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Con 12 años ya asomaba por Segunda. Tres después, en el 35, el viejo San Juan lo llenaban 3.000 navarros que querían ver a ese nuevo equipo que los defendía en Primera. Qué orgullo. Aunque con ese Athletic de Bata, ese Madrid sin corona, ese Oviedo aún eléctrico, la temporada 1935-36 fue una prueba demasiado dura. Y eso que en casa ganaban y hasta goleaban, y Julián Vergara, a lo Lángara, qué tío, metió 19 goles. Pero lejos de Pamplona… Ay, la distancia: Osasuna nació condenado a la nostalgia del hogar, de su gente.

La alegría, sin embargo, se cortó en seco cuando a unos y a otros les pilló la guerra. El golpe dejó en Pamplona una represión de 400 asesinados. Entre ellos, Natalio Cayuela, que presidió el club durante nueve años; Fortunato Aguirre, que había sido directivo ‘rojillo’; Eladio Zilbeti, al que la historia atribuye el saludable bautizo de Osasuna; y Ramón Bengaray, igualmente miembro de la junta. Sus delitos, a repartir: la militancia, la República, el nacionalismo vasco y el Frente Popular; el amar, a su manera, a esa tierra a la que completaron con un club de fútbol digno de su época. Otros de los nombres que habían ayudado a hacer florecer el club sobrevivieron pero no escaparon a la represión. Entre ellos, el creador del escudo ‘osasunista’, Humbelino Urmeneta, que no se salvó de la cárcel. Urmeneta combinó los colores del equipo, convirtió a sus jugadores en leones coronados y los rodeó de unas cadenas muy distintas a las que él y sus colegas soportaron. Porque en el pecho del ‘rojillo’ significan Navarra, y eso obra el milagro: todos lo aman, de arriba a abajo, de izquierda a derecha, y ayer, como hoy. Casi 100 años después, es otro Urmeneta, Mikel, quien reinterpreta la obra de su tío abuelo con ese trazo tan suyo que, como el propio Osasuna, es local y universal. Y el resultado, nuestra portada, es distinto. Pero el sentimiento no varía. Porque esto que pasa en Pamplona, por más heridas que sangren, es una historia de amor. Una pasión para todos. Siempre y cuando -claro está- El Sadar los pille cerca.

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Fotografía de Getty Images.