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Ante Budimir, el alquimista

El croata se ha erigido en uno de los grandes ídolos de la hinchada del Mallorca, que le ha bautizado como alquimista por convertir en oro todo lo que toca

“Volver a ver el césped y a tocar el balón fue fantástico. Pero echo muchísimo de menos marcar goles. Y ponerme la camiseta del Mallorca. Y jugar en Son Moix. Pero, sobre todo, echo mucho de menos celebrar goles”, reconocía, sincero, siempre sonriente, hace unos días el artillero ‘bermellón’ Ante Budimir; que ansía que el balón vuelva a rodar sobre los terrenos de juego para redondear una temporada brillante, y para seguir haciéndose un hueco en los libros de la historia de un Mallorca que se aferra a sus goles, a su insaciable instinto, para soñar con lograr la permanencia en la máxima categoría del balompié español. Con nueve tantos en 25 partidos de liga, el ariete croata, nacido hace 28 años en la ciudad de Zenica, en la actual Bosnia y Herzegovina, se ha erigido en uno de los mejores delanteros del curso en el campeonato español y en uno de los principales ídolos de la hinchada del estadio de Son Moix; que le ha bautizado con el sobrenombre de ‘alquimista’.

El ’22’ de Vicente Moreno solo ha necesitado unos meses para ganarse el corazón de la isla; que se ha enamorado enloquecidamente de un ‘9’ tan oportunista, en el sentido más genuino del concepto, como talentoso, tan fino como contundente, tan espigado como trabajador, luchador e incansable. El jugador ‘bermellón’, en este sentido, suele aprovechar que vive en un bloque en el que tan solo está su vivienda para completar los entrenamientos subiendo y bajando escaleras, en una clara muestra del carácter batallador, combatiente, perseverante, de un hombre que llegó al mundo justo cuando los Balcanes empezaban a convertirse en un infierno, en una nube de metralla, con el inicio de una guerra que resquebrajó la antigua Yugoslavia y la llenó de sangre.

 

El ariete bermellón suele aprovechar que vive en un bloque en el que tan solo está su vivienda para completar los entrenos subiendo y bajando escaleras, en una clara muestra del carácter batallador de un hombre que llegó al mundo justo cuando los Balcanes empezaban a convertirse en una nube de metralla

 

El camino de Budimir, que hoy sigue la estela de Vlado Gudelj, Meho Kodro, Davor Šuker, Peđa Mijatović, Savo Milošević y Darko Kovačević, de sus predecesores en la nómina de arietes balcánicos que alcanzaron la gloria en el territorio español, comenzó a escribirse en las calles de la industrial Zenica, de una ciudad que fue uno de los epicentros del cruento conflicto croata-bosnio. Las metralletas les robaron la infancia a todos aquellos que nacieron en los Balcanes en la última década del siglo pasado; así que Ante, resiliente, empezó a andar para alejarse de un pasado, de un ayer, demasiado gris, demasiado triste, para perseguir un futuro, un mañana, más colorido, más feliz, de la mano del fútbol. “Parece que hace mucho de eso, y en realidad es mejor porque ya forma parte del pasado y así podemos concentrarnos en el presente. Hay que mirar hacia adelante”, aseguraba hace unos días, preguntado por el encuentro contra el Barça, contra el que en la primera vuelta perdieron por 5-2, que supondrá el regreso del Mallorca a los terrenos de juego, el ’22’ mallorquinista; con unas palabras que sirven, a la vez, para volver a aquellos años de fuego, pólvora y sangre en los que, a pesar de todo, el atacante croata siguió persiguiendo su sueño de hacerse un nombre en el mundo del fútbol.

Después de pasar por el NK Radnik y el HNK Gorica y por el LASK Linz austríaco, Budimir irrumpió en la máxima categoría del fútbol de su país, en la Prva NHL, de la mano del NK Inter Zaprešić y el Lokomotiva Zagreb, con los que entre el 2011 y el 2014 firmó 38 dianas, en 96 partidos de liga, que le sirvieron para atraer la atención de uno de los conjuntos históricos del balompié germano, un Sankt Pauli que pagó 900.000 euros por él. El ’22’ del Mallorca se comprometió con el cuadro del Millerntor-Stadion hasta el año 2018, pero su más que discreto rendimiento, con cero tantos en una veintena de partidos de la 2. Bundesliga, le obligó a salir cedido al Crotone italiano, con el que protagonizó la que hasta la presente había sido la mejor temporada de su vida futbolística.

