La trayectoria de Martí Perarnau (Barcelona, 1955) se puede imaginar como una prueba de salto de altura. Buscando siempre superarse, buscando siempre unos centímetros más, buscando siempre llegar más arriba. Si como atleta fue campeón de España y como periodista ejerció de jefe de deportes en TVE y en la Cadena Ser, entre otros muchos cargos en distintos medios, como escritor no se queda atrás. Empezó con Senda de campeones, donde explicó la filosofía de La Masia, y después se convirtió en la sombra de Pep Guardiola en su estreno en el Bayern de Múnich y en el Manchester City. De esas temporadas nacieron dos joyas periodísticas: Herr Pep y La metamorfosis. Ahora, Perarnau vuelve a tener la agenda llena por la promoción de su cuarto libro, La evolución táctica del fútbol (Córner), donde utiliza el falso nueve para trazar el desarrollo en la forma de jugar.

¿Por qué el falso nueve y no el mediocentro o el portero?

Dudé. Me decidí porque el falso nueve es una figura misteriosa y poco conocida. Surgieron muchas dudas a partir de la actuación de Messi en el Bernabéu en 2009. Se quiso saber quién había sido antes.

¿Por qué ese partido marcó un antes y un después en la figura del falso nueve?

La historia en el fútbol, como en todo, se va repitiendo. En noviembre de 1953, Hungría aplastó a Inglaterra en Wembley, por 3-6. Fue una exhibición extraordinaria de Nandor Hidegkuti como falso nueve. Los ingleses, que había tenido a bastantes falsos nueves en sus ligas, abrieron los ojos y descubrieron ese rol con Hidegkuti. Más de 50 años después, se repite la historia, básicamente porque todas las generaciones creemos haber inventado la rueda y el fuego. Nuestra generación descubrió el falso nueve con Messi en el Bernabéu. Más atrás pasó con Hidegkuti. Antes les había pasado a los austriacos con Sindelar. Siempre creemos que somos los primeros.

¿El falso nueve sería la reina en el ajedrez?

Podría asimilarse. No estoy del todo seguro porque la reina es muy potente. Si el rey es el portero, porque es al que hay que derrotar, el falso nueve sí podría ser la reina. En realidad, el falso nueve no es una posición, es una función. Precisamente, lo que tiene el falso nueve es que no tiene posición. De los grandes elementos del fútbol, que son balón, espacio y tiempo, el falso nueve le añade el engaño. Es el que tiene que irse del área y llevarse a los zagueros o provocarles la duda.

 

“Si el falso nueve no marca, no es falso nueve”

 

La lista de falsos nueves parece una lista de Balones de Oro.

Hay que ser muy bueno para ser falso nueve y no ha habido ningún falso nueve que no haya sido muy bueno. Eso no significa que no pueda haber jugadores, como Van Basten por ejemplo, que sean delanteros centros buenísimos. Pero hay que tener muchas cualidades porque la función del falso nueve exige muchas cosas. No es solo irse del área, engañar a los zagueros, ayudar a la superioridad en el medio, organizar el ataque, sino que además es esencial que marque goles.

También tiene que ser un nueve clásico.

Es que si hace todo eso y no marca, es otra cosa. Llámale como quieras, mediapunta o lo que quieras, pero no es un falso nueve. El falso nueve, además, es el único delantero centro, no es que acompañe a otro que haga de referencia. Hace todas las funciones, y entre ellas está el gol. Guardiola insistía mucho: si no marca goles, no es falso nueve.

Sin esos años con Guardiola, ¿existiría este libro?

No lo he reflexionado, pero imagino que todo tiene un hilo conductor. Este libro lo empezamos a hablar con Domènec Torrent, Lorenzo Buenaventura y Carles Planchart en Múnich, en 2015. No exactamente de este libro, pero sí de las evoluciones tácticas, por nuestra inquietudes. Luego, también hablé mucho con Pep. Eso te lleva a preguntarle a gente que sabe mucho, como Paco Seirul·lo o Juanma Lillo. Esta suma de inquietudes son las que me llevaron a este libro, y seguramente sin los antecedentes no habría entrado en esto.

