Aunque a última hora, siendo ya muy veterano, entró en la lista de convocados para la Eurocopa de Francia, en este Mundial sí que ya no veremos con la camiseta de Islandia al bueno de Eiður Guðjohnsen.
El que para muchos es el mejor futbolista que ha producido el país, paradójicamente, ha podido decir adiós a la selección con la conciencia tranquila, sabiendo que deja sobre el verde a una generación de jugadores que también serán recordados durante décadas y décadas por sus proezas. Atrás queda su capacidad de liderazgo, sus pases filtrados, sus explosivas irrupciones al área y, sobre todo, esa imagen que permanecerá para siempre marcada en su trayectoria, cuando una tarde de abril de 1996, en un amistoso contra Estonia, entró al terreno de juego con 17 años sustituyendo a su padre Arnór, de 35. Una noticia que, por su singularidad, dio la vuelta al mundo, y que ya puso el foco sobre la pequeña isla del Atlántico mucho antes que él triunfara en varios clubes europeos o que el combinado nacional saltara a la fama eliminando a Inglaterra en Niza.
Hace dos décadas, con ese abrazo sentido en la línea de banda, los Guðjohnsen enterraron una semilla en el pasto. El resto es historia.
Qué suerte tener cerca un estadio al que llegar paseando y del que luego regresar,…
Ya está aquí nuestro clásico número veraniego. Este año, Especial Estadios. Los templos, los hogares.…
Ya está aquí un nuevo episodio de Real Politik FC. El último especial sobre la…
Qué sentido tiene el destino. Qué sentido tiene el fútbol. Qué sentido tiene Pau Cubarsí,…
La Roja llega a esta final como actual campeona de Europa, con el objetivo de…
Este es el segundo capítulo de un hombre que hundió al mismo club que había…