Hace cuatro temporadas, Eden Hazard fue proclamado mejor jugador del curso en la Premier League. Con ese logro, se consagró como estandarte del Chelsea y presentó su candidatura para ser considerado como uno de los mejores atacantes del planeta. Desde entonces, independientemente de cómo les hayan ido las cosas a su club y a su selección, Hazard no ha hecho más que consolidar esa sensación de que pocos jugadores tienen su capacidad para generar peligro cada vez que el balón pasa por sus pies.

Por esas mismas fechas del galardón, en junio de 2015, en Panenka publicamos una entrevista de Sofoot al futbolista belga. Y ahora que su nombre vuelve a ser noticia por su fichaje por el Real Madrid, recuperamos algunas de las reflexiones que dejó en esa conversación con tal de conocerlo un poco mejor.


-PROTAGONISMO Y DESCARO EN EL CÉSPED-

“Me toca a mí marcar las diferencias, aportar eficacia, crear movimientos, espacios, marcar goles o hacer pases decisivos para ganar los partidos. Recuerdo que, en Lille, observaba muchos movimientos de Gervinho. Yo siempre quería el balón al pie y él me decía: ‘Deja de pedirlo al pie, muévete y entonces empezarás a marcar’. Tengo el mismo estilo de juego que Willian, Óscar o Fàbregas: nos gusta tener el balón en los pies”

“Cuando empiezo un partido me digo a mí mismo que debo driblar: ‘hoy no debes marcar, hoy debes regatear’. Es mi cualidad principal, cuando tengo el balón y veo que hay posibilidad de hacer un uno contra uno, o un dos contra uno, no me lo pienso. Es en el último instante cuando decido si puedo hacer algo diferente: cuando sé si debo continuar driblando, tirar a puerta o pasar. Realmente, eso sucede en el último segundo. ¡En todos los partidos! Los espectadores acuden al estadio para eso, hay que regalarles lo que piden. Y, a menudo, un regate es más placentero que un gol. Es cuando la gente se levanta a aplaudir. Mi reflexión es que el público paga para ver un partido de fútbol, un espectáculo, tú eres un actor y debes proporcionarles placer”

-INFANCIA-

“A los diez años era como ahora, con ídolos como Zinedine Zidane, Thierry Henry… No sé porqué pero por aquel entonces seguía mucho a la selección francesa, quizá por eso decidí fichar por el Lille”.

“El primer año estaba en el internado y podía ir a casa los fines de semana. Iba al colegio, no era como después, cuando pasaba todo el tiempo en el centro de entrenamiento. En aquel momento hacía lo que quería hacer: jugar a fútbol. Era más duro para mis padres, que veían irse a su hijo mayor, pero, como Lille está al lado de Bélgica, volvía muy a menudo”.

“Mi padre llegó a jugar en la segunda división belga y mi madre con el equipo femenino, a un nivel inferior… Ahora que soy adulto tomo mis propias decisiones, pero ellos siempre me aconsejaban cuando era joven, porque pude decidir ir a otros lugares aparte de Lille. Al Anderlecht, por ejemplo. O al Ajax, que tenía uno de los centros formativos de mayor reputación del mundo, pero mis padres no quisieron, pienso que era demasiado temprano, además mi padre no quería hacer aquel trayecto. Fui al Lille porque me proponía un verdadero proyecto, contrariamente al Anderlecht, que no me ofrecía nada de todo eso”.

“No era del todo mal estudiante. Pero a partir del momento que vi que iba a ser futbolista, dejé los estudios: los dos últimos años en el colegio no fueron muy buenos, la verdad. Pero en primaria era uno los mejores alumnos de la clase, sobre todo en matemáticas”.

“Cuando éramos pequeños mis hermanos y yo teníamos la costumbre de ir a dormir en la media parte de los partidos, porque al día siguiente había colegio. Como mi habitación estaba justo enfrente del salón, intentaba ver los partidos por la cerradura. Ya lo había hecho 40 veces antes y pensaba que mis padres sabían que lo hacía. Y de repente, un día, ¡pum!, me vi con la puerta estampada en toda la cara”.

