318 muertes es una cifra que, pese a estar contextualizada en el entorno del fútbol, no responde a cuestiones balompédicas, sino a problemas sociales, culturales y políticos dentro de un embudo donde todo se maximiza. ¿Por qué los números no paran de crecer y las soluciones siguen sin surgir? A casi dos años de la muerte más cruel jamás vista en un estadio, profundizamos con sus protagonistas.


“A ti, que miraste, lo insultaste, lo escupiste, le pegaste puñetazos y patadas hasta con tus banderas. A ti, que escuchaste a un tipo decir que era del equipo rival y, sin conocerlo y sin preguntar, sacaste toda tu violencia y actuaste sin pensar. ¿Sabes qué? Te equivocaste, loco. Emanuel ama a Belgrano tanto como tú a Talleres. Ama a su equipo tanto como tú amas al tuyo. Podía ser tu papá, tu abuelo, primo o tu mejor amigo. No sabes la vida que nos estás quitando. No sabes la maravillosa persona a que te llevas. Ojala hubieras tenido mi suerte, la de conocerlo como yo, porque en un día, habrías tenido la oportunidad de quererlo y tomarle cariño. A ti, que hoy te levantaste contento, comiste un asado y disfrutaste de tu equipo… ¡qué suerte tuviste! Nosotros no hemos podido. Te pido que, esta noche cuando te acuestes en tu cama calentita con nosotros aun en un hospital intentando no perder la fe, pienses un poquito. ¿Qué hiciste? ¿Por qué lo hiciste? ¿Estás satisfecho con lo que hiciste o te sientes como lo que verdaderamente eres? Yo no te lo voy a decir… pero estoy seguro que sabes la respuesta…”.

 

Esta es la carta al asesino, que escribió en redes sociales Enzo, el tío de Emanuel Balbo, un hincha de Belgrado que fue arrojado al vacío desde lo alto de las gradas del estadio Mario Alberto Kempes, por los hinchas del equipo rival, Talleres de Córdoba, en la disputa de un Clásico de la ciudad cordobesa en abril de 2017. Casi dos años después, no sólo no se han tomado medidas, sino que ha dado tiempo de que el caos del fútbol argentino en cuanto a seguridad, haya encontrado el zenit más catastrófico de su historia, demostrando a todo el planeta que no es un problema de la pelota, sino de los elementos básicos que generan la vida de un país.

Resulta difícil, muy complicado, introducirse en los enclaves definitivos que muestren la realidad por la que se suceden de manera imparable las muertes en el contexto del fútbol argentino desde tiempos ancestrales. Desde aquí, quien escribe y quien analiza en los Podcast de ElEnganche, jamás se cansará de recalcar que no son víctimas producidas por el fútbol y que nada de lo que tiene que ver con la pelota es lo que genera estas muertes, sino que todo tiene que ver con un problema social de base que va mucho más allá de colores. “Hay un montón de cosas que no salen a la luz y el hincha real que va a la cancha, debe saber la verdad. Son cosas que no salen a la luz y ahí es donde he encontrado energías para ser capaz de contar estas cosas. Pero cuando, como ahora, tienes que ver como varias personas golpean y arrojan al vacío hasta matar a un hincha. A mí, esto, me da vergüenza ser ahora mismo argentino”, explica el periodista argentino Pablo Carrozza, especialista en Barras Bravas y amenazado una y mil veces por hinchas de todo estrato y latitud desde hace muchos años cuando habla, siempre sin tapujos, de las realidades, crueles y desgraciadas, de la parte más oscura de estos grupos que se adentraron en el fútbol para ocuparlo a su antojo (le clavaron cuchillos en su coche o pintadas en su casa).

