Para los más cariñosos es el tacto, para los más sabrosos es el gusto, para los más curiosos será el oído y para otros, será el olfato. Sin embargo, para la gran mayoría, el mecanismo fisiológico de la percepción por excelencia es la vista. ¿Imaginas jugar al fútbol, disfrutar el fútbol o vivir el fútbol… sin poder verlo?


 

“No nos veis, pero estamos”, decimos cada lunes cuando arrancamos un nuevo programa de radio-podcast en ElEnganche. Hay un lugar físico donde la imaginación multiplica sus efectos y donde los sonidos son el único elemento transportador de ideas ante la ausencia de todo lo demás. No es una sensación estricta de la radio, pero sí es quien mejor representa la capacidad humana de sentir en torno a una voz. Ahora bien… ¿Te imaginas vivir el fútbol… sin verlo? Se puede disfrutar, se puede jugar, se puede desvivir y se puede enloquecer… aunque prescindamos del sentido humano más poderoso que se nos proclama, la vista. Para demostrarlo, existirían muchos ejemplos pero en España, hay tres personas que han querido demostrarlo dando un paso adelante dentro de sus vidas. Todos comparten la ausencia de visibilidad pero, sobre todo, les une una pasión incomparable a cualquier otra: el fútbol. Porque para el fútbol, no se necesitan ojos… se necesita corazón.

Quizás nunca habrías imaginado que pudiera jugarse al fútbol cuando adoleces de visión. Quizás nunca habrías imaginado que pueden marcarse goles cuando no ves al portero. Quizás nunca habías imaginado que pueden celebrarse grandes victorias cuando jamás has visto la cara de tu compañero. Todo es diferente en el fútbol para ciegos pero… todo es igual. Es fútbol. Eso sí, debe ser jugado en silencio y en espacios abiertos, para que el sonido de los cascabeles que la pelota lleva en su interior se oigan a la perfección, sin rebotes acústicos ni ruidos externos que lo alteren. Y sin embargo, los jugadores reciben la mayor parte de la información a través de sus oídos que, en este caso, actúan inevitablemente como el gran referente sensorial de los futbolistas. Existen tres enclaves que actúan de ‘guías’ en cada partido. El portero, que sí tiene vista como cualquier portero del planeta y que marca los movimientos defensivos a sus compañeros con todo tipo de directrices que les ayuden a comprender las dimensiones del campo en todo momento; el entrenador, ubicado a la altura del mediocampo; y un guía específico que sitúa a los delanteros, se coloca detrás de la portería rival y ocupa un lugar vital en este tipo de fútbol tan diferente al que estamos habituados a observar. Hace tiempo, se obligó a cada jugador a tapar sus ojos con un antifaz para evitar que alguno con mejor visibilidad que otro, pudiera aprovecharse drásticamente de ello. Uno de los que mejor puede desgranar este fútbol tan especial, es Adolfo Acosta, uno de los mejores futbolistas ciegos de España, capitán de la selección española y multi-campeón en esta disciplina en la que puede estar orgulloso de haber disputado, entre muchos otros torneos, nada menos que cuatro Juegos Olímpicos.

“Es exactamente igual que el fútbol sala en empeño, estilo y habilidades. El portero sí ve bien y tiene limitada su zona de acción a un área pequeña para que no incida en su juego de pies y pueda ser tan diferencial sobre el resto, que no vemos nada. Tenemos un balón sonoro con un cascabel interno y, además, no existe fuera lateral porque hay barreras donde la pelota rebota porque, claro, sino, la pelota estaría mucho tiempo fuera de las dimensiones del terreno de juego y así lo evitamos, logrando que sea más fluido. Aparte de eso, hay tres guías para dirigirnos en ataque o en centro del campo. Son medidas especiales por nuestro déficit de vista, pero nuestra preparación es absolutamente profesional y diaria, compatibilizada, eso sí, con nuestra vida normal como trabajadores. Mi vida diaria está muy clara. Soy vendedor de cupones de la once y reparto ilusión. Después, cuando cae la tarde y arranca la noche, vamos a entrenar con mis compañeros de equipo o, cuando estamos en la selección, con ellos, porque todos tenemos una vida bastante parecida en este sentido. Pero claro, tenemos que trabajar día a día. Pero todo merece la pena”, explica Adolfo.

“El fútbol te da libertad de poder jugar a lo que te gusta, de desplazarte sin bastón, porque es curioso porque en mi vida normal lo uso pero cuando juego al fútbol, no lo uso. La clave es que te permite sentirte tú mismo sin necesidad de pensar en nada más. Ahora pensamos en nuestros clubes, la Liga y todas estas cosas. Y este año 2018 tenemos Mundial nada menos que en España, así que es un momento perfecto para que podamos disfrutar del fútbol para ciegos”, recalca, sabedor que muchos de estos deportistas son olvidados durante años hasta que llegan grandes torneos que reabren las puertas de los medios y de los espectadores.

