Cuando hablamos sobre fútbol europeo dejamos de lado varios rincones, y uno de ellos es Azerbaiyán. No es un país con gran historia futbolística, de hecho está por estrenar, pero sí tiene un largo recorrido. Su evolución data desde la URSS hasta los clubes actuales, basados en su potencial económico. No vamos a descubrir nada al afirmar que es una región con una gran capacidad adquisitiva. Petróleo y gas son sus dos grandes valedores. Cumple varios de los requisitos de los países del Caspio. Una fortaleza económica no exenta de algún que otro problema geopolítico, como el que le enfrenta con Armenia por la ciudad de Karabaj. Aliada de Turquía, Azerbaiyán cada vez se está haciendo más visible al mundo. Desde haber sido uno de los principales patrocinadores del Atlético de Madrid, hasta tener su propio gran premio de Fórmula 1. Incluso será una de las sedes de la próxima Eurocopa, allá por 2020. Personajes como Hafiz Mammadov, multimillonario y dueño del FC Baku, o Rovnag Abdullayev, magnate petrolero y dueño del PFK Neftçi, están siendo las caras del nuevo rumbo del fútbol azerí. Ahora está por ver si todo ese esfuerzo económico tiene su recompensa a nivel de clubes y selección nacional. A los primeros le está costando avanzar, pero es el combinado nacional quien, de momento, mejores sensaciones ofrece.

Una selección sin éxitos

Dos goles para siete puntos. De esta forma breve podríamos definir el camino de Azerbaiyán rumbo al Mundial de Rusia. ¿Quiénes han sido los héroes? Uno de ellos es el defensa Maksim Medvedev, y el otro el delantero Ruslan Gurbanov. Nunca se han clasificado para las fases finales de una Eurocopa o Mundial. Nos referimos como estado independiente, no como parte de la Unión Soviética. De hecho, las estadísticas son muy pobres. Han logrado 6 victorias camino al Mundial en 51 encuentros, y dos son del presente torneo. Es posible que estemos ante la mejor generación azerí. El futbolista con más nombre, y posiblemente  más calidad, es Dmitri Nazarov. Lleva varios años jugando en Alemania, y actualmente lo hace en su segunda división. La gran mayoría de sus compañeros militan en la liga local. Unos pocos lo hacen fuera de sus fronteras, en Turquía, Portugal, Alemania o España. Eddi Silvestre Israfilov es quien juega en el Cádiz. Su historia es curiosa. Ha pasado por clubes como Murcia, Granada, Eibar o Córdoba. Nacido en Roquetas de Mar, es de padre angoleño y madre azerí. Pudo jugar para tres países diferentes, pero es con esta segunda nacionalidad con la que es internacional absoluto.

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De momento se mantienen como segundos de grupo, una plaza que les daría derecho a la repesca. Tan solo llevamos tres partidos jugados, pero han sacado resultados asombrosos. Han derrotado a San Marino, aquí no existe asombro, han hecho lo propio ante Noruega en casa y se volvieron de la República Checa con un empate. Todavía no han jugado frente a Alemania, lo normal es que pierdan ambos duelos, pero están plantando cara a selecciones muy superiores. Su próximo partido es ante Irlanda del Norte. Una selección algo más acorde a su nivel, pero que dio muy buenas sensaciones en la pasada Eurocopa. Es posible que caigan de ese segundo puesto, pero hasta el momento están siendo una de las grandes revelaciones. ¿Y quién dirige al conjunto azerí? Pues una leyenda, el señor Robert Prosinecki. El croata está haciendo una gran labor, pero el anterior técnico también tuvo buenos números. Y sí, es otro mito. Hablamos del alemán Berti Vogts. Estuvo durante 6 años en el cargo como seleccionador. Iremos viendo qué tal les van las cosas, pero como sumen en Belfast se les pondrá todo muy de cara.

Árduo trabajo en el Caspio

En Azerbaiyán no les van las prisas. No trabajan en función del ahora, miran hacia el futuro. El fútbol azerí todavía está muy lejos de ser una potencia europea, pero poco a poco van labrando su camino. Hace más de 100 años llegó este deporte allí, fruto de los trabajadores ingleses que residían en sus tierras. Los equipos locales comenzaron su andadura dentro de la liga soviética, pero en cuanto cayó la URSS también lo hicieron estos equipos. Fueron años desoladores. Pero con la independencia de Azerbaiyán volvió de nuevo el fútbol. Desde 1994 la AFFA (Federación de Azerbaiyán) pertenece a la UEFA, y desde entonces ha tratado de ir dando pasos para su crecimiento. En los últimos años la federación ha mejorado las infraestructuras deportivas. Gracias a la construcción de estadios, césped artificial y sobre todo potenciando este deporte entre los más jóvenes. El fútbol base es la clave de cara al futuro. Como motor para el avance deportivo, este pasado verano se celebró en Azerbaiyán el europeo sub-17. Los jóvenes futbolistas azerís no pudieron pasar a la siguiente ronda, dentro de un grupo con Portugal (campeona del torneo), Bélgica y Escocia. Eso sí, al menos, pudieron sumar 4 puntos. Esto es un paso más hacia la élite continental. El país del Caspio ha intentado acoger sin fortuna eventos de mayor calibre, pero al final han conseguido que el estadio Olímpico de Bakú sea una de las sedes de la Euro 2020.

Azer2Pese al dinero que tienen sus equipos, les está costando hacer un buen papel en las competiciones europeas. Estas últimas temporadas clubes como Qarabag o Gabala están apareciendo en el mapa. Ambos clubes están teniendo dinámicas opuestas en la presente Europa League. El Qarabag Agdam, actual campeón de liga, lo está haciendo realmente bien en el torneo. Hasta el momento le ha ganado dos duelos a PAOK, empatado con el Liberec y perdido ante Fiorentina. Todo ello con el español Dani Quintana como uno de sus futbolistas más importantes. Por su parte el FK Gabala no está teniendo la misma fortuna. No ha sumado un solo punto en la Europa League. En su defensa diremos que el grupo es complicado, está emparejado junto a Anderlecht, Mainz y St-Etienne. Hablábamos que la federación azerí no tiene mucha prisa en la evolución se su fútbol, dándole importancia a sus bases y jóvenes, pero los clubes sí tienen mayor premura. Todavía no atraen futbolistas de cierto como nivel, como si lo pueden hacer sus vecinos rusos o turcos. Pero dentro de unos pocos años sí deberían estar al nivel de los clubes kazajos, los cuales cada vez van a más, como por ejemplo el Kairat Almaty o el Astana.