“Acá hace falta un arqueólogo para encontrar el piso de todo esto porque realmente no tenemos fondo. Cuando pensamos que lo hemos superado todo, nos encontramos con algo peor que nos avergüenza aun más. Entonces, la lectura es que, lamentablemente, es un problema cultural. No son los barras bravas. Yo separo lo que tiene que ver la delincuencia en el fútbol, donde está presente el ‘barra’, el crimen organizado, el delito común y esas cuestiones… de lo que tiene que ver con la violencia del fútbol. Los que mataron a Emanuel Balbo, eran hinchas comunes que pagan su entrada, que van a trabajar cada día pero que, al escuchar que era un hincha rival, se tomaron la licencia de matarlo. Y esto pasa a diario en nuestro país en cualquier ámbito. Aquí dos personas se golpean en un semáforo y, al instante, se bajan del auto y se agarran a trompadas. Tiene que ver con una cuestión socio-cultural, obviamente trasladada al fútbol porque es el fútbol el tema preponderante en la mesa de los argentinos”, explica Pablo.

 

“¿Cómo puedes explicar que se maten entre hinchas del mismo equipo? La justicia que tenemos permite que estas personas sigan en los estadios y es lamentable, es algo horroroso”

 

“Lo que realmente ocurrió con la muerte de Emanuel es que, el ‘Sapito’ Gómez, un barra de Talleres, se topó con él en las gradas. ‘Sapito’ ya había matado hace años al hermano de Emanuel Balbo. Al encontrarse, el barra lo increpa y la estrategia que encuentra es gritar ‘es de Talleres’. Eso implicaba algo muy cruel pues empezó a recibir golpes sin saber realmente si era algo real o no. Cerca de 80 personas lo acabaron golpeando hasta matarlo. Y el grito de que era hincha rival, que insisto que no era así, pueden escucharlo los tres primeros que lo golpean, pero el resto lo golpea porque sí, sin pensar y sólo por seguir la estela. Y eso es lamentable y habla de algo que, evidentemente, no es fútbol, sino que tiene que ver con la sociedad que vivimos. Matar a una persona lanzándola al vacío de cabeza, nos pinta el cuerpo entero para mostrar cómo somos en esta sociedad”, argumenta y desarrolla el periodista argentino.

Hablar sobre la muerte de un hijo con el padre, es seguramente el momento más difícil que hemos tenido que afrontar en ElEnganche, pero Raúl Balbo, padre de Emanuel Balbo, quería dar la cara y habló con total sinceridad del asesinato de su hijo: “No he podido sacar fuerzas para ver las imágenes donde la gente mata a mi hijo Emanuel. No he querido que me cuenten nada, aunque lo sé. ¿Cómo puedes explicar que se maten entre hinchas del mismo equipo? Se pelean entre ellos. La justicia que tenemos lo permite, permite que estas personas sigan en los estadios y es lamentable, es algo horroroso”, intenta expresar un padre que, insistimos, por segunda vez en su vida, afronta la muerte de un hijo en la cancha de fútbol a manos de las mismas personas.

“Había hecho una apuesta con mi hijo Emanuel para ese Clásico. Desde semanas antes, habíamos apostado cuatro kilos de carne y él iba a sumar la ensalada y todo lo demás. Talleres venía bien y Belgrano venía bajo. Pero evitaron que disfrutara de todo eso con mi hijo. A mí me sigue gustando el fútbol, pero yo no lo veo en la cancha porque es una pena. Cuando veo el fútbol de su país, por ejemplo, veo cómo un hincha del equipo rival está metido entre los del equipo local y es que ni lo miran, ni lo increpan ni nada. ¡Qué bueno es eso! ¡Qué alegría, qué respeto, qué cultura! ¡Eso es bárbaro! Y eso es algo que aquí no podemos tener. Van 318 muertos en la cancha argentina pero desde el 2013 hasta el 2017, que fue cuando no dejan entrar a la hinchada rival, van 40. Entonces, está claro que la gente del equipo contrario no cambió nada, sino que es entre los del mismo club también. No se puede ir al fútbol tranquilo. No hay educación. Y así, no hay nada. Vamos a terminar tapados con un cuero y con una lanza en la mano”, apunta Raúl.

