El viaje de los Chipolopolo (las balas de cobre, apodo en lengua bemba de la selección zambiana de fútbol) desde la tragedia a la gloria encarnada en la figura de su jugador estrella Kalusha Bwalya. Un viaje que empezó en 1988 cuando una prometedora selección zambiana goleó a Italia por 4-0 en los Juegos Olímpicos y puso sus ojos en clasificar a su país por primera vez para la Copa del Mundo. Pero el avión de la Fuerza Aérea de Zambia que llevaba a aquel equipo a Senegal para disputar un partido de clasificación se estrelló en el Océano Atlántico, a unos 500 metros de la costa de Gabón y todos los pasajeros y la tripulación, incluidos 18 jugadores del combinado africano, murieron en el accidente. Ningún país ha tenido que superar un golpe tan tremendo para con su selección. Sin embargo, para Zambia no hubo otra opción más que seguir adelante. El capitán de aquel equipo, Kalusha Bwalya, quien no iba a bordo del vuelo siniestrado, puso todo su empeño en reconstruir un nuevo equipo y profesionalizar la federación, convirtiéndose en el seleccionador nacional y posteriormente en presidente de la Asociación de Fútbol de Zambia (FAZ). 18 años y algunos meses más tarde, el destino se alió Zambia: en Gabón, a apenas dos kilómetros del lugar del accidente, los ‘Chipolopolo’ se convirtieron en campeones de la Copa de África por primera vez en su historia. Un triunfo que llegó después de una larga tanda de penaltis. Estaba escrito: fueron 18 penaltis. Esta es la historia narrada en el emotivo Eighteam, documental que tomará parte en la próxima edición del OffsideFest, y del que su director, Juan Rodríguez-Briso, y su productora, Ngosa Chungu, desvelan más detalles en su charla con Jaume Abella.

¿Qué significa el fútbol para vosotros?
Juan Rodríguez-Briso: El fútbol es mi pasión, mi mayor afición. De hecho, a veces pienso que cambiaría toda mi vida por haber sido futbolista profesional.

Ngosa Chubgu: El fútbol lo es todo. Es una de las mejores maneras de entrar en contacto con lo que se supone que es la humanidad. Por culpa de mi padre, me gusta el fútbol desde que nací . Gracias al fútbol, padre e hija nos comunicábamos. Y a medida que he ido creciendo esta experiencia paterno-filial se ha ido enriqueciendo.

 

“El lenguaje universal del fútbol ayudó muchísimo a crear esa identidad nacional entre gente que tenía idiomas y tradiciones diferentes”

 

¡Qué historia, la de los ‘Chipolopolo’!
NC: La historia de los Chipolopolo es la quintaesencia de la historia de Zambia. A través del fútbol, Zambia encontró su identidad tras la independencia de los británicos. Durante los tiempos coloniales, 73 tribus fueron entremezcladas en los territorios delineados por los europeos en Africa, y estos grupos tuvieron que encontrar una manera de tener un sustrato común, nacer como nación con unos objetivos y sueños por realizar. El lenguaje universal del fútbol ayudó muchísimo a crear esa identidad nacional entre gente que tenía idiomas y tradiciones diferentes. La tragedia de 1993 y la gloria de 2012 mostraron esas virtudes que tiene un país como Zambia, pero que extrañamente son conocidas a un nivel global. Una historia que plasma ese poder de ser capaz de recuperarse de los reveses de la vida, sabiendo que tienes la fuerza para lograrlo incluso cuando nadie cree que lo puedes conseguir.

JR: La historia de los Chipolopolo es una de las más increíbles de la historia del deporte. Es una combinación fascinante sobre la resiliencia humana y una serie de coincidencias que sin querer te hacen creer en algo mágico. Pero, sobre todo, la historia de los Chipolopolo puede ser resumida en dos palabras: una lágrima, porque es la mejor metáfora de lo que pasó. Uno puede llorar de alegría o de pena. Y eso es exactamente lo que te produce esta historia cuando la ves.

