El calendario se va comiendo los días a una velocidad vertiginosa. En un abrir y cerrar de ojos hemos llegado al ecuador de 2022 y el calor se convierte en el protagonista absoluto. Con él, también llegan las tediosas noches añorando el frescor que incurría por las ventanas, los ruidos -finalmente blancos- de ventiladores y aires acondicionados y, cómo no, las fotos de los pies en la playa que vislumbramos en el teléfono móvil desde un sillón de la oficina. Y lamentamos nuestra suerte. Las vacaciones, tímidas, otean en un horizonte cada vez más cercano y en nuestra mente se arremolinan diferentes sentimientos. Descansar; viajar; descubrir; disfrutar… Y Eurocopa. Porque este no es un verano al uso.

Los parones de selecciones suelen traer la misma alegría que un plato de lechuga, pero cuando llega el gran torneo… Ahí la cosa cambia. Lo que antes era pereza y resignación, ahora es devoción y jolgorio. Así pues, con el fútbol femenino en pleno auge, esta Eurocopa llega como un nuevo resorte para este deporte. Si Francia, en 2019, fue un espaldarazo imperial, el de este año promete acaparar a todavía más público. Es posible que, por lo que sea, esta vaya a ser tu primera competición tras el televisor. Quizás, más experto, lleves años tras estos combinados. Sea cual sea tu posición, llega el momento de largarse de turismo por Europa -sin dejarse un euro en gasolina- y conocer mejor a las selecciones que participarán en el certamen.

Grupo A: Inglaterra, Austria, Noruega e Irlanda del Norte

Inglaterra, como anfitriona, encabeza el primer grupo de la Eurocopa. El país está muy bien en materia de fútbol femenino, pues allí nació el Ladies Football Club y su competición doméstica es un referente a nivel internacional desde hace unos pocos años. Además, tienen un canal propio a través del cual ver todos los partidos de la competición. No se puede negar que, si tenemos en cuenta nuestro país, hay un poco de envidia menos sana que el fish and chips de un puesto callejero de Londres. Para esta Eurocopa han fichado a Sarina Wiegman, quien fuese seleccionadora y campeona con Holanda en la pasada edición. No sería de extrañar que de ganar esta Eurocopa, la técnica holandesa acabase en el British Museum, pues su mejor puesto es un subcampeonato. Por último, para esta edición, Ellen White volverá a ser la lanza de ataque y jugadora referente.

En el mismo grupo encontramos a Austria. La selección de Irene Fuhrmann fue la gran revelación del último certamen europeo y no perdió ningún partido. Desafortunadamente para ellas, conocieron el patíbulo desde los once metros en las semifinales de 2017. No se puede decir que sean las favoritas al título, pero desde luego que será uno de los combinados más interesantes de ver. Con Billa en el frente del ataque, el combinado austriaco espera cuajar un buen certamen. Sin embargo, el éxito de su selección se resume a esa pasada edición. En años anteriores, su papel ha sido prácticamente residual.

Noruega es la tercera pata del banco del grupo A. La diferencia entre su clima y los títulos es que en este segundo apartado llevan 20 años de sequía. Demasiado tiempo para una selección que fue campeona en las primeras ediciones de la Eurocopa, en 1987 y 1993. Desde entonces, las nórdicas siempre llegan como una de las grandes selecciones y cada certamen viene acompañado de un nuevo batacazo. Sin embargo, para esta ocasión han repescado para la causa a Ada Hegerberg; que junto a Caroline Graham-Hansen formará una de las duplas más temibles del continente. Sobran los motivos para pensar que este puede ser el año noruego.

Por último, Irlanda del Norte. Debutantes y con la ilusión de una niña, han caído en el grupo de la muerte. Lo más normal es que disfruten por todo lo alto de los tres partidos de la fase de grupos y la fase de eliminatorias la vean desde su casa. El Titanic también naufragó y no por ello deja de ser histórico. Pero, ¿y si el transatlántico hubiese llegado a buen puerto? ¿O simplemente a puerto? ¿Y si las norirlandesas lograsen colarse en la fase de eliminatorias? Pues sería una de esas agradables sorpresas que nos depara este deporte, pero lo cierto es que la etiqueta de futbolista no la van a vestir en esta ocasión.

Grupo B: España, Alemania, Dinamarca y Finlandia

Para conocer al que será el segundo grupo de la Eurocopa 2022, hay que hacer una excepción y empezar hablando de España. Mano al pecho. Cabeza en alto. Na, na, na, na, y muchos na, na, nás más. Porque este año tenemos una selección capaz de dar un golpe sobre la mesa y levantar esa copa al cielo de Wembley. Los pelos como escarpias, para ser sinceros. En España habrá cada vez más republicanos, pero aquí nadie discute la monarquía de Alexia Putellas. Suya es la corona y, quién sabe, si también la de Europa. El caso es que la generación que se ha juntado es una maravilla. A la ya mencionada centrocampista del Barça se une su elenco de compañeras con futbolistas de la talla de Patri, Aitana o Mariona, entre otras. Pero hay vida más allá del Barça. Ona Batlle o Amaiur también forman parte del plan. Debería ser ley el sentarse a ver a la selección cada vez que juegue.

