¿Imaginas que el presidente de tu equipo dejara el palco, se calzara las botas, saltara al césped como jugador en un partido oficial y marcara gol? Sucedió sólo una vez, rompió todos los récords inimaginables y cumplió un sueño que siempre acompañó su vida, la del único presidente goleador del fútbol mundial.


Vamos a hacer un poquito de memoria, como si fuera un concurso de estos que no queréis jugar cuando sois niños (¡qué odio les tenía!) pero os supondrán buenos ratos de amigos cuando seas ‘cuarentón’. Recordad. Bucead en vuestras mentes. Excavar en la memoria futbolera. ¿Serías capaz de decirnos algún futbolista que haya sido presidente del mismo club en el que se vistió de corto? Sí, vale, nadie dijo que esto fuera a ser sencillo pero seguro que, los que aquí nos leen, futboleros de buena fe, tienen ya al menos a los tres más famosos en la cabeza, ¿no? Daniel Pasarella en River Plate seguro que lo teníais ya presente. Un ganador exitoso como Franz Beckenbauer en el Bayern de Múnich. Y, claro está, el gigante de la historia blanca, don Santiago Bernabéu. Estos tres, unos con más longevidad que otros, fueron no sólo futbolistas y hasta entrenadores de sus clubes, sino que alargaron su aureola desde el palco presidencial siendo el referente número uno de todas las decisiones.

Pero el juego va más allá. ¿Sabes que un presidente de un equipo de fútbol absolutamente profesional bajó desde el palco presidencial, se calzó las botas para entrenar con su equipo varias semanas, acabó jugando con la camiseta de su equipo y, además, marcó un gol en un partido oficial de Liga? (se escuchan grillos de silencio). Así que desde ahora, por si una de esas noches de fin de semana aparece esta pregunta en el Trivial con el premio del ‘quesito’ naranja’, presta atención. Porque sí, sucedió, en Ecuador, en un partido de Primera A (la máxima categoría del país) y la protagoniza un singular presidente, el único de todo el planeta en crear un apartado especial dentro de la historia del deporte rey y el único que, con ello, cumplía un sueño que durante muchos años de adolescencia intentó llevar a cabo. El goleador más inesperado vestía los colores del Manta FC y aunque lo suyo son las decisiones empresariales, nadie olvidará jamás su nombre desde hoy: Jaime Estrada. 

Manabí es una de las 24 provincias que conforman Ecuador, se sitúa al oeste del país, es la zona litoral más bonita y la pesca del atún es deporte nacional. Allí, el fútbol empezó a ganar potencial gracias a la familia Estrada, que se vinculó a todos los clubes de la ciudad y que acabó por llevar a grandes retos al Manta FC, al que fue capaz de impulsar hasta la élite del fútbol ecuatoriano: “Siempre estuve vinculado al tema político de esta zona, siendo alcalde y teniendo otras funciones. El fútbol fue un vínculo especial, una pasión que aporta mucho a nuestra zona. Nuestra familia siempre estaba presente en el estadio. Cierto que cuando nos convertimos ya en quienes guiaban al club, ya es otro mundo desde la diligencia, pero entre todos, siempre quisimos ayudar. Mi hijo, Jaime, estaba unido al club porque jugaba en las divisiones inferiores con la meta de, un día, poder ser futbolista de verdad. Conocía todo lo que había detrás del telón porque desde pequeño se familiarizó con mi labor allí en el club”, explica Jaime Estrada padre, el primer protagonista que propició esta inédita historia. “Vivíamos en casas cercanas y, de pequeños, siempre tuvimos el sueño de ser futbolistas. Jugábamos a ver quién llegaba hasta ello. Y era una lucha interna y diaria que buscábamos con todo hasta que un día se corta”, recuerda Diego Mieles, compañero de Jaime Estrada hijo desde pequeño, cuando compartían vestuario, entrenos y partidos con la misma meta de poder convertirse en jugadores profesionales del club al que más querían.

 

“Jugué, marqué y hasta logré ser amonestado. Estoy en todos los registros. No lo puedes creer”

 

“Yo terminaba el colegio y me tocó la decisión de qué hacer con la vida. Estudios o fútbol, claro. En mi caso, fue para los estudios y me fui a preparar a Quito. Me preparé para tener plena gestión de club, mercadeo, imagen, empresa. Pero sí, me quedó esa espinita de no haber podido jugar porque había sido el sueño que tuve desde muy niño. Y así, con 24 años, llegué a la presidencia del Manta FC, el club donde había estado dirigiendo mi padre y donde yo había sido futbolista en divisiones inferiores buscando aquel sueño que no cumplir y que, mientras, cumplía desde la parte presidencial”, explica el protagonista número uno de la historia, Jaime Estrada hijo, que se convirtió entonces en el presidente más joven de la historia del fútbol con esos 24 años recién cumplidos. Un rol, una responsabilidad y una tarea que empezó a manejar con todo detalle, grandes resultados y una mirada de reojo y recelo al césped durante cada partido.