¿Cuándo decidisteis llevar al cine la historia de los “Chipolopolo” a través del documental “Eighteam”?
JR: Me considero un gran aficionado al fútbol. Veo prácticamente todos los partidos que puedo. A veces, incluso me paro a ver a chicos jugando en la calle. Así que no es raro que estuviera viendo la final de la Copa de Africa 2012. No solo eso, sino que recordaba la tragedia que pasó Zambia en 1993, una de las mayores de la historia del fútbol. Le pasó al Gran Torino, al Manchester United o al Alianza de Lima, pero nunca antes (y por suerte nunca después) a una selección nacional. Por supuesto, los medios hablaban de que Zambia estaba jugando en el mismo lugar del accidente, así que me imagino que la mayoría de espectadores neutrales estábamos apoyando a Zambia. Entonces sucedió esta extrañamente larga tanda de penaltis, y después de los 18 lanzamientos me di cuenta de todas las coincidencias. Unos segundos más tarde pensé: “si viera esto en una película pensaría: ¡qué estupidez, tantas coincidencias, esto no se lo cree nadie!”. ¡Pero esa historia era real y había que contársela al mundo!

NC: Mientras veía la Copa de Africa 2012, sabiendo, evidentemente de la tragedia de 1993, iba dándole vueltas a la idea de que si llegábamos a la final sería una historia digna de un guión de Hollywood. Partido tras partido, la historia iba tomando un cariz más cinematográfico. No me lo podía creer. Cuando ganamos a Ghana en las semis, por primera vez sentí que sí, que lo podíamos conseguir. Y si ganábamos, tenía que documentar aquella historia con la aportación de la gente que lo había vivido y con aquellos que más sabían sobre fútbol zambiano. Tras ganar la Copa de África, ya más calmada, una noche llamé a mi padre y le pedí si podía concertarme una cita con Kalusha Bwalya, el presidente de la Asociación de Fútbol de Zambia y superviviente de la tragedia de 1993. Le conocí un par de días después, y me explicó que había un chico español que también estaba interesado en hacer un documental sobre la historia de los ‘Chipolopolo’, del que me pasó su correo electrónico de contacto. Así fue cómo conocí a Juan, una persona con la que no solo compartía mi misma pasión por el fútbol y el cine, sino el convencimiento que podíamos explicar esa historia de la selección de Zambia que, desde la tragedia de 1993 a la gloria de 2012, había impactado a tanta gente alrededor del mundo.

Ya lo habéis comentado en más de un momento en esta entrevista, pero la de Eighteam no es solo una historia sobre fútbol sino la historia de una nación.
JR: Por supuesto. Eighteam trata sobre el espíritu humano, sobre la resiliencia. Es un ejemplo para la sociedad sobre no rendirse nunca, sobre que es posible conseguir cualquier cosa que se proponga. Como alguien dijo alguna vez, la grandeza de un hombre se mide por las veces que uno es capaz de levantarse.

NC: Definitivamente, el documental supera lo estrictamente relacionado con el fútbol. El fútbol es parte de la temática, pero me atrevería a decir que es un documental sobre lo mejor de la humanidad explicado a través del lenguaje universal del deporte. Es un documental sobre superarse en las adversidades. Es una historia que ejemplifica que Zambia y África pueden inspirar al resto del mundo. Que podemos ayudarnos a nosotros mismos sin tener que recurrir a la ayuda de nadie. Es una historia que no solo puede motivar a deportistas sino a todos aquellos que prosiguen un sueño, persistiendo en la excelencia sin dejar que los contratiempos te derroten.

 

“Zambia y África pueden inspirar al resto del mundo. Podemos ayudarnos a nosotros mismos sin tener que recurrir a la ayuda de nadie”

 

El fútbol como agente de desarrollo social.
JR: Siempre digo que un equipo de fútbol es como una pequeña sociedad. Por ejemplo, el fútbol superprofesionalizado de hoy en día es un reflejo de nuestra sociedad: los grandes equipos se están convirtiendo en grandes empresas, donde cuanto más rico eres, más cerca está el éxito. Pero en los niveles inferiores del fútbol, con equipos pequeños o no profesionales, el fútbol siempre es una fuente de inspiración porque el éxito de un equipo depende mucho más del trabajo en equipo y del compromiso. Y esto sucede mucho más a menudo en el fútbol que en cualquier otro deporte. El fútbol es también un ejemplo de democracia, no importa si eres rico o pobre, alto, bajo o no tan bueno técnicamente como el resto. En el fútbol la suma de once jugadores no es siempre once. Al final lo que más cuenta es el equipo.

