Una vez anunciada la compra del Tacon por parte del Real Madrid, el efecto de tal situación generó una oleada de debates alrededor de la misma. ¿Se ponía el fútbol femenino en una nueva dimensión? ¿Era justo lo que había hecho el Madrid? ¿Por qué ahora y no hace 20 años? Opiniones personales aparte, la realidad fue que el foco de atención se colocó encima de ese club recién ascendido. Fichajes de relumbrón, serigrafía del Real Madrid… Lo cierto es que igual muchos pensaban que el club pelearía por estar en los primeros puestos de la clasificación pero esa es una hazaña muy complicada de lograr. Por otro lado, esa plaza que supuestamente debería ocupar el club madrileño ya tiene dueño y actualmente está ocupada por el Deportivo Abanca.

Acomodadas en la segunda posición, las ‘herculinas‘ continúan imbatidas en estas cuatro primeras jornadas de clasificación. Tres contundentes victorias y un empate han servido a las gallegas para igualar el arranque de campeonato del Barça, uno de los clubes favoritos al título, y superar al Atlético de Madrid, el vigente campeón de la liga de fútbol femenino. Evidentemente, no vamos a aventurarnos en esos sueños utópicos en los que, como por arte de magia, el equipo recién ascendido revienta la tabla y acaba llevándose la liga para sorpresa de aficionados, rivales y casas de apuestas. Pero, si nos amparamos en la historia de esta entidad, uno se encuentra con uno de esos datos que, por lo menos, sorprenden.

Nueve temporadas de competición divididas en dos fases. Sin embargo, entre ambas se encuentran diferencias claras. Por ejemplo, el dominio en cada una de las ligas que han disputado. Y es que el Deportivo nunca ha bajado de la segunda plaza en ninguno de los campeonatos que han jugado. Sin embargo, esos resultados no se vieron traducidos en la estabilidad del equipo femenino. La historia del actual colíder de la clasificación no se entiende sin el barrio coruñés de Los Mallos.

Corría el año 1968 cuando Ramon Carrasco y Mari Carmen Borrego, el matrimonio que regentaba un centro de enseñanza en el mencionado barrio, decidieron fundar un equipo de fútbol femenino. Así, de la ilusión de dos personas, nació el Karbo Deportivo. El nombre era un acrónimo del apellido de ambos y, por aquel entonces, no tenía relación alguna con el club de A Coruña. Francisco Cadahia, presidente de la entidad, y José Mañana, entrenador del Karbo, seleccionaron a 20 mujeres con edades comprendidas entre los 15 y los 28 años. En unas fiestas locales, y sin tener ni idea del futuro que le esperaba a la entidad, acabaría debutando el futuro Deportivo de La Coruña.

 

Fueron 26 años a la sombra. Totalmente a oscuras hasta que, con motivo de la celebración de la primera edición del trofeo Teresa Herrera de fútbol femenino, los focos del estadio dieron luz a esa larga noche

 

No fue hasta la década de los 80 cuando el Karbo fue absorbido por el Dépor, convirtiéndolo así en el Karbo Deportivo de La Coruña. Y, la alianza, fue una historia llena de éxitos. Futbolistas como Inma Castañón, Lis Franco o Pili Martínez hicieron historia con el club gallego. Incluso, Castañón, fue pretendida por equipos europeos tras ser considerada una de las mejores jugadoras del mundo. En cualquier caso, desde el 1982 hasta el 1987 fueron las reinas absolutas de la liga gallega. No había compasión por las rivales. Como anécdota, la temporada 1984/1985, el Karbo Deportivo ganó los diez partidos de liga, anotando un total de 82 goles y no concedió ninguno.

Su dominio, además, se trasladó a otras competiciones. Durante los primeros tres años, levantaron consecutivamente la Copa Reina Sofía -que acabaría siendo la actual Copa de la Reina-. Eran, además, las primeras ediciones de dicho torneo. Por otro lado, también lograron levantar la copa gallega en su última temporada. Porque, a pesar de la satisfacción en el plano deportivo, el Deportivo de la Coruña sufrió a finales de los 80 una importante crisis financiera que a punto estuvo de mandar a la sección masculina a la categoría de bronce del fútbol español. Para evitarlo, entre otros recortes, el conjunto blanquiazul decidió finiquitar el equipo femenino.

