Estos últimos años se están juntando en la Premier League una pléyade de entrenadores irrepetibles, exceptuando algún que otro caso los mejores técnicos, o quizá los más afamados, se miden cada jornada en Inglaterra. Pep Guardiola, José Mourinho, Jurgen Klopp, Antonio Conte, Mauricio Pochettino, y en menor medida Arsène Wenger y Rafa Benítez. Ninguno de ellos nació en las islas, todos han llevado un estilo diferente a una competición que rara vez sufre alteraciones en su juego. Uno puede tratar de salir con el balón desde atrás, presionar en campo rival y tratar de llegar al contrario mediante una cadena de pases, pero aunque haga todo eso de manera perfecta no podrá quitar del menú los balones divididos y el desenfreno propio de la Premier. Lo maravilloso de este deporte es que no hay un estilo marcado, un dogma al que seguir si se quiere tener éxito. Uno puede pasar de ver un encuentro del Manchester City a otro del Burnley, le podrá resultar más o menos atractivo pero ambos planteamientos son efectivos. Es evidente que importa cómo ganar, aunque a veces olvidamos que lo esencial son los tres puntos.

Hacía 42 años que el Burnley no dormía cuarto

Sam Dyche está de moda. Podría ser por la maravillosa perilla que tiene, pero su mérito reside en ser uno de los mejores técnicos de la Premier sin el pedigrí que ostentan muchos de sus compañeros. No ha ganado la Champions League, no fue un futbolista brillante pero su buen hacer en el Burnley está haciendo que su nombre haya sonado desde el banquillo del Everton hasta el de la selección inglesa. En un fútbol cada vez menos británico en las islas, Dyche apuesta por la clásica esencia de una férrea defensa, balones largos y segundas jugadas. No le está saliendo mal la jugada, en absoluto, tiene a su equipo en la zona alta de la tabla con una efectividad máxima. Hacía 42 años, desde 1975, que el Burnley no dormía en zona Champions, aquella temporada el conjunto de Lancashire terminó en segunda posición. Sus hinchas no olvidarán esa sensación del martes a la noche. De todas formas, duró poco la alegría pues al día siguiente Liverpool y Tottenham les adelantaron en la clasificación, pero eso es lo de menos.

“La unión y la fe del equipo creo que han sido muy importantes. No tenemos una plantilla llena de grandes individualidades, por lo que es fundamental que todos crean en el grupo”, afirmaba Dyche a Miguel Mosquera en una maravillosa entrevista realizada para Marcador Internacional. Esa es la clave del éxito, el Burnley no puede competir con los futbolistas que manejan los equipos de Mánchester, Londres o Liverpool, pero sí ha formado un núcleo de futbolistas que se entienden muy bien entre ellos. Desde 2012 lleva en el banquillo de los clarets el bueno de Dyche, se trata de su segunda aventura como técnico tras pasar por el Watford. En la actualidad es uno de los entrenadores que más tiempo lleva en el cargo, eso habla bien sobre la paciencia del club pero mal de aquella tradición que afirmaba la longevidad de los técnicos en los banquillos ingleses. Su carrera como jugador la inició en el Nottingham Forest de Brian Clough, no llegó a coincidir del todo con el mítico entrenador inglés al estar en el filial pero seguro que aprendió varias lecciones. El objetivo del Burnley es asentarse en la Premier, algo que parece ir cogiendo forma.

En 2015 descendieron a Championship, tan solo un año después logran de nuevo ascender a la máxima categoría del fútbol inglés con ¡93 puntos! La gran mayoría de clubes habrían optado por despedir al entrenador tras el descenso, los clarets tuvieron paciencia y les salió genial la jugada. Ya la pasada temporada se mantuvieron en la Premier sin demasiado apuros, y esta está siendo la campaña en la que están dejando loco a todo el mundo. Los medios ya les están poniendo la etiqueta de ‘el nuevo Leicester’, tanto hinchas como medios buscan constantemente cualquier tipo de comparación, pese a saber que es prácticamente imposible que se repita algo así. De momento están plantando cara a los grandes de la competición, han ganado en Stamford Bridge y han conseguido empatar ante Liverpool en Anfield y Tottenham en Wembley. Todo ello habiendo anotado tan solo ¡16 goles en 17 partidos! El truco está en saber sacar el máximo rendimiento a los tantos y el haber encajado tan solo 12 goles en contra. Es una oda al fútbol británico, el Burnley no rehuye a los balones largos en busca de sus delanteros y trata de llegar de forma rápida al área rival, es el equipo práctico por excelencia. No poseen grandes nombres pero los Wood, Vokes, Defour, Brady o Ward se dejan la piel cada jornada. Como bien dice Dyche: “el fútbol trata de realidades pero también de sueños”.