El fútbol no se resume a todo aquello que sucede sobre el rectángulo de juego durante 90 minutos. Hace tiempo, Matías Bauso, un escritor argentino, me dijo que el fútbol, para bien o para mal, tenía poder. “Es la cosa más importante entre las cosas menos importantes”, comentan algunos que dijo Valdano o, según otros, Sacchi. Aun así, un simple deporte como este puede ayudarnos a mejorar el mundo en el que vivimos y convertirlo, de esta manera, en algo realmente relevante.

“Acabar con la pobreza infantil es un trofeo mayor que cualquiera del fútbol”, expresaba ayer Marcus Rashford en su primer artículo para The Times. La estrella de 22 años del Manchester United no solo ha conseguido los aplausos de Old Trafford, sino que se ha ganado el respeto de una infinidad de personas en los últimos días. Durante el confinamiento ha ayudado a la organización benéfica FareShare a recaudar cerca de 20 millones de libras esterlinas con el objetivo de alimentar a los niños de familias pobres del Reino Unido. Y, esta semana, ha conseguido que el gobierno británico extienda durante el periodo de verano los cupones de comida gratuita para el mismo colectivo. 

Rashford publicó este lunes en las redes sociales una carta dirigida a todos los miembros parlamentarios, bajo el hashtag #maketheUturn. En ella, demandaba la ampliación del programa de ayudas que sí ha estado activo durante los habituales meses del curso escolar. Del mismo modo que unos 1,3 millones de niños británicos a día de hoy, el propio Marcus necesitó estas ayudas cuando era pequeño. “Mi madre trabajaba a jornada completa, cobrando el salario mínimo, para asegurarnos que siempre tuviéramos una buena comida en la mesa. Pero no fue suficiente”, confesó en dicha carta y explicó en una entrevista para la BBC.

El primer ministro, Boris Johnson, rechazó la petición escrita de Marcus -quien los once años tuvo que marcharse a vivir a una casa de asistencia- alegando que en los próximos días se destinarían 63 millones de libras a necesidades sociales. Aun así, el futbolista no se ha rendido y ha seguido presionando al parlamento públicamente hasta conseguir que los niños más vulnerables puedan seguir disponiendo de alimentos gratuitos durante el verano. “Esto no trata de política; esto trata de humanidad”, proclamaba Rashford. Finalmente, el gobierno donará 120 millones de libras que beneficiarán a más de un millón de hijos de familias con escasos recursos.

Varios diputados, asociaciones, equipos, jugadores y diferentes personalidades han apoyado el propósito del internacional por Inglaterra. Rivales directos del United, como el Manchester City o el Liverpool también han aprovechado la ocasión para felicitar a Rashford por su mayor victoria. Mucha gente se ha unido a la causa del joven Marcus, quien ya es un héroe en las islas británicas. Matías tenía razón, el fútbol tiene poder. Y qué bonito es, a veces, que sea así.