Pero, tras lanzar las campanas al vuelo, ojo no caigan y acaben haciéndole daño a alguien. En el grupo nos cruzaremos con Alemania. Algo pasa con ese país, y es que salvo intentar invadir Rusia en invierno hace muchos años, todo lo que se han propuesto lo consiguen y con buenos resultados. Decía Lineker eso de que siempre ganan los alemanes y en este caso es prácticamente cierto. Ganadoras de ocho Eurocopas, cedieron la corona en la última edición ante los Países Bajos. A pesar de que en esta ocasión no podrán contar con Marozsán, en el cuadro bávaro quedan estrellas de la talla de Huth, Schülle o Popp. España, en toda su historia, aún no le ha ganado.

Dinamarca es la tercera en discordia. Verdugo de Alemania en el último certamen, las danesas son habituales en las fases finales de los torneos. De hecho, son las vigentes subcampeonas de Europa y en el último torneo solo se vieron superadas por Países Bajos en la final. En su recorrido por el viejo continente, tres semifinales, dos terceros puestos y un subcampeonato. Unos datos que chocan frontalmente con su eficacia en los Mundiales y es que llevan desde 2007 sin pisar uno, siendo suspendidas en 2019 y a pesar de que se han clasificado ya para la cita de 2023. Con Pernille Harder sobre el césped, la capitana espera llevar a su selección a cuajar otra gran cita europea.

Finlandia, cuna del heavy metal y del buen rock, es la última de las selecciones que habitan el segundo grupo de esta Eurocopa. Las esperanzas en ellas son más bien escasas, y es que en los últimos años han ido reculando de forma exponencial. En 2005 llegaron a semifinales cuajando un buen torneo. En 2009, como anfitrionas, se quedaron en los cuartos de final. Ya en 2013, las nórdicas fueron apeadas en la fase de grupos y, por último, en 2017, ni siquiera se clasificaron. No obstante, en 2022 regresa Finlandia al certamen europeo y si siguen en esta dinámica y la rueda vuelve a empezar, puede haber sorpresas.

Grupo C: Países Bajos, Portugal, Suecia y Suiza

El tercer grupo del certamen llega encabezado por la vigente campeona. La selección de Países Bajos superó a Alemania en la final de 2017 y todas sus integrantes y el cuerpo técnico fueron condecorados como Caballeros de la Orden Orange-Nassau. Tras ser finalistas en el Mundial de 2019, esperan repetir la hazaña de hace cinco años en Europa y volver a coronarse. Sin lugar a dudas, es una de las selecciones más potentes de esta competición, además de favorita en su grupo para superarlo en primera posición.

En Portugal, las integrantes de la selección ya habían planificado sus vacaciones este verano. Eliminadas en la fase de clasificación, las jugadoras ya esperaban los días festivos. Pero el efecto mariposa tiene estas cosas. Rusia invade Ucrania. La guerra llega a Europa. La UEFA se pone farruca y echa a Rusia de las competiciones. Portugal, que andaba por allí y se quedó a las puertas, ve como le llueve el billete a Inglaterra. Bueno, pues ni tan mal. Encuadradas en el grupo C, tienen muchísimo que ganar y más bien poco que perder, pues hasta que a Putin se le fue de las manos la cosa, jugadoras y cuerpo técnico estaban con los dos pies descalzos sobre la tranquilizante arena de cualquier playa.

Por estos lares también encontramos a Suecia. A las nórdicas hay que tratarlas con respeto, pues son las primeras campeonas de la historia de una Eurocopa. Era 1984 cuando las suecas alzaron al cielo el trofeo. Desde entonces, han ido combinando platas, bronces, semifinales y algún que otro descalabro. Lo cierto es que no tienen término medio y eso está muy bien. O llegan a las fases finales del torneo o no se clasifican. Pero nada de quedarse en la fase de grupos. Y no es de extrañar, teniendo en cuenta el elenco de grandes futbolistas que suelen merodear por sus filas. Junto a Países Bajos, es una de las favoritas del grupo para superar la primera fase del torneo y colarse en las eliminatorias.

Suiza tiene muchísimas cosas buenas. Un chocolate excelente, por ejemplo. ¿O qué decir de los relojes que fabrican? Buenísimos, aunque ahora la mayoría de mortales sepa la hora mirando el móvil. El caso es que el país helvético tiene muchas cualidades por las que destacar; sin embargo, la selección suiza no parece ser una de ellas… por el momento. Lo que no quita que, en los últimos años, su notoriedad haya ido en aumento. Tras caer siempre apeadas de cualquier torneo internacional, rompieron esa barrera en 2015 cuando alcanzaron el Mundial. Dos años más tarde, en 2017, lograban llegar a la Eurocopa. En el certamen europeo, sin embargo, no pudieron superar la fase de grupos. Teniendo en cuenta la suerte en el sorteo de este año, no parece que su futuro sea demasiado esperanzador. Pero como hemos comentado, Suiza sabe hacer muchas cosas bien… Veremos.

