Se repite la historia. Nueva aventura y cambio repentino de técnico.

Le das vueltas a la cabeza porque habíamos cambiado de entrenador unos días antes de la vuelta ante el Slovan. Al principio entran dudas, pero el nuevo técnico en el primer entrenamiento me dijo que iba a jugar y eso siempre viene bien para la confianza.

Tras caer 2-1 en Bratislava lograsteis remontar con un rotundo 3-0 en casa e hiciste un doblete. Llegar y besar el santo…
Se sacó un gran resultado que nos dio moral y esperamos seguir con esa dinámica. El hacer dos goles es algo que sirve de mucho para ir ganando confianza y ver que las cosas comienzan bien.
El Ludogorets es un equipo que acaba de aparecer en el concierto continental, pero sus ambiciones son enormes.

¿A qué se aspira en esta Champions?
Es un club muy ambicioso con un dueño que apuesta muy fuerte por los jugadores. Hay un centro de entrenamiento nuevo con tecnologías innovadoras, también se ha remodelado el campo y se está apostando fuerte por jugadores de fuera. Yo no sé si su intención será acceder a fase de grupos de la Champions porque es muy complicado, pero sí que entrar en Europa y hacerse notar.

El Ludogorets Razgrad es un club muy ambicioso con un dueño que apuesta muy fuerte por los jugadores. Hay un centro de entrenamiento nuevo con tecnologías innovadoras

Ahora toca afrontar la eliminatoria de tercera ronda ante el Partizan [hoy, 19:30 horas], que llega con el cartel de poseer más solera en Europa.
Sabemos que puede ser un rival superior porque tiene más fama, pero en el fútbol de hoy en día es todo más igualado. Ellos lo pasaron mal en la ronda anterior contra un rival armenio y nosotros tenemos que jugar igual que ellos. Sin miedo, ponernos delante y tratando de sacar un resultado positivo que nos daría mucha moral para la vuelta.

¿Te imaginabas una adaptación tan buena y tan rápida?
Venía para ganar títulos en Bulgaria, pero también con la ilusión de poder jugar en Europa. Está claro que para mí el partido ante el Slovan era una final sí o sí porque teníamos que ganar. No me esperaba tan buen resultado personal, pero sabía que debía dejarme todo en el campo.

¿Cómo es el coqueto Ludogorets Arena de 8.000 espectadores?
Es un campo que tiene a la afición cerca, y eso siempre es bueno para apretar y ayudar al equipo. Es un club que está creciendo. El dueño pone las entradas baratas y viene muchísima gente. La afición nos ayudó mucho el otro día para remontar y ojalá podamos seguir así.

¿Cómo es el ambiente de Champions para un club modesto?
Nosotros nos jugamos mucho en estos partidos, tanto el club por poder entrar en Europa como para los jugadores, ya que casi ninguno ha jugado estas competiciones. Poder entrar en la fase de grupos de la Europa League o lograr el premio gordo de la Champions sería algo impresionante para todos.

En tu última cesión en el Beira-Mar no pudisteis lograr la salvación, pero sí que te sirvió para recuperar la moral a nivel personal.
Las primeras semanas fueron complicadas, porque a la semana de llegar echaron al entrenador que me llevó para ahí. Llegó Costinha y me dice que no me conoce, y al principio no confía mucho en mí, pero a cabo de cinco partidos me pone en el equipo y estuve muy bien con él. Me dio confianza, minutos y me ayudó para crecer como futbolista y recuperar esa confianza que tenía antes.