Para indagar más en muertes como la de Emanuel Balbo, resulta imprescindible conocer cómo se gestionan y cómo se desarrollan cada uno de los roles, estructuras y funciones dentro de los grupos considerados como ‘barras’ (bravas muchos de ellos). Por ello, más aun teniendo en cuenta que en el caso concreto que nos ocupa, fue un hincha de Belgrano muerto a manos de hinchas de Talleres de Córdoba en una cancha (que sirve como reflejo de una sociedad, no como escenario futbolero que provoca ese caos), había que introducirse allí.

“Todo lo que pasó fue muy fuerte verlo. Fuerte porque está dentro del fútbol, me supo muy mal porque uno trabaja para evitar estas cosas y para animar a nuestros clubes. Aquí muchas peleas pasan porque, por intereses y poder, las peleas llegan entre las propias internas del club, lo cual no se puede evitar como sucedió al evitar que entren las hinchadas visitantes en los estadios. Pero no es el fútbol el culpable, sino la falta de educación, de respeto, de trabajo, de la tecnología… habría que hacer análisis completo”, nos comenta con total sinceridad y claridad el líder de la Barra del club cordobés, Darío Cáceres.

 

El odio ha terminado con 318 vidas en el entorno del fútbol argentino desde sus inicios

 

“Desde los años 70 hasta el 2017, la media diaria de muertos en Argentina por gatillo fácil, es de tres personas. Es muchísima gente. Por eso, que mueran en el fútbol, no es relacionado con el fútbol, son con la sociedad. La pelota es un embudo donde choca todo, se discute, se pelea y uno como yo intenta mediar, lidiar con ello y ayudar a que no ocurra. He visto gente que está en corbata por la calle y, en la cancha, no es extraño que hasta maten a gente o al árbitro a poco que puedan. El problema es político y social. Es mucho más profundo lo que hay que hacer porque la violencia no es del fútbol, es de todos”, argumenta más a fondo quien lo conoce desde dentro y quien maneja gran parte de estos problemas desde el interior de uno de estos clubes en Argentina.

Siempre buscamos una justificación a todos aquellos problemas que la vida nos depara pero en este caso, en un caso como la muerte de Emanuel Balbo, sinceramente, no existe ninguna explicación o respuesta real. Y no la hay porque no hablamos de personas que sean capaces de reflexionar, que sean capaces de argumentar y, casi lo peor, que sean capaces de perdonar. Y estas razones, no ocurren en el fútbol, es que ocurren en la vida diaria, por eso hay que sacar la pelota de estos debates porque no es quien dispara, apuñada o empuja a nadie a la muerte, es el ser humano. El mismo que asesina a sus parejas y el mismo que pone zancadilla a los refugiados, es el mismo odio que gobierna gran parte del ser humano actualmente. Y odio, que ha terminado con 318 vidas en el entorno del fútbol argentino desde sus inicios (muchos más si lo ampliamos a todo el mundo). Y pese a que esta muerte, la de Emanuel, movilizó reclamos de justicia y hasta la familia llegó a reunirse con el gobernador, el Ministro de Seguridad de la provincia e incluso hubo un llamado del presidente de la Nación, Mauricio Macri, no se hizo nada más. Tras una larga y compleja investigación, el fiscal decretó homicidio agravado en ocasión de espectáculo deportivo para Oscar ‘Sapito’ Gómez y decretó como coautores a Cristian David Molina, Matías Ezequiel Oliva, Pablo Javier Robledo, Yamil Salas y Martín Darío Vergara. Sean quienes sean los nombres de muertos o asesinos, no queremos ni uno más. Ni uno más.


En el programa-podcast 29 de ElEnganche en SpainMedia, estuvieron con nosotros Raúl Balbo (padre de la última víctima mortal del fútbol argentino), Pablo Carrozza (periodista argentino especializado en barras bravas) y Darío Cáceres (líder de la barra brava de Talleres de Córdoba).