MANCHESTER UNITED 4 -3 REAL MADRID (23.04.2003)
7Nota Final
IMPORTANCIA7
EMOCIÓN6.9
TÁCTICA6
ESPECTÁCULO8.1
Puntuación de los lectores 9 Votos
6.5

“El fenómeno brasileño marcó ocho goles en la Copa Mundial de la FIFA de 2002 para alcanzar el título, pero [debido a las lesiones] solamente había marcado dos goles en su primera temporada en la UEFA Champions League con el Madrid. Con Raúl ausente, ¿podría él llevar esa carga adicional?”. Esto es lo que se lee en UEFA.com al recordar aquel partido en general y a Ronaldo Nazário en particular. ¡Y vaya sí el brasileño pudo soportar esa carga!

Tras el 3-1 de la ida de los cuartos de final de la competición de las estrellas disputado en el Santiago Bernabéu y que le ponía las cosas de color hormiga al Manchester United de sir Alex Ferguson, el 23 de abril de 2003 quedaron en Old Trafford el Real Madrid y los ‘Red Devils‘ para enfrentarse en la vuelta. Los blancos tenían pie y medio en las semifinales.

Con la música de la Champions de fondo, con su horario típico y característico que no llevaba a engaños y que todavía no había roto amistades, los equipos salieron al terreno de juego por la bocana de vestuarios situada en el córner, en un Teatro de los Sueños alborozado y con el rugir de la remontada en las almas de los aficionados ingleses, que la veían factible y creían en ella. Un 2-0 les aseguraría un paseo por ese anhelado camino en el que iban a juntarse los cuatro mejores conjuntos de Europa.

El Madrid no vestía de blanco, lo hacía completamente de negro, como quedan los trajes de los niños tras la comunión, y el United portaba una camiseta que visitó durante dos temporadas. Se rumorea que no les llegaba para comprar una nueva. Los muchachos de Ferguson, en aquella tarde-noche de primavera, fueron: Barthez; Ferdinand, O’Shea, Silvestre (Phil Neville), Brown; Keane (Fortune), Butt, Verón (Beckham), Giggs; Van Nistelrooy y Solskjær. Y los de Vicente del Bosque: Casillas; Míchel Salgado, Hierro, Helguera, Roberto Carlos; Makélélé, Guti; Figo (Pavón), Zidane, McManaman (Portillo); y Ronaldo (Solari).

 

Alberto Cosín: «Se tenía la percepción de que cuando los ‘galácticos’ querían no había rival que les tosiera»

 

“Del Bosque sorprendió con su once más ofensivo y creativo al colocar a Guti como compañero de Makélélé en lugar de Flavio, que había jugado la ida”, recuerda Alberto Cosín, colaborador de La Galerna. “El Real Madrid era favorito para revalidar la Champions y alcanzó picos de juego muy buenos a lo largo del año. Se tenía la percepción de que cuando los ‘galácticos’ querían no había rival que les tosiera”.

En el minuto 12, Zidane, desde la banda, se la dio a Guti, que andaba por el centro, y un pase al hueco del canterano merengue, de esos de apretar el triángulo en cualquiera de los Pro Evolution Soccer, alimentó una carrera del ‘11’ al espació que el delantero brasileño terminó con un zarpazo en el momento justo que acabó entrando en la red escorándose al poste izquierdo de Barthez.

Después de algunas jugadas en ataque del United, en las que Giggs lo intentó desde la frontal con la derecha y Solskjær con un tiro raso potente que paró Casillas, los locales trataron de espantar su adormecimiento inicial. El equipo inglés, mediante el holandés Van Nistelrooy, que siempre estaba al quite y que ese día recogió una asistencia de su compañero noruego en la delantera, empató finalmente la contienda. Y sin mucho más que contar, el duelo se fue al descanso.

En la reanudación, Figo, con su habitual caracoleo y regate encorvando la espalda, se deshizo de Nicky Butt para lanzar una vaselina con la izquierda que se topó con el larguero. Posteriormente, Zidane violó la defensa del conjunto mancuniano con un pase rompiendo líneas a la carrera de Roberto Carlos, que entraba como un cohete en el área rival y se la ponía a su compatriota y compañero de alguna que otra fechoría para que Ronaldo hiciese su segundo gol de la noche. Los dos brasileños se fundieron en un abrazo con sus siempre perennes sonrisas y calvas. El partido, de hecho, fue toda una oda a la alopecia, gracias a la aportación de Barthez, Zidane, Collina, Verón o del Bosque, además de la de los protagonistas de esa última acción.

