estado Federado Catalán aprovechándose de los hechos de la Revolución de Octubre. Este movimiento huelguístico comenzó a germinarse en las entrañas de los obreros debido a la entrada de fuerzas conservadoras en el gobierno de la Segunda República. Mientras Companys proclamaba el estado catalán, en la Ciudad Condal se erigía un equipo que llegaría a militar, aunque solo durante un año, en Primera División.

Los propietarios de la fábrica, Josep Antoni Albert y su familia, decidieron, en un momento dado, crear una sección deportiva de la empresa con el fin de mantener el espíritu de sus obreros. De esta forma, el 1 de agosto de 1934 nacía la Sección Deportiva de la España Industrial, que empezó a participar en el Campeonato Catalán de Casas Comerciales. Su equipación destacaba por ser muy parecida a la de un club que hoy sigue vivo: el RCD Espanyol. Una camiseta azul con franjas blancas o camiseta blanca con franjas azules, depende de la posición filosófica de cada uno, pantalones blancos y medias azules. Al iniciarse la Guerra Civil, sin embargo, la fábrica fue confiscada y, con ello, el club quedó en punto muerto.

Tras el término de la Guerra Civil, la empresa fue devuelta a la familia Albert y, con ello, se reactivó la actividad deportiva. En la temporada 1941-42, la entidad participó en el Campeonato Nacional de Empresas que acabó conquistando de forma brillante. Josep Antoni Albert, presidente de la Sección Deportiva y del CF Barcelona, decidió inscribir al equipo de la fábrica en la Federación Catalana para competir de forma oficial en el año 1943. Pronto se convertiría en el filial del equipo ‘culé’. Un proyecto que comenzó su andadura en el mundo del fútbol debutando en categorías regionales pero que en 1950 ascendería a Tercera División. Para el año 1952 volvería a celebrar un nuevo ascenso, esta vez a Segunda División. Muchos jugadores del Espanyol, del Sants y, por supuesto, del Barcelona, se fueron cedidos a este humilde club para que tuviesen minutos. El primer obstáculo con el que se topó fue en 1953 cuando compitieron por su primer ascenso a Primera. Este no llegó a materializarse puesto que el conjunto era filial de un equipo que ya militaba en Primera y, aunque las reglas en ese entonces no eran tan estrictas, por una vez lo fueron y no se aprobó su salto. Por aquel entonces el presidente había dejado de ser Josep; le sucedió en el cargo Carles de Albert. Visto el panorama de la época, el renombrado CD España Industrial se independizó, allá por el año 1956, del Barcelona, cambiando el nombre con el que se quedaría para el recuerdo: Club Deportivo Condal. En la temporada 1956-57 ascendería a la máxima categoría para codearse con todos los grandes del momento. A pesar de la gran alegría que supuso para sus seguidores, el CD Condal solo se mantendría ese año ya que acabaría último en la tabla y descendería a Segunda División. En 1961 sufriría otro batacazo, con un nuevo descenso que lo mandó a Tercera División.

La entidad llegaría a ascender de nuevo y se mantuvo en ese segundo escalón durante dos años, aunque los problemas económicos del club ya estaban pasando factura. Estos problemas surgieron de la mala situación de la empresa, que llegó a cerrar su factoría de Sants en 1968, haciendo imposible que el Condal se mantuviese sostenible. Se acordó, entonces, una absorción por parte del CF Barcelona, provocando que el club adoptase, esta vez sí, los colores azulgranas. El año 1970 sería el último de la existencia de este equipo tan singular. La directiva culé recibió un informe en el que se destacaba la numerosa cantidad de filiales que el club tenía y la pobre calidad de sus plantillas, que provocaba que ninguno de ellos fuera capaz de ascender de categoría. Tantos filiales significaba una cantidad de dinero en sueldos que la directiva no podía mantener por el que se decidió agrupar todos los filiales en uno. Se fusionaría el Atlético Cataluña C.F., sociedad que surgió de la unión del Club Deportivo Fabra y Coats (fundado en 1922), el CD Cataluña de Les Corts y el CD Condal, formando el que sería el filial definitivo del FC Barcelona, el Barcelona Atlético.

Pocos equipos pueden decir que han competido en la máxima categoría en España. Solo 63 conjuntos han conocido esa gloria, las luces pero también las sombras de jugar en la élite del fútbol. Catalunya puede sentirse orgullosa de ser una de las comunidades autónomas que más equipos ha proporcionado. Lugar de culto de este bello, respetado y, hasta alguna vez, odiado deporte.

 


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