Tras la desaparición del mismo, muchas jugadoras se marcharon a jugar a equipos de Catalunya y Asturias. Otras, con menos fortuna, decidieron colgar las botas y dejar de lado una aventura histórica. Todas ellas, independientemente de sus decisiones, vivieron con resignación y lástima cómo el fútbol femenino se quedaba moribundo en la comunidad gallega.

Y así, en silencio y con sabor a nostalgia, fueron pasando los años. Y se fueron sucediendo hasta el 2013. Fueron 26 años a la sombra. Totalmente a oscuras hasta que, con motivo de la celebración de la primera edición del trofeo Teresa Herrera de fútbol femenino, los focos del estadio dieron luz a esa larga noche. Pero el amanecer fue despacio. No sería hasta 2015, en una recogida de más de diez mil firmas entre las que destacaban personalidades como Vero Boquete, cuando acabó de salir el sol.

En verano de 2016, el Deportivo Femenino vuelve oficialmente los verdes con Lis Franco, exjugadora del Karbo, en la dirección deportiva. Tras lograr una plaza en la Segunda División y otra en la Primera Regional para el filial, se prepara un equipo cargado de juventud que pueda ir creciendo con el paso de los años hasta alcanzar la primera división del fútbol español. Su primer año acabó con las gallegas en segunda posición. Sumaron 65 puntos y marcaron 120 goles. A las puertas del ascenso tras perder la fase clasificatoria, se conformaron con levantar la Copa Diputación. Un año más tarde, ya con el patrocinio ABANCA en el nombre, las ‘herculinas‘ se quedaron todavía más cerca del objetivo. Sumaron 73 puntos y anotaron 155 goles. De nuevo, insuficiente para lograr el ascenso tras caer en los partidos eliminatorios. Aquel año, no obstante, sumaron un doblete. La Copa Diputación cayó de su lado y, con ella, también la Copa de Galicia.

Las terceras oportunidades siempre van cargadas de tópicos. “No hay dos sin tres” puede mermar los ánimos; “a la tercera va la vencida”, levantarlos. Y las gallegas no iban a dejar pasar un tercer tren. Arroyaron. Como una estampida imparable de la que solo puedes huir. O rezar para salir con vida. No perdieron ni un partido, ganaron la liga de segunda división, volvieron a levantar la Copa de Galicia y la Copa Diputación e imaginaron, por lo menos las más veteranas, cómo de orgulloso se sentiría aquel matrimonio de Los Mallos al ver lo mucho que había crecido su proyecto. Aquel equipo fundado en un barrio compitiendo, 30 años más tarde, en la élite del fútbol femenino.

La historia ampara a las blanquiazules. La victoria está impresa en su carta de presentación y es que jamás han bajado de esa segunda plaza. Si bien es cierto, en una comparación casi inevitable con la meteorología inestable de Galicia, el verano fue de lo más movido. Las dudas durante la pretemporada hacían presagiar que las primeras andadas del Dépor por la Primera Iberdrola no sería fácil.

Fichajes como el de María Isabel ‘Misa’ Rodríguez o el de Athenea -este último con culebrón incluido- levantaron el nivel de la plantilla, aunque en el imaginario colectivo pocos imaginaban tal inicio de campeonato. Pero los números mandan. Y el juego, también. Victorias sobre el Espanyol por 3-1, al Betis por 3-4 a domicilio y a un histórico como el Athletic por 0-2 han sido la carta de presentación de las gallegas. Solo un empate ante el Granadilla han impedido que dominen la tabla en solitario.

De ilusiones se vive y tan solo han pasado cuatro jornadas desde el inicio de la liga femenina. Alegría, optimismo, esperanza y calma en Galicia durante estos primeros encuentros. Pero llegarán días grises, derrotas y momentos duros. Nadie niega o duda de eso y, siguiendo la lógica que muchas veces se nos escapa, las ‘herculinas‘ deberían estar lejos del gran campanazo liguero. Pero claro, ¿quién se atreve a hablar de lógica o distancia cuando un club fundado en un barrio coruñés por un matrimonio ha acabado tocando el cielo?