Saltaron a las canchas más imponentes del planeta, se ganaron el respeto de su hinchada a base de goles y sintieron un poder ilimitado que la gigantesca magnitud del fútbol se encarga de difuminar cuando llega la ‘treintena’. Las facilidades te abandonan, tu carrera nunca te aseguró el futuro y en la vida lo único que hiciste fue pegarle a la pelota. ¿Cómo se prepara un futbolista para el retiro?


Todo deportista sueña con la retirada perfecta. Ese día en el que, feliz y orgulloso por haber disfrutado durante muchos años de aquello que te entusiasmaba desde siempre y para lo que te preparaste a conciencia en tus sueños de juventud, llegue como premio por todo lo que le entregaste. Dejarlo en lo más alto, en lo más exitoso, en el momento en el que tú decidas y bajo los parámetros que tú mismo elijas. Una retirada perfecta que prácticamente es imposible. Un problema de corazón inesperado que jamás imaginaste que podría hacerte dejar lo que más quieres cuando ni siquiera se había dignado en avisar, una lesión que te hizo vivir un calvario hasta que logró hacerte desistir por más que tu cabeza rechazaba esos pensamientos, e incluso, aunque duela, tener que dejar de luchar porque, sencillamente, nadie requiere de tus servicios y las nuevas generaciones empujan con demasiada fuerza. Poder señalar el día en el que decides poner fin a todo es un lujo. Doloroso, pero un lujo que sólo unos cuantos afortunados han podido saborear.

Y al día siguiente comienza una nueva etapa y una obligada auto-renovación del ‘yo’ más personal. Ya no habrá más fútbol. Ya no habrá más fama. Ya no habrá más goles. Una nueva vida que muy pocas veces se analiza en profundidad como un fenómeno natural del fútbol. Esa época lúgubre en la que desaparecen los focos y en la que el futbolista deja de serlo para convertirse en lo que siempre fue casi sin saberlo, una persona ya no valorada por su trabajo, sino por el día a día, como cualquier otra. El adiós, el colgar las botas, el retiro o como queramos llamarlo, es un luto, porque todo futbolista sabe que se tiene que enfrentar a ese vacío insoportable y, además, debe enfrentarse a él desde la perspectiva de quien no tiene desarrollada ninguna otra parte de su vida. Un psicólogo deportivo reputadísimo, el argentino Marcelo Roffé (que trabajó, entre muchos otros, con Leo Messi), me dijo un día en una deliciosa charla sobre el estado de ánimo de un competidor deportivo a lo largo de su carrera, una frase que resume la mentalidad de los futbolistas: “Para ellos nunca es buen momento para preguntar acerca del retiro. Yo lo he intentado con cientos de casos y siempre, siempre, absolutamente siempre, recibo la misma respuesta. Cuando es un joven, solo piensa en ascender. A los 25 años, te habla de que está en la mitad de carrera. Y a los 30, te dice que qué ocurre, que si ya quieres retirarlo. Es un tema tabú”, recalcó con gestos tan claros como los que escuchó “excusas” de este tipo durante muchos años de parte de quienes preferían no imaginar el día del retiro y cómo esa ausencia de pensamiento al respecto, genera enormes problemáticas y lagunas cuando llega el momento de afrontarlo.

¿Se prepara un futbolista para el día que tenga que retirarse? Preguntar es una osadía, pero responde Alejo García-Naveira, director del departamento de psicología del Atlético de Madrid durante más de 10 años: “Primero hay que entender que, te prepares o no, es un momento que puede llegar a ser traumático. Por suerte, van desarrollando en paralelo algún proyecto de vida, pero esto sucede ahora y en algunos casos, antes no era así. La vida continua y hay que organizarlo y planificarlo”, asegura.

 

“Seré siempre futbolista en alma, pero ya no quería serlo en una cancha de juego y a nivel profesional. Lo noté y ya está”

 

¿Cómo gestionar que, de repente, vas a estar cada día con todo el tiempo del mundo para elegir hacer lo que quieras y, sin embargo, no sabes qué hacer? “No es sencillo. En muchas ocasiones, se necesita un psicólogo que ayude a canalizar y aceptar esto. Es que algunos se ven mermados en su identidad, pues ya no tienen eso que les hacía especiales. Hoy, los jóvenes, sí tienen más formación y saben que necesitan más salidas laborales más allá de la pelota. También hay que entender que el cuerpo está adaptado a grandes actividades. Si pasas de 100 a cero, el cuerpo te pide y hay casos de quien ya se ha retirado, luego un año y medio después, decidió volver porque el cuerpo se lo pedía. Y al jugar de nuevo, sólo para unos meses más, me dijo que ya era momento de terminar porque había tenido su último combate”, argumenta Alejo desde su experiencia con diferentes futbolistas ya retirados.