Guardiola ha probado el falso nueve en Barcelona, Múnich y Mánchester. ¿El éxito depende sobre todo de los jugadores?

Bastante, sí. Influyen otros factores, pero mayormente son ellos. Por ejemplo, Guardiola intentó que Götze fuera falso nueve. Tenía todas las características idóneas para hacerlo bien, menos el gol. Eso le limitó por completo. Depende mucho del rendimiento del jugador; por eso, como hablábamos antes, los grandes falsos nueves han sido los mejores de la historia. Además, casi ninguno de ellos jugó únicamente de falso nueve. Lo hizo en momentos, en partidos o en etapas. Y el mejor ejemplo es Messi.

 

“No se puede jugar al fútbol igual en Brasil que en Noruega”

 

Otra de las ramas de estudio del libro sostiene que la identidad cultural se refleja en la manera de jugar. Se juega como se vive.

Uno de los puntos fuertes que a mí me motiva en esta investigación y en este libro es que el fútbol es una expresión más de la identidad de cada uno de los pueblos. Es una identidad mestiza, donde se combinan cuestiones sociales, culturales, políticas, climatológicas… Tanto de los nativos como de aquellos que importaron el fútbol a ese pueblo. No se puede jugar igual en Brasil que en Noruega. Solo por geografía y climatología, además del carácter de las personas. Siempre me preguntan por qué el Barça se abrazó, ya en 1910, al juego escocés. Pues porque el catalán es un pueblo muy asociativo, que levanta castells, que tiene una gran pasión por las excursiones en grupo a la montaña. Del mismo modo que los ingleses son los abanderados del juego directo o individual porque el momento en el que se inicia el fútbol todos querían ser héroes. El fútbol es muy identitario.

El libro llega hasta 1945. ¿Ahí está todo inventado?

Eso ha ocurrido en todo. Los primeros móviles eran unos cacharros gigantescos y ahora lo hacemos todo con ellos. El fútbol es igual. Hasta 1945 se inventa todo, que coincide con el final de ‘La Máquina’ de River, el primer equipo que intenta jugar el fútbol total. Todos los desarrollos tácticos y los gestos técnicos estaban inventados. Lo que viene después es la aparición de los Steve Jobs, es decir, los que cogen el armatoste de móvil y lo transforman en lo de ahora. Sigue siendo un teléfono y sigue siendo móvil, pero se hacen muchas más cosas. En el fútbol es lo mismo, a partir de 1945 vienen las innovaciones. Por eso todo va cambiando mucho, aunque el invento ya existía.

¿Innovaciones que llevan a un fútbol más mecanizado y más aburrido?

Los problemas que vive el fútbol ahora ya han existido en el pasado. Ha habido épocas en las que se decía que el fútbol se estaba degradando, como en el Mundial del 94 o cuando se inventó la regla del fuera de juego. Y supuso una revolución, porque cambió estructuralmente el juego. Creo que, igual que ahí, los aspectos no positivos actuales serán superados por decisiones, por cambios de reglas o por los acontecimientos que los harán cambiar. El juego seguirá siendo una batalla de ideas donde alguien planteará una manera de jugar, otro le replicará, habrá unos procesos de acción y reacción, y seguiremos avanzando hacia la misma dirección: el fútbol total. Es el santo grial que tienen todos los entrenadores en la cabeza. Quieren ser el equipo perfecto, donde todos atacan y todos defienden. Es el horizonte al que todo aspiran.

¿Con Superliga o sin?

Es muy bonito ver jugar a los grandes colosos europeos cada semana, pero yo me quedo con lo que está pasando ahora en la Premier League en cada jornada. Gracias a una distribución más equitativa del dinero, cualquier equipo que sube de Championship se puede reforzar bien y meter en un problema al Manchester City, al Chelsea o al Liverpool. Es más interesante este modelo donde no solo participen las élites. Todos pueden competir.

 

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Fotografía de Panenka.