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Iré al grano: me consta que eres futbolero.

Lo soy mucho. Desde niño siempre me ha gustado el fútbol, tanto jugarlo como verlo. Lo de la profesionalidad es uno de esos sueños que no pude hacer realidad, básicamente porque nunca tuve la disciplina de entrenamiento necesaria, pero sí tenía una cierta habilidad como extremo izquierdo, más o menos como Onésimo. Era muy chupón, no soltaba el balón ni que me lo pidieran. La verdad es que siempre ha sido un juego que me ha fascinado mucho.

¿Qué te parece el nuevo fútbol, sin aficionados?

Como dijo Ander Herrera, una puta mierda. Por suerte hay algún futbolista que dice las cosas como son. Lo peor es ese ruido falso de fondo, que parece que estamos viendo una sitcom -con sus risas enlatadas- en lugar de un partido de fútbol de verdad. Da un poco de repelús. Es como hacer un concierto con la gente sentada y la mascarilla puesta. La sensación es prácticamente la misma.

Estarás de acuerdo conmigo en que los cánticos de la grada se echan en falta, especialmente en Inglaterra.

Sí. De hecho, el tema de los cánticos es una de las asignaturas pendientes que tiene el fútbol español. Hay una falta de imaginación preocupante. Sobre todo si lo comparas con la inventiva que tienen los ingleses y los argentinos, que son las dos grandes escuelas de creación de cantos originales y tuneados para jugadores en particular. Aquí no pasamos del Go west, versión Pet Shop Boys. Aunque no deja de tener su gracia, en un mundo tan homofóbico como el del fútbol, que uno de los cánticos más populares provenga de una canción de Village People.

Por cierto, tú que estás instalado allí, ¿crees que el vínculo del fútbol con la música es más estrecho en el Reino Unido?

Sí, creo que allí es más estrecho porque todo va acompañado de música. Forma parte de la cotidianidad de su gente, especialmente la música pop. Solo hace falta que cojas el autobús, estés en una sala de espera o vayas al supermercado para escuchar un disco de Elliott Smith o Joni Mitchell mientras que aquí escucharías un muzak de esos insoportables o un disco de Julio Iglesias.

 

“El tema de los cánticos es una de las asignaturas pendientes que tiene el fútbol español. Hay una falta de imaginación preocupante. Sobre todo si lo comparas con la inventiva que tienen los ingleses y los argentinos

 

Recuerdo que en tu edición del programa musical El celobert de Catalunya Ràdio dedicada al fútbol, casi todo el contenido tenía que ver con clubes y músicos ingleses. ¿Casualidad?

Como te decía, los ingleses llevan la música en su ADN. Hace poco, sin ir más lejos, estuve charlando durante una hora con un taxista sobre los Kinks. Eso se transmite en cualquier otro ámbito como puede ser el fútbol. A la vista está como ellos mismos crean vínculos entre el fútbol y la música: George Best, el ‘Quinto Beatle’; el City, el club de los hermanos Gallagher; o Eric Cantona, que se ha convertido en una rockstar más que en un futbolista.

El programa de El celobert fue genial, sobre todo porque pude vestirme de corto y mostrar mis habilidades, que son bastante pésimas, por cierto. Bromas aparte, estuvo bien toda la parte de investigación, buscando lazos entre la música y el fútbol.

Sobre la pasión de la grada inglesa: el prepartido, el pub y la cerveza también tendrán algo que ver. Digo yo.

Solo te digo que la última vez que fui a ver un partido no pude estar sentado en ningún momento, cosa que ahora me parece que está prohibida. Fue en el estadio del Arsenal y mi hijo y yo estábamos en la zona de los hinchas del City. Se levantaban, gritaban, cantaban, bailaban, etc. Incluso mi hijo, que pasa olímpicamente del fútbol, acabó sumándose a la fiesta cantando aquello de: ‘oh, Kevin de Bruyne, oh, Kevin de Bruyne‘. Fue muy divertido, sobre todo el cántico dedicado a Özil: ‘you’re just a shit David Silva‘, le decían. Me encantó esa definición. Para mí lo clavan porque Özil, sí que es cierto que tiene mucho talento, pero juega con un pasotismo absoluto. Lleva cuatro años paseándose, tiene la sangre de horchata. El mejor amigo que tengo en Inglaterra es del Arsenal y no lo soporta. Por cierto, otro ritual muy divertido que tiene es que si juega Mustafi directamente no ve el partido.

Desde el punto de vista deportivo, ¿es el fútbol español menos musical que el inglés?