NC: Los deportes siempre han sido un potente agente social. De niña, era la capitana del equipo de hockey de mi escuela. Experiencia que me ayudó a conocerme mucho mejor a mí misma y a los demás. Aprendí a formar parte de un colectivo, a comprender los sentimientos del resto de miembros del equipo y cómo comportarme con ellos. Para aquellos que provienen de un entorno desfavorable, el fútbol, tanto si alcanzan un nivel profesional com si no, les ayuda a alejarse de las calles y los problemas, otorgándoles unos objetivos y metas por alcanzar. En el documental, Himonde explica cómo consiguió alejarse de las calles gracias a la academia de fútbol Chiparamba. Hemos hecho proyecciones del documental especialmente para niños. Tiempo después, algunos profesores nos han confesados que algunos de estos chicos , tras comprobar que gente con unas circunstancias muy parecidas a las suyas habían logrado ganar la Copa África, están mucho más determinados a hacer grandes cosas con sus vidas.

Y a nivel personal, que es lo que más destacarías de la experiencia de haber rodado Eighteam?
NC: Que mi vida no deja de ser un reflejo de la historia que se explica en el documental. Que no podría haber superado todas las adversidades que nos encontramos durante el rodaje sin haber formado parte de un equipo. Durante dos años y medio, Juan y yo no dispusimos de ningún tipo de financiación para hacer la película, pero encontramos la manera de seguir adelante con nuestro proyecto, sabiendo que si no decaíamos la gente acabaría descubriendo lo maravilloso de esta historia y se acabarían sumando al proyecto. También descubrí el poder de Internet. Juan y yo no pudimos conocernos hasta un año después de empezar a trabajar en el documental. Congeniamos de inmediato a través de la red, y cuando por fin nos encontramos en persona el equipo no hizo más que consolidarse. La historia de los ‘Chipolopolo’ es asombrosa, impactándonos no solo a nosotros, sino a muchísima gente alrededor del mundo. La experiencia me ha hecho sentir mucho más humilde.

JR: En primer lugar me di cuenta como nuestra educación europea nos ciega la realidad de otros países, especialmente de Africa y de Asia. Pregúntale a la gente donde está Zambia. Difícilmente lo situarán en un mapa. Así que aprendí mucho sobre Africa en general y sobre Zambia especialmente. Y en segundo lugar, a pesar de tener pocos apoyos al principio del proyecto, aprendí a no rendirme. Si Zambia como nación no se rindió nunca, si esta historia trataba sobre no rendirse, no nos podíamos rendir tampoco hasta ver esta película en un cine.

Más allá de la historia que narráis, otro de los aspectos a destacar de Eighteam es su banda sonora, escrita nada más por un compositor de la magnitud de Michael Nyman.
JR: No concibo una película, sea de ficción o documental, sin una buena música. La música llega a un plano sensitivo al que la imagen o la voz no llegan. Para una historia como la de Eighteam era necesario una música que, como la historia, fuera capaz de generar alegría y tristeza al mismo tiempo. Soy un gran admirador del trabajo de Michael Nyman y pensé que su música sería perfecta para esta historia así que mientras buscaba la manera de contactar con él, leí un poco más de su biografía y descubrí que es un gran aficionado al fútbol, socio y asistente habitual de los partidos del Queens Park Rangers (equipo para el que, de hecho, compuso una suite). Y como entre fanáticos del fútbol nos entendemos, decidí irme a visitar en persona a Michael Nyman a Londres y le conté la historia de Eighteam. Quedó tan impresionado que decidió que usáramos su música para terminar de contar la historia de la mejor manera posible. Pero no sólo para terminar de contar la historia con su música sino también como una manera de ayudar a la gente de Zambia y dar a conocer este país al mundo.