Grupo D: Francia, Italia, Bélgica e Islandia

La hegemonía del Olympique de Lyon en Francia y en Europa no se ha traducido en su selección, y es que el combinado francés lleva tres ediciones estrellándose en los cuartos de final. Una ronda que jamás han logrado superar y es que, anteriormente a estas tres ediciones, vivieron otras tres en las que quedaron apeadas en la fase de grupos. No obstante, el crecimiento de la competición doméstica y la irrupción del PSG ha hecho evolucionar al cuadro galo hasta el punto de ser una selección candidata a cuajar un buen torneo. O, por lo menos, a romper con su maldición.

Italia tiene un propósito: el Renacimiento. Como si del movimiento artístico se tratase, la selección de fútbol quiere volver a imprimir su nombre entre los combinados más potentes del viejo continente. Porque un día lo fueron, pero, de forma paulatina, fueron acumulando decepciones hasta caer en el ostracismo. Hasta 1997, era habitual verlas en semifinales o finales, pero aquella época gloriosa y pionera se diluyó. Sin embargo, desde que su competición doméstica comenzase a crecer de la mano de equipos como la Fiorentina, el Milan y sobre todo, la Juventus, la selección ‘azurra‘ también ha visto incrementado su nivel. Esta Eurocopa se presenta como el momento idóneo para conocer el estado real de este combinado.

Bélgica vuelve a un torneo internacional. Tras decenas de años viendo los campeonatos desde casa, llevan dos Eurocopas consecutivas participando. En la primera, cayeron apeadas a primeras de cambio. Lo que no quitó que diesen un golpe sobre la mesa derribando a toda una potencia como Noruega. En esta nueva edición, las belgas quieren dar otro golpe sobre la mesa. Una tarea que no será sencilla, teniendo en cuenta que no parten como favoritas.

Por último, Islandia. Dios guarde en su gloria a los locutores, cronistas y demás personas que deban cubrir a una selección en la que todas, salvo Elin Metta Jensen, acaban su apellido en –dóttir. Sin embargo, esa facción que guardan en común puede estar directamente relacionada con el sólido bloque que forman y lo complicado que es superar, en ocasiones, a la selección del hielo y los volcanes. Al amparo de futbolistas como Sara Bjork (Gunnarsdóttir) y Svendís Jónsdóttir, el cuadro islandés quiere regresar a la fase de eliminatorias, tras dejar su marcador a cero en la edición de 2017. No lo tendrán fácil.

Tantas cabezas para una corona

El gran morbo de esta Eurocopa reside en la cantidad de posibilidades y casuísticas que se pueden dar hasta que una selección conquiste el cielo. Alemania vio como su hegemonía se disolvía en 2017 ante el aroma de los tulipanes. Países Bajos, que llegan como campeonas de Europa y finalistas de la Copa del Mundo, quieren implantar su reinado, pero esa tarea no será nada fácil. Las germanas quieren la corona de vuelta y tiene motivos futbolísticos más que suficientes para lograrlo.

Pero hay muchas más candidatas. España tiene en sus filas a la verdadera reina. Alexia Putellas reclama el trono junto a la magia de sus compañeras. Por primera vez, nuestra selección tiene argumentos sólidos para conquistar el torneo y la expectación es creciente. Por otro lado, Inglaterra llega como anfitriona y en pleno crecimiento futbolístico. Qué mejor ocasión para llevarse la Eurocopa que en casa y ante su público. Otras como Suecia, Dinamarca o Noruega quieren dar un golpe sobre la mesa. Unas para resurgir de nuevo. Otras para consagrarse en la élite.

Y por último están aquellos combinados de los que no se espera demasiado. Los menos estudiados. Y ya se sabe que, cuando se estudia poco, llega la sorpresa. Y esa es la belleza de estos torneos. Que la selección menos esperada comienza a avanzar y dejar por el camino a alguna que otra de primer nivel. Quizás no vencen, pero se ganan el respeto y el corazón de los aficionados. Porque ver a David derrotar a Goliath y avanzar de forma decidida nos saca a todos ese sentimiento justiciero que tenemos dentro.

El 6 de julio arrancará esta nueva edición en el Teatro de los Sueños. No hay mejor escenario que Old Trafford para el pistoletazo de salida. A partir de ahí, 31 partidos hasta que alcancemos el 31 de julio y las dos elegidas pisen el césped de Wembley. Qué pedazo de estadio para coronarse. Un mes frenético. Un mes de fútbol. Europa centra su vista en el fútbol femenino y el balón espera, impaciente, el estridente sonido del silbato para empezar a rodar.

 


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Fotografías de Getty Images.