El fútbol inglés ha sido tradicionalmente más monolítico que el español. Bastante AC DC: electricidad pura, ida y vuelta, pelotas a la olla, saltarse el centro del campo, jugar al rebote, celebrar córneres como si fueran penaltis, etc. Puede que para los entrenadores sea una pesadilla, pero para los aficionados es un auténtico placer. Sin embargo, hay que reconocer que en los últimos años eso ha pasado a mejor vida gracias a entrenadores como Wenger, Guardiola o Klopp. Han hecho que el concepto del fútbol inglés haya evolucionado a mejor. Hoy en día es un fútbol más vistoso. 

¿Te han propuesto alguna vez componer un himno?

Nunca me lo han propuesto, pero me encantaría, sería muy divertido porque me obligaría a buscar un lenguaje musical muy específico, que tuviera un componente casi tribal. Aunque, ahora que lo dices, sí recuerdo que tuve una propuesta de un club de fútbol americano que se afincó en Barcelona, pero al final la idea no acabó triunfando. Pero insisto, me encantaría y aprovecho la ventana de Panenka para ponerme a disposición de cualquier club interesado excepto aquellos que odio profundamente. Eso sí, si pudiera elegir, lo compondría para el CE Constantí, que además tiene una camiseta preciosa, verde y amarilla. Muy vintage.

¿Sigues la actualidad del CE Constantí?

Ahora no, viviendo en Inglaterra es difícil. Pero tengo muy buen recuerdo. De hecho, jugué en el equipo juvenil. Me echaron porque jugábamos los sábados por la mañana y, claro, me dormía. A la tercera vez me dijeron: ‘mira, tío, tienes muy buena diestra, pero eres un gandul’.

 

“Tanto la música como el fútbol actúan como recordatorio de que estamos rodeados de mucha gente y que la interrelación entre nosotros nos hace más fuertes y nos da más voz. Ese es el símil que yo veo”

 

Cuando piensas en el binomio fútbol-música, ¿qué es lo primero que te viene a la cabeza?

Me vienen a la cabeza muchas cosas: el calentamiento de Maradona con el Nápoles al ritmo del Live is life de Opus, el álbum George Best de The Wedding Present, canciones de Los Planetas hablando del gol imposible de Mendieta o el tema The boy done good de Billy Bragg, que es una metáfora preciosa entre un club de fútbol y una historia de amor.

Se habla mucho del componente musical en el fútbol. Te planteo la cuestión al revés: ¿qué tiene la música de fútbol?

Si lo comparamos con la música en directo, ambos tienen un componente de colectividad. Esa sensación de sentirte parte de un ente mucho más grande. En este mundo de hoy, en el que prima el individualismo y se nos intenta manipular fácilmente, tanto la música como el fútbol actúan como recordatorio de que estamos rodeados de mucha gente y que la interrelación entre nosotros nos hace más fuertes y nos da más voz. Ese es el símil que yo veo, aunque quizás sea una paja mental.

¿El fanatismo y la irracionalidad de los fans es la misma en cualquiera de los dos mundos?

Los dos son una especie de válvulas de escape para sacar todas nuestras frustraciones y las imposiciones diarias de no decir lo que pensamos, de comportarnos adecuadamente, de ser buenos, obedientes… En un concierto o en un campo de fútbol te dejas llevar, es un momento de puro arrebato. Precisamente eso -dejarnos llevar- es una de nuestras asignaturas pendientes, especialmente para los catalanes. De vez en cuando, es bueno dejar el seny.

¿Cuál de ellos crees que está en mejor momento: la música o el fútbol?

La música está muy jodida. En el caso del fútbol, lo que está peor es el Barça, que está entrando en una travesía por el desierto que durará, desgraciadamente, muchos años. El futuro o quizás inminente divorcio entre el Barça y el mejor jugador de la historia será una carga muy fuerte. Hasta ahora, el Barça daba la sensación que te podía regalar momentos eternos, siempre producidos por el mismo jugador, pero ahora habrá que ver si se puede volver a ganar o simplemente pasaremos el rato.  Sobreponerse a una figura de la dimensión de Messi es prácticamente imposible. No volverá a haber un jugador como él. Lo echaremos mucho de menos. Espero que su salida sea lo más generosa posible por parte del club. Personalmente, me ha dado tanta felicidad durante los últimos años que no me sabe mal ni uno de los euros que le han abonado en su cuenta corriente. Para mí es mucho más caro Martin Braithwaite que Leo Messi.

