En 1997 Alicia Fuentes sumaba 19 años y fue fundamental en la clasificación de España para su primera participación en una Eurocopa femenina. Solo marcó un gol en los siete años que vistió la elástica española, pero qué gol. Sin él España no habría llegado a la repesca. Y sin la repesca España no habría llegado a la Eurocopa. Es más, las entonces entrenadas por Ignacio Quereda cosecharon el bronce. Nada mal para ser el año de su debut. Alicia Fuentes era de las futbolistas con menos trayectoria del momento en el combinado español, era muy joven. Pero venía de ganar el triplete con el que fuera su club, el Málaga (ahora vuelve a defender los colores malaguistas, pero desde otra área: es la nueva coordinadora del equipo andaluz).

Sin embargo, ni su edad ni su falta de experiencia supusieron nada cuando la ilusión y la pasión por el balompié se imponía. Siempre dispuesta a absorber todo lo que veteranas y cuerpo técnico tuvieran que enseñarle. Gracias a ella, España superó la fase de grupos: fue la encargada de filtrar el pase a una Parejo que remató sin titubeos para que las españolas se llevaran la victoria frente a Rusia. Ya en semifinales, contra Italia, no lograron vencer y cayeron eliminadas por la mínima (2-1). Era Italia en ese momento una de las mayores potencias del balompié y en sus filas aparecía una de las mejores futbolistas del momento: Carolina Morace. No tuvo compasión cuando materializó el 2-0. Parejo pudo recortar distancias, pero España quedó ahí. Era importantísimo para la selección y la salud del fútbol femenino haber llegado siquiera a disputar el torneo celebrado en Suecia. Fue un sueño quedar entre las cuatro primeras y colgarse el bronce.

Roser Serra, Marina Nohalez, Judith Corominas, Maria Antonia Is, Arantza del Puerto, Beatriz García, Rosa Castillo, María Luisa Puñal, Mari Mar Prieto, Alicia Fuentes, Yolanda Mateos, Maider Castillo, Eli Capa, Vanessa Gimbert, María Isabel Parejo, María Jesús Pal, Silvia Zarza, Auxi Jiménez, Mari Ángeles Parejo y Arrate Guisasola. Formaron parte de esa generación histórica de futbolistas que contribuyeron al crecimiento y desarrollo del fútbol femenino. Antes, otras habían ido poco a poco abriendo puertas y escalando muros, pero con ellas se logró una gran hazaña que hizo pensar con mucho positivismo en la salud del fútbol femenino español. Aunque vivieran un camino cargado de varapalos. Ahora muchas de ellas lo vivirán todo de la misma forma que Alicia Fuentes: “Con una envidia sana”. Las nuevas generaciones tienen mucho que deberle a estas pioneras.

Acabas de llegar de un acto conmemorativo por pertenecer a esa primera generación que disputó una Eurocopa femenina, en 1997, ¿qué sensaciones tienes tras el evento?

Ha sido toda una alegría y un placer haber podido volver a ver a Roser (Serra), Judith (Corominas), Marisa (María Isabel Parejo), Bea (Beatriz García), Arantza (del Puerto), Silvia (Zarza), Marina (Nohalez), Maider (Castillo)… Nos fundimos en un abrazo y luego comenzamos a recordar aquellos tiempos y sus anécdotas. Nos reímos. Estar juntas ha sido muy gratificante. Por redes sociales le he dado las gracias a la federación por haber hecho posible eso. Ha estado muy bonito. De alguna manera ha sido un reconocimiento a la historia que hicimos hace ya muchos años. Poder ver unos trocitos de vídeo de aquellos partidos que vivimos, hizo que se removiera todo por dentro. Me trasladé a los 19 años, que era los que yo tenía en ese momento. Fue increíble.

¿Cómo recuerdas a aquella Ali que no llegaba ni a los 20 años en el llamamiento con la selección española absoluta, nada más y nada menos que para disputar una Eurocopa?