Diego Latorre, atacante que disfrutamos en Boca Juniors, Tenerife, Salamanca y varios clubes más, es un ejemplo de jugador que ha disfrutado del fútbol hasta el punto que él mismo decidió. El ejemplo de una retirada plácida y la reinvención inmediata en un genial analista de fútbol. “Yo lo venía madurando. Llevaba tiempo sin sentir lo mismo en los entrenamientos ni en la cancha. Se sumó unas molestias rebeldes en la pierna que chocaron realmente con la idea de que ya no quería ser futbolista. Seré siempre futbolista en alma, pero ya no quería serlo en una cancha de juego y a nivel profesional. Lo noté y ya está”, explica ‘Gambeta’, como aun le apodan en cada retransmisión futbolística en la que aparece junto a profesionales de la comunicación en Sudamérica. “Yo tuve la suerte de poder formarme al mismo tiempo que era futbolista. Por ello, siempre entendí que el retiro no podía ser un túnel oscuro, algo tenebroso y, sobre todo, pude organizar una vida después del fútbol. El futbolista, sobre todo aquí en América, es solo futbolista y dedicó su vida a ello nada más. No sabe ni oficio ni nada. El día que acabas esa parte, te das cuenta de que, probablemente, eres experto en fútbol e ignorante del resto. Yo me reincorporé rápidamente a otra labor de mi vida, una labor que es fútbol de otra manera y para mi fue sencillo. Veo mis videos de mis partidos y me veo como que no era yo el que lo hacía. Un poco de negación para no sentirme futbolista, pero no tengo nostalgia. Yo, yo, yo… quien dice eso siendo exfutbolista, es porque aún no se da cuenta de que ya no debe compararse con lo que ahora hace”, apunta.

Cuando traté este asunto con profesionales, me topé con la opinión de algunas mujeres de futbolistas. Una de ellas me hizo enfocarlo desde un ángulo diferente cuando me dijo, sentenciando y con solidez de palabra, que cuando se retira un futbolista, se retira la familia. “Ellos te allanaron el camino. Te preparan comida, te dejan descansar, los fines de semana no salen y se adaptan a ti, forman su vida en torno a ti. Y eso, cuando te retiras, ya no eres el centro de atención y tienen que adaptarte. Y estás tan acostumbrado a que los demás renuncien a sus cosas y no seas tú, que viene el choque, que es duro porque los demás te necesita como hombre, padre, esposo o amigo. Es una contraprestación porque debes devolverle todo lo que ellos hicieron por ti”, recalca. Eso sí, tiene claro que nada ni nadie le igualará jamás lo que era ser futbolista: “Ser parte de la emoción, ser artífice de una victoria y por eso, el pueblo de Racing, de Boca o los clubes donde jugué, son felices. Eso te da una sensación ficticia de poder cambiarle la vida a los demás. Y es mejor pensar que nadie es un súper-hombre por hacer un gol, pero como todo se magnifica tanto, eso es difícil de quitarlo del cuerpo. Es incomparable. El debut, un gol… Nada puede satisfacerte igual. Ser parte de los hechos no es lo mismo que ahora que analizo los hechos”, se sincera sin aspavientos ni dudas.

Imaginad, por ejemplo, que durante toda vuestra infancia, adolescencia y hasta los primeros años de juventud universitaria, te preparaste a conciencia, casi de manera exclusiva y obsesiva, para ser futbolista. Y además, se te cumple poco a poco, vas dando pasos en las divisiones inferiores del equipo de tus sueños, el Real Madrid y, tras varios meses donde estás cerca, no solo debutas en el Santiago Bernabéu, sino que lo haces tan bien, que te dan más minutos, que te ganas un puesto y que incluso vas a ganar consistencia en el proyecto  y, de repente, todo se esfuma. Ese sueño que viviste pero de manera tan efímera que pareció una pesadilla, marcó la vida del hoy cantante, analista y entrenador, Álvaro Benito. En España, en la Liga, su historia es la del chico que a los 19 años debuta de blanco, marca gol poco después y ya.

