El año 2008 marcó un cambio de era para la selección española. Después de casi medio siglo de sequía, volvían los éxitos, con un ciclo ganador que se extendería hasta 2012. Desde el gol de Torres en Viena hasta la goleada a Italia en Kiev, pasando, por supuesto, por aquella inolvidable final mundialista en Johannesburgo, el país se enorgulleció de un equipo al que todos querían llevar consigo. Pero, siendo aquella una selección de todos y para todos, ¿podían los republicanos sentirse igual de cómodos al animar a la ‘Roja’ y lucir sus símbolos? Eso fue lo que se preguntaron los fundadores de la tienda y de la marca 198, en el barrio de Malasaña, en Madrid. Y su respuesta fue crear una camiseta que capturara la estética de la República -con protagonismo del morado de la tricolor- y que cambiara el escudo monárquico por el de la corona mural. El éxito fue instantáneo, el diseño corrió como la pólvora por las redes sociales, y desde entonces acumulan más de 20.000 piezas vendidas.

El fútbol fue el impulso que hizo que 198 se asentara y se desarrollara. Y más allá de ese primer gran hit que significó la camiseta morada, se estableció como la primera marca de ropa abiertamente de izquierdas, hoy ya reconocida por su logotipo de la media cara y la corona de laurel, y por su estética brit, al estilo de referentes como Fred Perry, pero con una comunidad de compradores muy heterogénea -punks como Evaristo Páramos y vicepresidentes-, gracias a su variedad de productos y a sus precios populares -que mantienen pese a tener unos costes de confección más elevados debido a su apuesta por unos productores y una mano de obra que saben de antemano que no sufren explotación-.

 

La consciencia social de 198 también pasa a la acción, cediendo un porcentaje de las ventas de sus productos a las causas que menciona en sus diseños

 

Su significación política se pone de manifiesto en los diseños de sus colecciones con lemas, retórica y referencias a luchas revolucionarias. Pero esa conciencia social no se queda solo en lo estético. También pasa a la acción, y cede un porcentaje de las ventas de sus productos a las causas que menciona en sus diseños. Su chaqueta ‘Intifada’, por ejemplo, sirve para ayudar al pueblo palestino; y su diseño en contra del patriarcado contribuyó recientemente a la lucha contra la mutilación genital femenina, al donar el 100% de sus ventas durante un día. En la misma línea, ha ayudado a financiar marchas de mineros, ha unido esfuerzos con asociaciones de mujeres gitanas feministas por la diversidad, ofreció un descuento de diez euros a todos los asistentes a la manifestación por la república del 14 de abril, y ha colaborado con el colectivo de ‘Yayoflautas’, a los que cedió una de sus guillotinas, como símbolo en sus protestas contra Rodrigo Rato. Precisamente, la venta de esas guillotinas, sin cuchilla, simbólicas, fue el origen de 198 antes de que el fútbol se cruzara en su camino para disparar su popularidad.

El deporte rey -si es que en su caso podemos denominarlo de ese modo- ha seguido muy presente en sus colecciones. Así ha sido, por ejemplo, como se ha acercado al mundo de la cultura, con sus modelos especiales de camisetas futboleras dedicados a bandas como Los Chikos del Maíz o Negu Gorriak. Y en su pelea constante para dar visibilidad a esas causas diversas que hace suyas, la marca diseña y distribuye zamarras del Sáhara Occidental o de Palestina, además de sus diseños nostálgicos dedicados a la selección de la RDA, a los partisanos italianos, a las brigadas internacionales, a Lucarelli y su Livorno, o al Madrid -sin Real-, al que devuelven a su etapa republicana de los años 30. Al club blanco no le gustó, denunció a la marca y pidió penas de cárcel. Sin embargo, 198 ganó el juicio.

Si esto fuera poco para vincular los valores de 198 a los del fútbol popular, la marca está asociada al FC Sankt Pauli, el club con más aficionados alrededor del mundo que jamás ha conseguido un título. Su triunfo es estar siempre del lado de los que luchan, un objetivo que mantiene con estos revolucionarios de la moda de Malasaña que hoy son su distribuidor oficial en el centro de la península.

Con ese espíritu nacido de la necesidad de gritar goles de España, 198 seguirá vistiendo a aquellos que salen a la calle conscientes de que solo pueden vencer.