En general, somos seres insaciables. Por eso, incluso en plena vorágine mundialista, nos lamentamos de todo aquello de lo que no vamos a poder disfrutar. Vibramos con el baile que le pegó México a la campeona pero extrañamos a los italianos gritando el himno. Milinkovic-Savic nos regala gestos técnicos que paran el tiempo pero pensamos qué no haría Ibrahimovic en Rusia. Maldecimos ausencias como las de Sané o Icardi mientras normalizamos que Chéryshev haya caído en gracia ante su gente o que a Cristiano, directamente, los goles se le caigan de los bolsillos.

Yo soy uno de estos inconformistas. Otro aficionado más que lo quiere todo y que repartiría méritos para asistir a una Copa del Mundo solo para cubrir sus filias. Porque en un Mundial quieres ver a los tuyos. Y el que diga lo contrario, miente. Mi capricho se llama Darijo Srna. Y esta noche le echaré de menos en el duelo que enfrentará a Croacia contra Argentina. Este es el primer gran torneo desde la Eurocopa 2004 en el que no lo vemos cabalgar por la banda derecha.

Lateral, interior y carrilero

El futbolista del Shakhtar Donetsk se retiró de la selección tras la Eurocopa de Francia, poniendo fin a 14 años ininterrumpidos defendiendo la camiseta croata, uno menos de los que lleva jugando para el conjunto ucraniano. Hoy tiene 36 años y medita seriamente apurar los últimos días de su carrera en la Serie A. Según medios italianos, el Cagliari estaría a punto de hacer realidad lo que tantos otros clubes (Chelsea, Bayern, Barça) no han podido llevar a cabo en la última década: sacarle del Donbáss. El periodista croata Aleksandr Holiga, editor del medio Telesport.hr, asegura que el particular concepto que Srna tiene de la fidelidad ha frenado su marcha en varias ocasiones. “Es un líder, una leyenda viva en Donetsk, alguien que ha recorrido todo el camino con el equipo desde el comienzo de su ascenso hasta la cúspide. No creo que haya sido un tema de dinero, como muchas veces se ha dicho. Srna es un tipo que valora la lealtad“, explica a Panenka.

Cierto es que Srna cambió el Hajduk Split por el Shakhtar en el momento justo. Llegó a un club al que el oligarca Rinat Akhmetov acababa de insuflar músculo financiero y que, de la mano del preparador Mircea Lucescu, logró también una identidad futbolística. Srna actuó como el engranaje perfecto entre directiva y banquillo. Un hombre de club y un líder en el campo. Y el Man of the Match del día más glorioso de toda la historia de la entidad: la final de 2009 en la que el Shakhtar se proclamó campeón de la Copa de la UEFA.

Números en mano, pocos son los laterales derechos que hayan aportado más a nivel ofensivo. Obviamente, a nivel de clubes hay mitos inalcanzables. Pero en el terreno de las selecciones los números de Srna prácticamente no tienen rival. El carrilero diestro lidera la tabla de los futbolistas con más internacionalidades de su país (134). Lo que sorprende es que también sea el cuarto que más goles ha anotado (22), por detrás de delanteros como Suker, Mandzukic o Eduardo da Silva. Si nos detenemos en el terreno de las asistencias, la cifra se eleva hasta los 29 últimos pases. Resumiendo: ha participado en 51 goles de su selección, una cifra cuya importancia se mide mejor si la comparamos con la de otros laterales de un corte similar. Marcelo, por ejemplo, ha marcado 6 goles y repartido 12 asistencias en 55 partidos. Lahm se retiró con 5 tantos y 18 asistencias. Y Cafú se despidió de la Canarinha con 5 goles en su haber y menos de 20 asistencias.

A la pregunta de si Srna ha sido el mejor lateral de la historia de Croacia, Aleksander Holiga no tiene dudas: “Sí, es justo afirmarlo. Especialmente porque antes de él, Croacia jugaba con defensa de tres y en realidad no contaba con especialistas en el flanco derecho. Mario Stanic y Nikola Jurcevic no respondían al perfil. Srna en realidad comenzó como centrocampista derecho o extremo en el equipo nacional y luego cayó como lateral derecho“.

El matiz táctico es interesante. Srna ha ocupado en su selección la posición de interior derecho en muchísimas ocasiones. Y solo a partir de la Eurocopa 2012 se asentó definitivamente en el lateral, coincidiendo curiosamente con su mayor producción ofensiva, ya fuera sorprendiendo con sus internadas hasta la línea de fondo o regalando centros precisos a través de saques de esquina o faltas laterales. Hoy este rol, en una innegociable defensa de cuatro, lo realiza Šime Vrsaljko, el jugador que en dos años le ha robado el sitio a Juanfran en el Atlético de Madrid. ¿Habla el mismo idioma que Darijo? ¿Es más conservador? En el debut ante Nigeria no concedió demasiado en defensa pero tampoco brilló en ataque. Desde Croacia, miman a su sustituto. “Vrsaljko es bastante bueno y ha encajado bien. La forma de Srna se redujo a medida que envejecía y después de los 30 ya no fue tan determinante, al menos no en la selección nacional. Aunque, bueno, en el Mundial de Brasil sorprendió a todos los que pensaban que había terminado“, reconoce Holiga.

Pero no solo han sido sus números en ataque los que le han hecho brillar con luz propia. Srna ha sido y es un gran defensor, como trata de enfatizar Holiga al ser cuestionado sobre el por qué de su fama. “Desde luego, es un futbolista que ha marcado muchos goles de falta y que ha lanzado prácticamente todos los saques de esquina. Su estilo de juego extremadamente ofensivo le permitía ganar la espalda a la mayoría de defensas. Sin embargo, no deberíamos valorarlo únicamente por esta faceta. En su mejor momento, también fue un marcador realmente bueno“, subraya.

En el único debe, y siempre según Holiga, periodista que ha seguido a Croacia en los últimos grandes torneos, está su influencia como capitán, cuestionada a nivel nacional por su falta de voz en según qué episodios. “Debo decir que no fue un gran capitán. No parecía tener las habilidades de liderazgo y la mentalidad para unir a los jugadores que lo rodeaban. Y también guardó silencio sobre muchas de las cosas malas que rodearon al fútbol croata: creo que un capitán de equipo nacional tiene que hablar sobre estas cosas“, sentencia. Una visión que contrasta con los grandes gestos que sí ha tenido para con su club. A finales de 2014, Srna compró 20 toneladas de mandarinas de plantaciones cercanas de su ciudad natal de Metkovic. E hizo enviarlas a escuelas primarias de la región del Donbáss mermada por la guerra. Más de 23.000 niños las recibieron junto a una postal con una foto suya. Tanta es la devoción y el respeto que siente por la tierra que lo acogió deportivamente, que incluso en pleno conflicto armado entre las fuerzas de Kiev y los rebeldes prorrusos, cuando las bombas destrozaron el estadio del Shakhtar y algunos jugadores optaron por salir por patas en busca de otro destino futbolístico, Srna realizó esta declaración de amor, recogida por el periodista Raúl Paniagua en una pieza publicada en El Periódico: “Donetsk era agradable. Era una ciudad del futuro. Ahora está arrasada. Solo deseo regresar, ponerme de rodillas y besar sus calles“. Palabra de Srna. Ídolo en Croacia, en Ucrania y en tantos otros países que soñaron con verle jugar en sus campeonatos pero que, finalmente, se quedaron con las ganas. De ahí la devoción por verle en un partido de Champions, en una Eurocopa o en un Mundial. Así somos, caprichosos hasta para exigirle al tiempo que no pase. Lo que daría por un centro suyo esta noche.