La cifra 60.739 es solo eso, una cifra.

La cifra 60.739, cuando se corresponde al número de personas que llenan las gradas de un estadio y convierten un encuentro en el partido de fútbol entre equipos femeninos con más público de todos los tiempos en España, ya es algo más.

Dice el escritor Jordi Puntí que los números y las estadísticas son la no ficción del fútbol, “el rastro frío e impersonal que años después pretende contarnos la historia, lo que sucedió”. Una definición que, además de ser bellísima, muy probablemente sea cierta. Ocurre que a veces, encuadradas en un contexto concreto, estas formas alargadas y cortantes, primas hermanas de las letras, cobran toda la fuerza y el significado del mundo en el preciso instante en el que nacen.

No hace falta esperar al futuro para saber que el Atlético-Barça de la Liga Iberdrola que se jugó este domingo en el Wanda Metropolitano quedará guardado en un lugar privilegiado de nuestras consciencias. Lo recordamos hoy y lo recordaremos siempre. Lo empezamos a recordar, de hecho, desde el mismo momento en que se dio. Es lo que pasa cuando de repente el presente y la Historia se sobreponen; que por unos minutos asistimos en directo, como en un eclipse solar, al cruce mágico entre lo momentáneo y la posteridad.

Volviendo a la memoria y a sus misteriosos modos de almacenaje; es bastante posible que la efeméride de ayer ya empezáramos a recordarla meses, años, décadas atrás, desde la hora en que dejó de ser admisible que todavía no se hubiese producido.

Leyendo esta mañana una entrevista en El País a Sara Serrat, guardameta del Sporting Club de Huelva y autora de un recientemente publicado libro de relatos, he tropezado con esta frase: “Al escribir me libero e intento ayudar al lector”.

“Intento ayudar al lector”.

Es justamente el intento de contrarrestar esa falta de empatía, tan común en el deporte como en la propia literatura, la que justifica que un número, en algunas ocasiones, pueda tener más color y autonomía que la vida misma. 60.739.