Su carrera, su pelea diaria y su sueño, son los de muchos invidentes, pero se puede disfrutar del fútbol siendo ciego, aunque no seas futbolista, sino hincha. El hincha más especial y reconocido de tu equipo. Eso es lo que ha logrado la fortaleza, inquebrantable e incondicional, de Miguel Machado, un granadino enamorado locamente de su club desde pequeñito y al que nunca ha dado la espalda cada semana en el estadio Los Cármenes, donde acude fiel. Y es que pese a no poder ver ninguno de sus goles, es capaz de intuirlos y de disfrutarlos como nadie. “El fútbol se puede sentir. Yo nací ciego. Y creo que es más fácil así. Si alguien pierde durante su vida la vista, sufre mucho más. Nunca he visto y, por tanto, no sé realmente qué es todo lo que intuyo. Soy feliz tal y como vivo, pero sí es verdad que me gustaría alguna vez poder ver un gol. Eso sería increíble”, recalca este hincha que ha logrado que su historia sea internacional cuando, siempre cerca de su inseparable hermano, decidieron convertirse en referentes desde las gradas de su Granada y, también, de toda España.

“Yo comencé en las gradas gracias a mi hermano Pepe. Es el gran artífice de todo esto. Empezó a llevarme él cuando el Granada estaba en Segunda B hace ya muchos años. Me decía que venía a buscarme y así empecé a vinculare con ello. Notaba el ambiente ‘chulo’ que allí se generaba y me empezó a gustar cada vez más. Poco después conocimos al presidente de una peña de aficionados del club, ‘Malahierba’, que es la que me hizo notar lo bueno del fútbol y cómo la animación tiene una parte especial en cada encuentro. Para mi, Pepe ha sido clave. Yo me emociono. Él es tan importante para mi como mis ojos. Me cuenta cómo son las jugadas que yo no averiguo a interpretar, me relata un gol, me nombra los jugadores, me cuenta cómo son las cosas… y además, en la vida y en el deporte, él siempre es mi guía y me ayuda mucho. Yo me pongo la radio, me entero más de cada detalle, mejor que con la tele, pero a veces, yo intuyo cosas que nadie más puede y eso es gracias a mi falta de visión”, asegura sobre ése vínculo que se inició por la pérdida de un sentido, pero que les ha servido para tener una relación absolutamente única.  “Piensa que vamos tres, mi padre y los dos hermanos. Llegamos siempre dos horas antes, hay que dar ambiente, hay que generar sensación de partido y Miguel siempre recibe al equipo sin camiseta para pintarse en su cuerpo la frase que mejor define su amor por el fútbol: ‘No te veo pero te siento’, explica Pepe, el hermano de Miguel, que es su mano derecha y que ha conseguido que los dos sean uña y carne gracias al fútbol. Tanto, que hasta conoció a futbolistas de la selección española en directo y está catalogado como uno de sus hinchas más especiales.

La radio es un elemento diferencial y absolutamente clave para los invidentes que quieren disfrutar de la compañía y que pretenden profundizar en cualquier evento o noticia. Por eso, representa algo único en todos ellos. Tanto, que si lo mezclamos con una alocada pasión por el fútbol, nos salen historias como la de Pere Ribas. Tiene apenas 10 años, es ciego y tiene un sueño: ser narrador de fútbol en la radio. Podría parecer imposible pero… ¿lo es?

“A mi me gusta el periodismo deportivo y narrar partidos es un sueño. Lo tengo claro. Me lo he pensado bien. Lo decidí un día, que estaba en casa muy aburrido y escuchaba la radio. Era un Betis-RealMadrid, habíamucho ambiente, era un partidazo y me enganché. Desde ese instante, jamás puedo poner un partido en tv o en radio, sin pensar cómo lo hacen los periodistas, cómo narran, qué estilo tienen o cómo saben manejar todo en su profesión para divertir a los demás y contar algo como el fútbol”, explica sobre su amor al fútbol y cómo pretende relacionarlo eternamente para que su vida y la pelota sean uno.

¿Lo conseguirá? “Ya he podido comentar algunos partidos en una radio pequeñita de mi zona, en Radio Olot, donde el narrador de los partidos del Olot, me ha invitado y he estado comentando. Es precioso y aunque me cuesta, me encanta. He estado en una cabina, y aunque no trabajé en ella, el estar allí y el vivirlo, me encanta. La gente me dice que haga lo que quiera, mi familia no me pone problemas y me dice que si me gusta el periodismo, que lo intente. Se sorprenden cuando lo digo, pero nadie me dice que sea imposible y yo voy a intentarlo. Nunca he visto a gente que lo haya conseguido, pero lo haré yo”, asegura Pere que, desde su fuerza adolescente y sus sueños de infancia, es capaz de destrozar mitos y calamidades que persiguen a niños como él. Porque con energía, sacrificio y fútbol, todos podemos cumplir nuestros sueños… sean cual sean.


En el programa-podcast Nº7 de ElEnganche en SpainMedia, estuvieron con nosotros: Adolfo Acosta (futbolista invidente de la selección española para ciegos), Miguel Machado (hincha del Granada que va a cada partido de su equipo al estadio) y Pere Ribas (niño invidente de sólo 10 años que ya hace sus primeras pruebas en radios porque sueña con ser narrador de fútbol en radio).