 

Las metralletas les robaron la infancia a los que nacieron en los Balcanes en los noventa; así que Ante, resiliente, comenzó a andar para alejarse de un ayer demasiado gris, demasiado triste, para perseguir un mañana más colorido, más feliz, de la mano del balompié

 

El ‘Cisne de los Balcanes’, como le apodó la afición de la sureña ciudad de Crotona, se convirtió en uno de los grandes referentes del cuadro dirigido por su compatriota y el excentrocampista del Sevilla y el Albacete Ivan Jurić, y, con 16 dianas, que le sirvieron para acabar el curso a apenas un paso del podio de la clasificación del capocannoniere, y con cuatro asistencias, lideró al equipo calabrés hasta ascender por primera vez en toda su historia a la Serie A; aunque aquel mismo verano del 2016, iniciando una serie de rocambolescas e inverosímiles operaciones, cambió el Stadio Ezio Scida del Crotone, que tan solo unos meses antes había ejercido la opción de compra por valor de un millón de euros que contemplaba el acuerdo de cesión con el Sankt Pauli, por el Stadio Luigi Ferraris de la Sampdoria, que pagó los 1,8 millones de euros de su nueva cláusula de rescisión para que demostrara en la élite del fútbol italiano todo el talento que había dejado intuir la temporada anterior en la categoría de plata. Pero las cero dianas que anotó con la ‘Samp’ en los once partidos que supusieron su debut en una de las cinco grandes ligas del viejo continente le condenaron a dar un nuevo paso atrás y a deshacer el camino entre el norte y el sur de Italia para volver al Crotone, en calidad de cedido y con una opción de compra obligatoria.

El ariete de Zenica celebró seis dianas en 22 encuentros en la Serie A en la 17-18, pero sus primeros tantos en la élite no fueron suficientes para que el modesto conjunto calabrés, dirigido, primero, por Davide Nicola y, después, por Walter Zenga, regateara el descenso a la categoría de plata, en la que Budimir anotaría tres goles más en la primera mitad de la temporada pasada. Pero en el invierno del año pasado, con la certeza de que su etapa en la ciudad de Crotona, a los pies del mar Jónico, había llegado ya a su fin, y, valiente, sin miedo a añadir una nueva cesión en su currículum, Ante aceptó una oferta que le ha acabado cambiando la vida y que le ha catapultado hacia el éxito: la de un Reial Club Deportiu Mallorca que después de engañar a Caronte y de volver con vida del purgatorio de la Segunda División B soñaba con hacer realidad la gesta de enlazar dos ascensos seguidos para regresar, siete años después, al lugar del que nunca quiso irse, a una Primera División de la que se despidió en 2013, después de 16 cursos y de saborear los días más gloriosos de su historia.

 

En el invierno del año pasado, Budimir aceptó una oferta que le ha catapultado hacia el éxito: la de un Mallorca que después de engañar a Caronte y de regresar con vida del purgatorio de la Segunda División B soñaba con volver al lugar del que nunca quiso irse

 

“Sé que es un club que ha jugado muchos años en Primera División. Y también me acuerdo de cuando jugó la final de la Recopa de Europa contra la Lazio. Una de las cosas más importantes que sé es que aquí jugó Samuel Eto’o. El Mallorca es un club con mucha historia, y al que conozco desde hace muchos años”, acentuó Budimir, que ya está grabando su nombre en esta centenaria historia, en una rueda de prensa de presentación en la que también insistió en remarcar que “creo mucho en el proyecto que hay aquí. Es un club y un equipo que quiere mejorar, y yo quiero formar parte de eso y seguir creciendo como futbolista”. Ilustrando que los grandes futbolistas no requieren períodos de adaptación, ‘Budi’, como se le conoce en el vestuario local de Son Moix, se amoldó a la perfección a los engranajes de Vicente Moreno; dándole un salto de calidad a la plantilla ‘bermellona’ y erigiéndose en una pieza clave para conquistar el tan ansiado ascenso, con cinco goles en la segunda vuelta y con una diana determinante en el partido de vuelta de la final del play-off contra el Deportivo de La Coruña: el que en aquella mágica noche del 23 de junio del 2019, y tras el 2-0 encajado en Riazor, inauguró el camino hacia la remontada. Hacia el ascenso a la máxima categoría del balompié estatal. Hacia los cielos.