“Fue precioso porque llegué rodeado de amigos que habían jugado conmigo en categorías inferiores. Cuando ascendí al primer equipo, estuve con Hierro, Sanchís, Zamorano, Luis Enrique, Míchel, Laudrup… Y claro, debuto pensando que es un sueño cumplido. Y ahora, cuando lo pienso, es saber que todo ese sacrificio de la familia durante tantos años, mereció la pena. Marqué gol, crecía y mis metas en ese momento no eran muy claras porque vives muy al día. Con el tiempo que pasó, es que no pude verme al máximo desarrollo físico y nunca sé hasta donde habría llegado. Me quedó esa espinita clavada”, analiza.

 

“Con 24 años me quedo sin lo que había hecho girar mi vida y apareció la música”

 

Y es que en 1996, en un partido con la selección española sub-21 en Las Palmas, la rodilla se le destroza en un giro. ¿Diagnóstico? Triada. Cuando un futbolista escuchaba aquello, sabía que su rodilla estaba fracturada en todos sus ligamentos, internos y externos, así como el menisco. La peor lesión para un futbolista de élite: “Era un momento muy bueno para mí, porque estaba disfrutando de titularidad y continuidad en el Real Madrid. Las lesiones jamás son bienvenidas pero nunca pensé que aquello era el principio del fin de mi carrera. Yo incluso en los momentos más negros, tras varias operaciones y ver que aquello no tenía buen futuro, siempre me mantuve luchador y pensaba que volvería. Al final, con tantos problemas, acabé siendo un experto en estas cosas de mi rodilla. Me dijeron primero que seis meses, pues para mí eran seis meses. A lo mejor era un proceso que, con los entrenos, quedaría en el olvido. Luego comprendí que no salió bien la operación. El menisco ocupa un espacio entre dos huesos y ahí existe un cartílago. Hoy lo operan de otra manera diferente a cómo me lo hicieron a mí. Hoy me hubieran suturado el menisco y no me provocaría la retirada. Pero la rodilla nunca estaba como estuvo. No podía caminar. Me hicieron trasplante de menisco en Estados Unidos de manera experimental. Y todo fue un via crucis de cuatro años con un proceso muy duro a nivel psicológico y personal. Y nunca pude volver”, comenta con dificultad pero sinceridad.

Y, de repente, cuando llevábamos años sin saber de su vida, reapareció reconvertido en un cantante de un grupo singular que acabó por tener un éxito tan grande entre las jóvenes generaciones, que muchos de ellos conocen a Álvaro Benito por Pignoise (nombre de su grupo) y no por su carrera como futbolista del mismísimo Real Madrid: “Con 24 años me quedo sin lo que había hecho girar mi vida y apareció la música”, explica. Eso sí, cuando toca elegir entre marcar un gol en el Bernabéu como él hizo o actuar en el Bernabéu como cantante, cosa que también hizo, no existe ninguna duda: “Nada se puede igualar. Jugar en el Real Madrid es único. El club de todos los tiempos y yo lo logré y marqué goles. Si le preguntas a Bono, cantante de U2, qué prefiere, un ‘conciertazo’ allí o marcar un gol como futbolista, te diría que sí, que marcar un gol como futbolista del Real Madrid en el Santiago Bernabéu. Así de grande es…”, explica entre carcajadas con la total sinceridad de quien ya pasó por aquella pesadilla y quien tuvo que reorganizar su vida en diferentes aspectos (hoy es analista futbolístico de televisión y radio).

El futbolista, si un día va a la panadería, les dan el pan más calentito, le sonríen, no les hacen guardar cola y hasta se lo regalan. Años después, cuando los goles ya no están, todo aquel mundo de color y facilidades, se desploma de repente. Canalizar eso, requiere debates como este. Y es que sólo un uno por ciento de los futbolistas consigue reciclarse dentro del mundo del fútbol como entrenador, gestión deportiva, analista de fútbol. Un porcentaje peligrosamente ínfimo que los goles del pasado nunca se encargarán de solventar.


En el programa-podcast 21 de ElEnganche en SpainMedia estuvieron con nosotros Diego Latorre (exfutbolista de élite y actual analista de fútbol), Álvaro Benito (exfutbolista de elite y actual entrenador y analista de fútbol) y Alejo García-Naveira (psicólogo deportivo).