Fue algo que en mi vida hubiese podido imaginar. Ya con el hecho de que te llamase por primera vez la selección fue algo maravillo. Algo que cualquier deportista, y en este caso futbolista, quiere. Aunque sea a un entrenamiento. La primera vez fue algo que yo ni siquiera había soñado. Empecé muy joven a jugar al fútbol, con 15 años y con 17 ya me llamó la selección. Fue muy rápido y entremedias gané títulos con el Málaga. Todos esos años fueron increíbles. Incluso me pusieron una calle a mi nombre en mi pueblo por esta gesta. Una chica que venía de un pueblo tan pequeño como Totalán, que ganase un triplete y que luego encima lo rubricara ya no solo con participar, sino con ese tercer puesto en la Eurocopa de 1997… Fue maravilloso.

Os tuvisteis que enfrentar a selecciones muy potentes. No era fácil clasificarse para aquel campeonato. Solo llegaban ocho equipos que se dividían en dos grupos. Además, Suecia y Noruega ya tenían su billete por ser anfitrionas.

Lo que más recuerdo fue la fase previa. Nos costó muchísimo. Tuvimos que ir a la repesca y allí nos enfrentamos a Inglaterra. Ese partido no se me va a olvidar en la vida. De hecho, en el acto que hemos vivido ahora -el 28 de junio- lo recordamos. Inglaterra intentaba marcar de todas las maneras posibles, con la cabeza, con el pie, de córner, de rebote… Y todas las salvaba Roser. Todas. Mientras que nosotras llegamos una vez y marcamos. Eso nos dio el pase para poder disputar la Eurocopa. A ninguna se nos va a olvidar ese partido.

¿Cómo viviste toda la preparación?

Yo era muy joven y estaba asimilando dónde estaba. La magnitud del evento y tener que salir de tu casa y estar un mes concentrada. Eso era inviable porque ni siquiera éramos semiprofesionales, éramos amateurs. No había tantas herramientas ni recursos humanos como hay hoy, era un tipo de entrenamiento más obsoleto. Pero estuvimos un mes y nos pusimos como motos.

¿Y la fase de grupos ante rivales tan potentes?

Nosotras teníamos poca información de las rivales, no es como ahora. Es cierto que nos habíamos enfrentado en algún partido clasificatorio. Íbamos un poco con la idea de: ‘a ver hasta dónde llegamos’. Sí es cierto que éramos un buen grupo, que mezclaba la veteranía de algunas y la juventud de otras, como era mi caso. Fue algo que no se olvida y además hicimos historia. Al final, la ilusión y las ganas es lo que te lleva a conseguir cosas si te reúnes con un grupo de personas que tiene el mismo punto de mira.

 

“Sientes un poco de añoranza por no haber podido vivir lo que ahora pueden vivir las nuevas generaciones de futbolistas. Pero es una envidia sana”

 

No tiene nada que ver lo que se encuentra hoy en día a nivel de infraestructuras, información de los rivales o entrenamientos. Aunque seguramente te sintieras un poquito más profesional que en el Málaga por el simple hecho de ser la selección.

Sí. No tiene nada que ver. Es cierto que sientes un poco de añoranza de no haber podido vivir lo que ahora pueden vivir las nuevas generaciones de futbolistas. Disponer de esos medios te hace optimizar todo. Principalmente tu rendimiento como futbolista. Pero también los sueños que se hacen más palpables. Nunca hay que acomodarse en esos sueños porque hay que trabajar y llegar a una Eurocopa no es fácil. Es verdad que la selección se ha clasificado por méritos propios. Es una gran selección, muy competitiva. Tiene jugadoras también veteranas y jóvenes que vienen pisando fuertes. Ese trabajo profesional que se está viendo de unos años atrás hace que se pueda aspirar a ganar el título. No quiero pecar de optimismo, pero hay que ser consciente de que todas las selecciones mejoran y nos toca un grupo difícil. Pero confío plenamente en el talento de España, que hay mucho. También en las elegidas por Jorge Vilda. Creo que harán un campeonato muy digno y ojalá que tengan suerte y el merecimiento que se están ganando les llegue en forma de resultados.

Año tras año se ve a futbolistas más jóvenes mejor preparadas. ¿Tiene mucho que ver con los recursos?

Ese es el gran secreto. Dotar al fútbol femenino de recursos humanos, materiales, económicos, etc., va a llevar a un buen futuro. Ya no prometedor, porque prometedor ya era. Llevará a un futuro brillante. Eso es lo que yo veo. Ahora es cierto que acabo de llegar al Málaga como entrenadora y tengo que destacar que tiene una cantera espectacular. Cuando las niñas tienen posibilidades -y las posibilidades es tener recursos, tener equipos, tener cuerpos técnicos que sepan cómo hacer el desarrollo…- todo eso hará que se vaya creciendo y se está viendo.