A los dos años de llevar una notabilísima proyección como el ‘jefe’ del Manta FC, empezaron a resurgir deseos vetustos en la cabeza de Jaime Estrada. ¿Por qué no podía intentar recuperar ese viejo sueño de vestirse de corto? “No fue algo que se dio de repente, sino que siempre había estado dentro de mí esa posibilidad, porque en su día lo trabajé mucho y siempre quise cumplirlo. Así que se dio el entorno para poder entrenar con el equipo, prepararme un poco, acercarme a los jugadores y tener una relación incluso más especial. Y tan bien se dio, que el 9 de marzo de 2013 todo se acabó consumando y pude jugar con el equipo. La verdad, estaba en estado crítico, emocionado, nervioso, hasta las lágrimas se me saltaron. Era lo que me había propuesto y estaba lográndolo. Fue muy bonito para la familia, pero yo sentí muchísima presión”, recuerda el presidente-jugador.

Pero claro, aquella escenografía que representaba una meta lograda cuando nadie podría haberlo imaginado, tenía un rival real, el Nacional (segundo equipo con más títulos de la historia de Ecuador) y un valor real, era un partido de Liga con lo que ello conlleva. Había contrarios a los que, evidentemente, la osadía de aquel joven presidente por cumplir sus sueños futboleros representaba poco menos que una ofensa a su capacidad y, por tanto, no iban a tener piedad con tanto en juego. Jaime, vestido de corto. ¡A jugar!: “Gol. Gol. Gol del presidente, Jaime Estrada”, gritaba la narración nacional del partido que acababa de convertirse en legendario. Y es que con sólo un minuto y medio en el terreno de juego y en su primer contacto con la pelota, el presidente-futbolista lograba marcar: “Lo único que pretendía era golpear a portería según vi que la pelota me llegaba. Disparé y rápidamente vi que el portero, que en algún momento fue internacional con la selección de Ecuador, no iba a llegar a ella y era gol. Después de eso, simplemente a correr, a celebrar y tenía una camiseta preparada para dedicarlo a todos y a mi hijo, que acababa de nacer”, recuerda emocionado.

Confianza en sí mismo tenía el presidente si debajo de la camiseta del equipo ya había preparado una especial con dedicatoria en caso de gol, aunque admite que en ese instante era tan torpe y tan inexperto que no sabía ni cómo celebrar: “En el camerino previo al partido, los futbolistas me vacilaban con eso de la camiseta. Me atreví, tuve la fe y salió perfecto. Cuando celebré, claro, me sacaron tarjeta amarilla, así que acabé por tener todo en un instante. Jugué, marqué y hasta logré ser amonestado. Estoy en todos los registros. No lo puedes creer. Mi gol va dedicado para todos aquellos que buscaron este éxito con trabajo, que no les salió la carta ganadora pero que nunca desisten de lograr sus metas en el fútbol”, apunta el ‘killer’, y es que uno no falta a la verdad si le colocamos como un aniquilador del área, porque su porcentaje de acierto es del 100% y siempre quedará su registro de acierto con sólo un contacto con la pelota que acabó en la red. ¡Vaya sueño!

“Disfruté entrenando, marcando y cumpliendo ese sueño. Ahora disfruto con los grandes retos de un club y de administrarlo. No sé si quizás en el futuro mi hijo pueda superarme. Mi deseo de padre es ahora ver a mi hijo jugando en el Manta FC y superando, si es capaz, la anécdota de su padre goleador”, sonríe Jaime Estrada, cuyo tanto quedó instalado ya en el libro de los Records Guinness. Un alcalde amante de la pesca pero fundador del club de la ciudad. Un presidente goleador que cumplió sus mayores metas festejando como siempre deseó. Dos Jaime, dos Estrada, dos ‘atuneros’ que cambiaron la caña por la pelota para seguir teniendo la excusa perfecta para citarse cada domingo bajo su misma pasión: los milagros del pasto futbolero.


En el programa-podcast 28 de ElEnganche en SpainMedia, estuvieron con nosotros Jaime Estrada hijo (presidente de Manta FC), Jaime Estrada padre (ex presidente de Manta FC e inversor-político ecuatoriano) y Diego Mieles (amigo de Jaime Estrada hijo desde su infancia).