-EVOLUCIÓN-

“Soy el mismo que en Lille. Pero a fuerza de jugar con y contra los mejores jugadores, progresas a todos los niveles”

“En Francia, con Dimitri Payet, que era un desastre con la cabeza, nos propusimos un desafío: el primero que marcara de cabeza le pagaba algo al otro. Se supone que al año siguiente, que él estaba todavía en Lille, me ganó. De todas formas, yo no lo vi, así que no me siento en deuda con él ni creo que tenga que pagarle nada (risas)”

-JUEGO DEFENSIVO-

“No hace falta ser un experto en fútbol para saber que a Eden Hazard no le gusta defender, ¡eso se ve! Cuando defiendes quiere decir que no tienes el balón, y yo, prefiero tenerlo. Más que miedo al contacto, es por temor a que al día siguiente aparezca en YouTube cualquier humillación y todo el mundo se esté riendo (risas). Es por eso que no defiendo: al menos me ahorro ser humillado”.

-ETAPA EN EL CHELSEA-

“Un día, durante un calentamiento con el Lille, Gervinho me llamó: ‘Eden, Eden, toma, hay alguien al teléfono’. No quiso decirme quién era, entonces lo cogí y era Drogba. Me dijo que tenía que ir con él al Chelsea. Yo estaba muy halagado, Drogba ha sido uno de los mejores, sino el mejor delantero del mundo, pero en mi cabeza no estaba firmar por el Chelsea”.

“En principio no quería ir al Chelsea porque quería jugar la Champions y el equipo estaba sexto en la Premier. Pero cuando ganaron la Liga de Campeones, me convencí. En aquel momento, Roberto Di Matteo realmente me quería, estaba Mata y habían fichado a Óscar. Me decía: ‘vas a ver cómo el Chelsea juega bien a fútbol’. Pienso que tomé la decisión acertada”.

“El primer año (2012-13) se jugó muy bien con Di Matteo. Entonces, estuvimos seis meses con Benítez. Rafa es un gran entrenador que allí donde ha estado ha ganado. Él siempre propone un juego orientando a ganar los partidos. Ciertamente, esa no fue la mejor temporada del Chelsea a nivel de títulos, aun ganando la Europa League, pero en términos de juego, disfruté”

-TRABAJAR CON MOURINHO-

“Cuando estamos juntos es alguien normal. Es divertido, dice gilipolleces -bueno, eso queda entre nosotros, no puedo reproducirlas-, es un tipo tranquilo. Es cierto que da una imagen de persona fría pero, francamente, es muy agradable”.

“Cuando grita, puede durar sólo tres segundos, pero si estás en su campo de visión, ¡estás muerto! Y al día siguiente ya se le ha olvidado”.

“Hablamos de forma individual, pero no me dice especialmente qué debo hacer. Es él quien me da la mayor libertad, porque comprende cuál es la mejor manera de sacar lo máximo de sus jugadores. Sabe a quién debe darle consignas y a quién no. Conoce muy bien a sus jugadores, asume la presión para él y nosotros solo debemos ser buenos en el terreno de juego”.

“Las consignas las acepto, pero pienso que somos personas adultas. Un entrenador no es como un profesor de colegio que te dice ‘debes hacer esto o para mañana tendréis que hacer estos deberes’. Uno es adulto y sabe lo que debe hacer. Por el momento, todos los entrenadores me han dado libertad y yo he podido dar lo mejor de mí mismo”.

-REACCIÓN A LAS PATADAS-

“No quiero perder mis energías cabreándome, simplemente. La mejor respuesta es marcar un gol o hacerle un buen regate al adversario: ‘Ah sí, ¿me has hecho esto? Ok, ¡yo te hago esto otro!’. Esa es siempre mi reflexión. Cuando estoy en el campo soy como un chaval de diez años en el jardín de casa. Eso es lo que me da la fuerza”.

-FAMILIA-

“Como digo siempre, no es gracias a mis hijos que doy mejores pases, pero con ellos he aprendido mucho. Porque cuando eres joven quieres hacer muchas cosas y cuando tienes un niño, te debes quedar en casa y no hacer tonterías. Además, fui el primero de mi entorno en tenerlo. Después, vinieron encadenados. Mi hermano pequeño ha tenido una hija, por ejemplo. Éramos cuatro chicos en casa y eso provoca muchas risas. Nos gusta hacer tonterías y chincharnos los unos a los otros”.