¿Cómo vivías tú, con 19 años, cada partido con la absoluta?

Recuerdo que era un ejercicio mental continuo de imaginarme haciendo cosas. Sabía que tenía que esperar mi momento porque acababa de llegar prácticamente. Solo llevaba dos años en la selección. Todavía no tenía ese peso específico. Ni siquiera había jugado muchos minutos. Mentalmente siempre me trataba de repetir que me tenía que concentrar, aprender, escuchar a la veterana, al seleccionador… Trataba de abrir todos los sentidos al máximo y asimilarlo todo para poder estar preparada para jugar. Tuve la suerte de que me llegó. En tres partidos participé, aunque no fueran muchos minutos. Ante Rusia salí del banquillo y le di una asistencia a Parejo. Los minutos que jugué me sentí muy bien. Recuerdo estar en la habitación con Toña Is, que sus familiares le preguntaron por mí. Y ella les dijo que les había gustado mucho y que había sido el revulsivo. Eso anima mucho, que una veterana te diga que has sido partícipe de eso… Estaba flipando.

¿Qué fue lo más especial que viviste o que te marcara como futbolista?

El único gol que he marcado con la selección en los siete años que estuve (risas). Es cierto que yo tenía otra función. Jugaba en la banda, muy pocas veces en el centro. Tenía más recorrido para ponerla. El fútbol de antes, además, no es como el de ahora en el que esas extremos se pueden meter por dentro y tener más presencia en el área. El gol que metí contra Holanda lo recuerdo perfectamente. De un balón que llegó al área y lo toqué con la puntita del pie. Recuerdo la cara de Raquel Cabezón cuando metí el gol porque fue el que nos dio opciones de ir a la repesca contra Inglaterra. Fue previo al campeonato; vital para que estuviéramos en él. Alucinante por la celebración y en los últimos minutos del partido. Se había quedado un balón suelto y yo con la puntita le di y lo metí. La celebración en el vestuario fue increíble.

De esa etapa, ¿a quién recuerdas con más cariño?

El día a día. Esas concentraciones que a veces se hacían largas o los viajes. Recuerdo uno a Eslovenia que era un país muy frío y muy raro. Esos momentos de estar con las veteranas y escuchar sus historias y aprendizajes son momentos en los que teníamos más relax y nos tocaba irnos a la zona de gimnasio y sauna… Cosas que yo nunca había vivido y que te acerca a ser un poco más profesional. Todo eso vivirlo con las compañeras es lo más importante. También las caras, los abrazos, el ánimo que te dan cuando entrenas… Esa conexión que tienes cuando estás en equipo… eso es lo que te llevas. Y también esas amigas que haces al fin y al cabo, después de pasados tantos años, prevalecen. Ese abrazo siempre lo tienes, aunque pase mucho tiempo. Eso lo viví en la conmemoración del otro día. Eso es porque sabes que compartiste esos momentos. Es tu amiga, luchaba por ti.

 

“Pensamos que habíamos hecho historia y que iba a tener una gran repercusión, pero la cruel realidad es que pasó a ser algo anecdótico”

 

¿Fue ese bronce en la Eurocopa un avance significativo para el fútbol femenino en España o con el pasar de los meses cayó en lo anecdótico?

En el momento pensamos que sí, que habíamos hecho historia. Era algo que no se había conseguido nunca y que iba a tener una repercusión inmensa. Pero la cruel realidad es que pasó a ser anecdótico en comparación a los chicos, aunque no haya que compararnos. También creo que la historia está para marcar el camino y eso fue determinante para el devenir del fútbol femenino después. Hay personas que dicen que se ha evolucionado mucho ahora, pero a mi modo de entenderlo se podría haber evolucionado mucho antes si cogemos de marca esa fecha, ese año 1997.