 

“Mi familia siempre me recrimina que el fútbol está por encima de ellos. Que si desaparezco cuando juega el Barça, que si me cabreo como una mona, que si chillo, etc

 

Por cierto, respecto a la crisis que ha pasado el Barça este verano, seguro que puedes conectarlo con alguna canción. Algo decadente.

Lo primero que me viene a la cabeza cuando pienso en el 2-8 es una canción de los Smiths que se titula Heaven knows I’m miserable now. Es como decir: ‘ahora mismo, estoy tan jodido que incluso el cielo lo sabe’. Ese punto llorón y depresivo de Morrissey sería ideal para poner la banda sonora de ese partido tan horrible.

En el ránking de las pasiones de Lluís Gavaldà, ¿en qué posición estaría el fútbol?

Si le preguntas a mi familia, está seguro en el número uno. Siempre me recriminan que el fútbol está por encima de ellos. Que si desaparezco cuando juega el Barça, que si me cabreo como una mona, que si chillo, etc. Yo creo que exageran un poco. A tu pregunta, respondería que está en un honorable tercer puesto, después de la familia y la música. Completaría el podio.

¿Has conocido algún músico especialmente forofo?

Curiosamente no hay tantos, en general. Hubo una época en la que incluso estaba mal visto. A ver, si me haces pensar, los hay seguro. David Carabén, el cantante de Mishima, es bastante futbolero, por ejemplo. Joan-Pau Chaves, el teclista de mi grupo, también. Els Pets tenemos muy buenas discusiones futbolísticas. No tanto con Joan Reig, el batería, que siempre dice la mítica frase: ‘la pilota a l’olla’. Eso resume su desinterés. En cuanto a Falin Cáceres, el bajista, siempre va con el equipo que te puede tocar más los cojones. Si tú eres del Barça, él se hace del Madrid.

A nivel mundial, ¿podrías recordarnos alguna celebridad musical muy futbolera? No sé, me viene a la cabeza gente como Rod Stewart o Elton John.

Elton John no solamente es un forofo, sino que financió a su propio club, el Watford. Eso es increíble. En el Vicarage Road incluso hay una curva de animación que lleva su nombre. Siempre le digo a mi hijo, en broma, que toda mi herencia no será para él, se la daré al Barça con la condición de que fichen a un jugador y le pongan de nombre Lluís Gavaldà, pagando lo que fuera. Yo solo necesito que un día marque un gol para que salga en los periódicos el titular: ‘gol de Lluís Gavaldà’. En el siguiente partido, ya podría volver a su nombre original. Yo lo veo posible teniendo en cuenta que los músicos, hoy en día, no paramos de tocar y ganamos una fortuna inmensa [risas].

Según el tópico, en la mayoría de los vestuarios la música que se escucha es reguetón, trap o hip hop. ¿Es eso representativo de la tendencia general?

Es horroroso. Yo no estoy en los vestuarios para poderlo asegurar, pero por lo poco que sé, por contactos míos que conocen a jugadores, me consta que el gusto musical de los futbolistas es, en general, muy lamentable. Hay algunas excepciones como Mendieta o Xabi Alonso, más alternativos. El futbolista indie es una especie en extinción, se tendría que proteger.

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En el caso de los jugadores ingleses, creo que hay un poquito más de nivel. En España es más difícil encontrar un jugador que destaque por su gusto musical. En Barcelona quizás fue la influencia del single que en su día grabó Johan Cruyff, horrible, que después dejó huella en las siguientes generaciones. No sé. Pobre Johan, no sé quién lo engañó, pero no debió hacerlo nunca.

Si fueras entrenador, ¿qué música le pondrías a tus jugadores antes de un partido decisivo?

Les pondría Burn de Deep Purple. Pura adrenalina para que salieran a quemarlo todo. En general tiraría de música muy primaria que apelara a los instintos más bajos del ser humano.

Para terminar, volviendo a las asociaciones musicales, ¿qué música te inspira el nombre de…

  • Leo Messi? Tendría que escoger alguno bueno argentino… ¡Charly García!
  • Cristiano Ronaldo? Oh, no puedo con él. Sería Ricky Martin.
  • Sergio Ramos? El Fary.
  • George Best? The Beatles, sin duda.
  • Pep Guardiola? Guardiola, le guste o no, siempre será Coldplay.
  • Jürgen Klopp? The Scorpions.
  • José Mourinho? Oh my god… Mourinho sería Kiss.
  • Alex Ferguson? Un clásico de los clásicos, Johnny Cash.

 


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