Podríamos estar hablando del dorsal que luce en su carenado ese prodigo del motociclismo llamado Marc Márquez. En absoluto. Podríamos hacerlo de United 93, esa película estadounidense, dirigida por Paul Greengrass, que narró la historia del cuarto avión secuestrado en los terribles atentados del 11 de septiembre de 2001. Tampoco. 93 es el minuto que sepultó el sueño de gloria europea del Atlético de Madrid y encumbró el del Real Madrid, que envolvió la ansiada ‘Décima’ con destino al Santiago Bernabéu.

real madrid atletico fichaEs el símbolo del momento en el que Sergio Ramos se convirtió de por vida en un mito para los millones de madridistas al rematar un saque de esquina del croata Luka Modric y mandar la final de Lisboa a la prórroga y a la lona al Atlético, que acabó por fundirse, hundirse. Atrás quedaban los errores tácticos, las discutidas alineaciones con la titularidad de Khedira, de Coentrao, del renqueante Diego Costa, el gol del uruguayo Godín y el fallo de Casillas. Los 92 minutos previos saltaban por los aires a la par que Ramos emergía en el área del estadio de Da Luz y batía por la derecha, con un certero cabezazo, al brillante meta Thibaut Courtois.

La historia quiso jugarle otra dramática pasada al club del Manzanares. Tenía el título, su primera corona en la máxima competición continental, en la mano. Y además lo ganaba ante su eterno rival, el todopoderoso Real Madrid. Lo hacía bajo la batuta de su perfecto maestro de orquesta, Diego Simeone, y con el concepto ‘equipo’ por bandera.

El conjunto de Ancelotti estaba contra las cuerdas. Aunque el italiano, con la entrada de hombres como Isco, Marcelo y Morata, había corregido sobre la marcha un planteamiento inicial cuestionable, el título se encaminaba hacia el Calderón.

Pero no. El fútbol, la fortuna o el acierto postrero de un equipo que nunca se rindió le jugaron de nuevo una mala pasada al Atlético. El destino volvió a ser muy cruel con los rojiblancos. La agonía tomó forma de prórroga, donde el Atlético ya no fue el Atlético. Mermado físicamente, destrozado también moralmente, sucumbió atropellado por un conjunto blanco relanzado, envalentonado, superior. Primero Bale, luego Marcelo; finalmente, Cristiano.

Éxtasis blanco y desconsuelo rojiblanco. Al Atlético se le escapó entre los dedos, entre una defensa que no pudo o no supo parar al huracán de Camas, convertido en icono en los libros de historia del Real Madrid.