¿Qué esperáis de vuestro paso por el OffsideFest
NC: Festivales como el OffsideFest me parecen iniciativas increíbles. Una plataforma ideal para dar a conocer el género documental, especialmente destacando la importancia de las producciones deportivas. Nos dan visibilidad en los medios y nos ofrecen la posibilidad de que el espectador pueda descubrir nuestras películas. Hacemos documentales para que los vea la gente, así que toda oportunidad para llegar a la audiencia es buena.

JR: Me parece un lugar muy interesante para reunir a realizadores que compartimos la pasión por el fútbol. Y también una gran oportunidad para el público de ver este tipo de películas en la gran pantalla. Los festivales “normales” generalmente rechazan los documentales sobre fútbol y la única posibilidad de ver este tipo de películas es en la televisión. De la programación del OffsideFest de este año, tengo muchas ganas de ver Mundial. The Highest Stakes, sobre la selección polaca de 1982. Esa generación era realmente buena, pero además las historias detrás del deporte en el ‘Telón de Acero’ son una gran manera de entender esa parte de la historia que siempre me ha atraído.

NC: Yo voy a dejar que sea la propia programación la que me sorprenda. Sé que voy a aprender muchísimo de todos los documentales. No quiero quedarme solo con un título, voy a ir con una mentalidad muy abierta para disfrutar de todos los que pueda ver. Me encanta el cine y el poder que tiene para llegar a la gente enfatizando nuestra condición humana.

¿En qué otra selección, equipo, futbolista o deportista os inspirarías para rodar un documental?
NC: Estoy enamorada de Rafa Nadal. Junto al fútbol, el tenis es mi deporte favorito. Su tenis es mucho más que ese derroche de energía con esos golpes imposibles que se saca de la manga y su reinado en Roland Garros. En realidad, no seguía con atención la temporada de tierra batida hasta que le vi ganar el Abierto de Francia. La voluntad que demostró para convertirse en un jugador multipista me hizo devota de su causa, reemplazando a Pete Sampras como mi jugador favorito. Me gustaría tener la posibilidad de explorar su preparación psicológica, esa mentalidad que le permite jugar aun estando lesionado o que hace que no pare de mejorar como tenista. Un deportista que nunca se ha dormido en los laureles. Parece estar pensando constantemente en cómo ir un poco más allá e introducir nuevas armas en su arsenal. Es increíble como una persona tan emotiva puede jugar con una agresividad tan contenida. Jamás pierde la concentración. Definitivamente, sería una historia muy inspiradora.

JR: Te doy dos nombres: Dennis Streltsov, el ‘Pelé’ ruso, que por razones políticas nunca pudo jugar un Mundial. Y Rudi Gutendorf que tiene el record del mundo de haber entrenado a más equipos y/o selecciones nacionales. Sería un placer poder conocerlo personalmente.

Actualmente, ¿estáis trabajando en algún proyecto nuevo?
NC: Actualmente estoy vislumbrando cuál será mi siguiente paso, al mismo tiempo que continuo intentando difundir al máximo Eighteam.

JR: Estoy trabajando en un documental sobre Dennis Streltsov con un periodista italiano, pero mi sueño actual también es convertir la historia de Eighteam en una película de ficción. Estoy seguro que sería un éxito.

¿Y qué hay, Juan, de tu proyecto Fútbol luego existo?
Es un proyecto para una película de ficción. De momento está en la etapa de pre-producción. El guión está terminado y ahora viene la parte complicada, que es buscar financiación. En esta historia trato de combinar dos aspectos humanos aparentemente tan alejados pero tan cercanos a la vez: la historia de un profesor de filosofía que es un fanático del fútbol y que trata de responderse a sí mismo desde un punto de vista racional el por qué de su pasión por uno de los deportes más locos del mundo. Te sorprendería saber cuántos profesores de filosofía alrededor del mundo son fanáticos del fútbol.