Las ilusiones y esperanzas de los fanáticos rojos de darle la vuelta a la tortilla se resquebrajaban de la misma manera que los huevos se desparraman por el plato cuando quieres impresionar a la persona que te gusta y eres muy impaciente. Pero, pese al mazazo del segundo tanto blanco, los pupilos de Ferguson volvieron a empatar tras un centro raso de la ‘Brujita’ Verón que Helguera, en una acción casi cómica, mandó al fondo de su portería con caño incluido a Casillas.

A los siete minutos de la igualada, sin embargo, Ronaldo abrazaba el esférico unos pocos metros más allá del círculo central, comenzaba a correr escorándose hacia la izquierda para hacer un zigzag a la derecha y chutaba un tremendo pelotazo desde fuera del área ante el que nada pudo hacer el arquero francés de mente despejada del United. Un gol para ponerlo en el video de presentación de la Liga de Campeones de todos los años.

Ferguson movió el banquillo y metió a jugar a Beckham, que ese verano recogería sus bártulos y se iría precisamente a la capital de España. Mientras, Vicente del Bosque guardaba a Ronaldo. A pesar de hacer pedazos las corazas de los aficionados del United por la memorable actuación que brindó en su propio feudo, Old Trafford, abarrotado con sus 65.000 localidades ocupadas, se puso en pie para aplaudir al astro cuando fue sustituido.

En una muestra de pundonor y coraje, los ‘Red Devils‘ volvieron a empatar el encuentro. Beckham marcó de tiro libre, superando a un Casillas que hizo la estatua. Helguera realizó la falta escorada a un palmo de la zona de castigo y el inglés estampó el balón en la red merengue tras su inconfundible golpeo, alzando el brazo y poniendo el cuerpo en trasversal. Michael Jordan tiene aquel mate y él tiene ese lanzamiento.

El partido, a partir de entonces, se volvió algo más loco y frenético. El United intentaba invocar a la heroicidad y el Madrid matar con especios. El equipo español se gustaba. En una contra, Figo cedió de tacón para Zidane y este regaló el esférico a Portillo, que lo mandó fuera ante Barthez. Una bonita jugada, pero que acabó anulada por fuera de juego.

 

Beckham: “Ronaldo nos destruyó”

 

En una galopada, Giggs se la daba a Van Nistelrooy, que le rompía la cadera de cemento a Helguera y chutaba ante Casillas. El balón salió rebotado del portero y chocó con Hierro. Otra carambola que propició que los ‘Diablos Rojos’ se adelantasen en el marcador. Beckham fue el último en tocar el cuero. Así concibió su doblete y el electrónico ya no se movería hasta el final. “Ronaldo nos destruyó”, dijo el ‘7’ inglés al finiquitar el juego.

“Seguramente hablemos de su mejor partido con la camiseta del Madrid. Fue el segundo y último hat-trick que hizo como merengue tras uno previo ante el Alavés. Ronaldo aquella noche dio una exhibición. Curiosamente en la ida no estuvo a buen nivel y recuerdo que recibió silbidos de la grada del Bernabéu”, comenta Cosín, que añade: “Ya no era el Ronaldo pre-lesión que asustaba cuando arrancaba a 30 metros de la portería. Sin embargo, seguía siendo decisivo a 15 metros del arco y causaba miedo a los defensas con su presencia. Sin Ronaldo el Madrid habría tenido serios problemas para pasar la eliminatoria en Old Trafford”.

Lisa y llanamente, los ‘Red Devils‘ nunca tuvieron chances de soñar con la remontada. El delantero brasileño, vestido de negro en aquel encuentro de cuartos de Champions, les abrió en canal y asestó las punzadas definitivas en los corazones a los seguidores del United. “Nunca olvidaré esa noche”, manifestó Ronaldo tras su obra de teatro.