Las hogueras de Sant Joan todavía ardían cuando, a finales del pasado mes de junio, el Mallorca, sin dudar ni un instante, ejecutó la opción de compra contemplada en el acuerdo de cesión con el Crotone, por valor de unos dos millones de euros que resultan irrisorios atendiendo al rendimiento de un killer que es mucho más que lo que sus 190 centímetros de altura pueden hacer sospechar. Porque Ante Budimir, que se comprometió con el Mallorca hasta el 30 de junio del 2023 y que cumplirá 29 años el próximo julio, es un delantero alto y corpulento, pero es mucho más que un delantero alto y corpulento, que el clásico rematador rudimentario que sabe aprovechar su envergadura para imponerse en el área. El ’22’, el cuarto futbolista de la liga que hasta el momento se ha impuesto en más duelos de cabeza, tan solo superado por Joselu (217), Raúl García (151) y Mikel Merino (139), con 120 duelos ganados que ilustran su utilidad para un equipo que sale de su campo con balones largos y que necesita ganar segundos para llegar a las segundas jugadas, destaca, también, por su regate, por su velocidad, por su capacidad de caer a las bandas, por ser tan autosuficiente como astuto y por ser el jugador más efectivo ante la portería rival del campeonato español, con nueve goles en tan solo 13 disparos a puerta; que es algo que resulta crucial para las aspiraciones de un Mallorca que es el quinto equipo que menos veces ha disparado a puerta (85), tan solo por encima del Espanyol (84), el Granada (82), el Valladolid (82) y el Alavés (79). Y Budimir, sobresale, también, por la elegancia que hizo que en Crotona le compararan con un cisne y por la depurada técnica que ha hecho que le hayan bautizado con el sobrenombre de ‘alquimista’ en Son Moix; donde este curso está transformando las buenas vibraciones que transmitió la temporada pasada en certezas e inscribiendo en mayúsculas su nombre en la lista de los mejores delanteros de la liga española y del balompié de los Balcanes.

 

Ante Budimir, autor de nueve tantos en 25 encuentros, ansía que el balón vuelva a rodar para seguir haciéndose un hueco en los libros de la historia de un Mallorca que se aferra a su insaciable instinto goleador para soñar con la permanencia

 

Las cifras ratifican el extraordinario rendimiento que está ofreciendo un Ante Budimir que en invierno incluso sonó para reforzar la delantera del Barcelona tras la lesión de Ousmane Dembélé y que sigue coleccionando méritos para que Zlatko Dalić le convoque para debutar con la selección croata absoluta y para heredar el ‘9’ que en su día vistieron Davor Šuker o Dado Pršo. Y es que además de suponer más del 32% de los 28 goles del Mallorca en la competición regular, los nueve tantos que ha celebrado en la liga esta campaña, con tres dobletes, ante el Getafe en el Coliseum Alfonso Pérez (4-2), ante el Barça en el Camp Nou (5-2) y ante el Valencia en Son Moix (4-1), le colocan en el noveno puesto del Pichichi y le sitúan como tercer máximo artillero de los equipos de la mitad baja de la tabla, solo superado por Lucas Pérez y Roger Martí (11), como segundo mejor debutante de la competición en el aspecto realizador, por detrás de Lucas Ocampos (10), y como máximo goleador croata de las cinco grandes ligas del continente, por delante de Anrdej Kramarić (7), Ante Rebić (6) y Mario Pašalić (5). Y todo esto, además, sin figurar entre los lanzadores de penaltis de Vicente Moreno.

“Sobre el tema de los penaltis, lo único que puedo hacer es continuar practicando. Quiero tener esta responsabilidad. Estoy listo, y no tengo ningún miedo”, suele enfatizar ‘Budi’ cuando se le pregunta sobre esta cuestión, con una ambición que ilustra el carácter soñador y optimista de un Ante que creció fijándose en Didier Drogba, Diego Milito, Edin Džeko y Mario Mandžukić, que ha aprovechado el confinamiento para ponerse al día con la carrera de Economía (“Me gusta mucho. Me gusta aprender cosas nuevas y no relajarme”) y que, a pesar de que está saboreando los mejores días de toda su vida futbolística, insiste en la importancia de mantener siempre los pies en el suelo. “El partido fue casi perfecto. Lástima del gol de ellos, y de que al final no pude marcar el tercer tanto porque el portero tocó el balón. […] No pienso mucho en una cifra de goles. Prefiero trabajar día a día. Lo importante es trabajar. Mejorar de cara al siguiente partido. E ir paso a paso”, acentuó, justo después de firmar, ante el Valencia, uno de los mejores partidos de su carrera, Ante Budimir; consciente de que debe continuar caminando, paso a paso, y mirando siempre hacia adelante, para ayudar al Mallorca a conquistar la permanencia. Para seguir proclamando, con una sonrisa de oreja a oreja, un feliz “soy muy contento” después de cada una de sus exhibiciones. Para seguir brillando. Para seguir siendo el alquimista que, según la afición de Son Moix, convierte en oro todo lo que toca.

 


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Fotografías de Getty Images.