Verano del ’66. Inglaterra celebraba la octava edición de la Copa del Mundo. Tras haberse visto las caras en la fase de grupos, los ingleses se enfrentaban a Alemania Federal en la final de aquel Mundial. Los germanos habían dejado en la cuneta a la Unión Soviética y los anfitriones había hecho lo propio con Portugal.

La selección comandada por el diablo rojo Bobby Charlton igualaba a dos con los germanos a los once minutos de la prórroga cuando ocurrió todo. La polémica estaba servida: Geoff Hurst, único jugador en lograr un hat-trick en una final de un Mundial y tercer máximo artillero de aquella Copa del Mundo, lanzó un derechazo potente que se topó con el larguero para luego caer a pocos centímetros de la línea de gol. Gottfried Dienst, árbitro del encuentro, a instancias de uno de sus asistentes, decidió dar el tanto como válido. Inglaterra colocaba el 3-2 en el marcador y su primer -y único- cetro mundial estaba más cerca.

La polémica alrededor aquel tanto ha sobrevivido al paso de los años. Hoy, gracias al ‘ojo del halcón’, todo indica que sería impensable que una selección sea la Campeona del Mundo por un gol fantasma como aquel. Pero Inglaterra y Alemania volvieron a vivir algo parecido en Sudáfrica’10. Los ingleses, esta vez, fueron los que se vieron perjudicados, debido a que un lanzamiento de Lampard, después de dar en el travesaño, entró totalmente en la portería de Neuer. Un tanto legal que no subió al marcador. Las imágenes de aquel disparo demostraron que el colegiado se había equivocado. Asimismo, un estudio hecho tres décadas después de 1966 por la Universidad de Oxford afirmó que el balón lanzado por Hurst no entró en el arco alemán por seis centímetros. Afortunadamente, hoy la tecnología nos permite saberlo en unos pocos segundos.

 

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