Manolo ya no lo recuerda, pero una tarde su bombo puso el compás y la afición sus gritos para llevar al Aspense a la categoría de bronce del fútbol español. Los petardos, la tierra y olor a puro de los viejos estadios acompañaron al Aspense en uno de los resultados más escandalosos que se recuerdan en la historia de las eliminatorias de play offs de ascenso. 11-1 en el global. Pero Manolo el del Bombo no es el único que ha olvidado aquella tarde de 1988 en la que viajó a Aspe a cambio de 50.000 pesetas para divertir a un personal que abarrotaba las gradas. Hace no tanto que el campo de Las Fuentes fue un fortín por el que se pasearon ilustres equipos de la Liga Adelante como el Villarreal e históricos como el Levante, el Elche o el Hércules. Pero de aquello no queda nada. O no quedaba hasta que un grupo de jóvenes de Aspe se ha empeñado en desempolvar las viejas equipaciones y devolver al pueblo el color rojo y azul.

 

El club amenaza con devolver la ilusión a toda una ciudad. Porque en las redes ya ha empezado a hervir un mensaje: el Aspense no estaba muerto, estaba tomando cañas

 

La tarea no ha sido fácil porque la Unión Deportiva Aspense (club histórico de la ciudad) como tantos equipos crecidos a la sombra de las industrias locales, se dejó llevar en los peligrosos años noventa y acabó desapareciendo en el año 1998 dejando una deuda en la federación y un hueco vacío en el cariño de toda una ciudad. Aspe siempre ha sido un pueblo volcado con el balón, no en vano, hace unos años saltó a la fama por ser la ciudad con más jugadores profesionales en comparación con su población. Hoy, Lillo en el Sporting, Máyor en Reus, Pedro y Samuel Martínez en Elche y Vicente en el UCAM Murcia son algunos de los ejemplos de la pasión por el fútbol que se respira en la ciudad.

Sin embargo, ninguno de los equipos que cogieron el relevo al Aspense ha conseguido llenar el campo como lo hizo la Unión Deportiva, por eso un grupo de jóvenes de la localidad, como ya hiciera en su día el CAP Ciudad de Murcia, extendiendo la corriente europea Against Modern Football, y atendiendo a una demanda de falta de ocio, se ha puesto manos a la obra para recuperar una de las instituciones más memorables de la ciudad.

Lo primero que han tenido que hacer ha sido costear las deudas de su bolsillo y después, junto a los nuevos métodos de autogestión que otros clubes de accionario popular ya han puesto en práctica con excelentes resultados, han hecho que este proyecto, basado económicamente en la sostenibilidad y que busca la retroalimentación con el comercio local y sus simpatizantes, comience a andar.

Así, la asociación ADN Aspense (Accionariado Deportivo Nuevo Aspense), ha nacido para fusionar en el nombre la nueva corriente a la que se adscribe el club y recuperar a la desaparecida U.D.Aspense. Realizadas las gestiones pertinentes, el pasado 26 de mayo de 2016, tras el ok tanto de la Federación como del registro de entidades deportivas de la comunidad Valenciana quedaba oficialmente refundada la Unión Deportiva Aspense continuando así con la historia y que en su sesenta aniversario volverá a competir luciendo el escudo y los colores de siempre.

El rojo y el azul volverán a pasearse por los campos de la provincia.

Durante estas últimas semanas, el área deportiva del club ha organizado unas jornadas públicas de captación de jugadores para ir configurando la plantilla de cara a la próxima temporada. También han lanzado su web, donde cualquiera podrá hacerse dueño adquiriendo una acción como máximo con un coste popular de 100€ para tener voz, voto y acceso a las cuentas y patrimonio del club. Además ha comenzado su campaña de socios con un spot publicitario que cuenta con rostros muy conocidos de la cultura local y que a pocas horas de su publicación se ha hecho viral en internet. El club amenaza con devolver la ilusión a toda una ciudad. Porque en las redes ya ha empezado a hervir un mensaje: el Aspense no estaba muerto, estaba tomando cañas.