Además, dos años después se disputó el Mundial de 1999 que tanta repercusión tuvo y en el que España no se pudo subir a la ola…

Por un gol no pudimos estar. Un gol nos privó de estar en ese Mundial y también en lo que habrían sido las primeras Olimpiadas. No se dio. No se apostó lo suficiente, creo. Es cierto que las demás selecciones nos llevaban años de ventaja en cuanto a infraestructuras, ligas, profesionalización… Por eso nos costó tanto engancharnos a ese tren.

¿De qué manera te influyó de forma profesional la presencia en aquella Eurocopa?

Fue cuando me sentí profesional. En ese momento no pensaba que se pudiese hacer real porque en España no había una liga profesional. Mi sueño era irme a Italia. Había escuchado que allí sí pagaban y ese era mi objetivo y pensé en hacer todo lo posible por ser profesional e ir a donde fuera posible.

En aquel momento, ¿una jugadora de la selección española cuánto podía ganar?

Si te digo la verdad, nos bailan las cifras. Yo ya ni me acuerdo (risas). Tengo todavía papeles guardados de las primeras convocatorias, las primeras dietas… Lo que sí recuerdo es que por ejemplo en la Eurocopa fuimos terceras y la RFEF nos pagó 50.000 pesetas. Pero con retención de IRPF y se nos quedó en 47.000 pesetas. Eso en euros se traduce en menos de 290 euros.

Es cierto que la vida no era tan cara en pesetas como en euros, pero parece muy irrisorio después de haber cosechado el bronce. ¿En dietas cuánto podíais percibir?

En dietas no era mucho, pero sí teníamos. Creo recordar que rondaba los 20 euros. Para nosotras, que no éramos profesionales, eso era un montón.

Eso a nivel internacional. Imagino que como jugadora del Málaga ni siquiera percibías eso…

No cobraba, directamente me costaba dinero. ¡Me tenía que comprar hasta las botas!

Y eso siendo un equipo que venía de hacer triplete, no se trata de uno que lucha por la permanencia…

Sí, pero en aquella época no pagaba.

Ahora con más perspectiva, ¿cómo valoras el cambio que se ha vivido en la selección en todas las parcelas?

Lo veo con mucha envidia sana. Miro con añoranza el no haber podido disfrutar de todos los recursos con los que cuentan ahora. La que ha sido futbolista al final lo va a seguir siendo siempre. Yo voy a sentir siempre eso. Sí me hubiese gustado. Pero es una envidia sana porque ya era hora de que se den esos pasos hacia una igualdad más real. Que tengamos el poder de decidir si una niña quiere ser futbolista profesional y dedicarse a ello. Se trata de una felicidad que nos llena a todas las que hemos estado antes. Ninguna te va a decir nada negativo. Tendría que haber llegado antes pero ahora que está aquí lo que tienen que hacer es disfrutarlo.

 

“Las futbolistas españolas tienen que salir con tranquilidad y con confianza porque talento y trabajo, hay. Toca luchar como si se fuese la vida en ello”

 

Todo este crecimiento se ve en España, pero también en el resto de selecciones. España puede ser una de las favoritas, aunque tenga un grupo muy complicado y así lo pudo demostrar también en la Arnold Clark Cup, ¿cómo ves el grupo?

Las sensaciones son muy buenas. Aspiran a lo máximo: quedar primeras. Le pueden competir a Dinamarca y Alemania que quizás sean las más potentes, por encima de Finlandia. Aunque tampoco se pueden relajar, va a plantear muchos problemas y plantará cara. Hay que plantear bien el partido y llegar con confianza. Es algo que lo vienen haciendo y trabajando en la previa. Tienen que salir con tranquilidad y confianza porque talento y trabajo, hay. Eso ya está metido en el tanque de gasolina. A partir de ahí toca luchar como si fuese la vida en ello porque son tres partidos en los que tienen que morir por la compañera de al lado. Estoy segura de que van a salir los resultados.

Imagino que coincidiste con las nuevas convocadas en la conmemoración, ¿cómo las viste?

Las vi allí, pero también he visto cómo han trabajado y todos los recursos que ha puesto la RFEF para que estén óptimas para rendir bien. Estoy segura de que harán un buen papel. Es cierto que el fútbol es caprichoso y no siempre gana el que más fútbol practica o el que más veces llega a puerta. Pero estoy segura de que España tiene registros para barajar varias opciones en función de cómo se den los rivales. Si se cierran o se abren más, poder contrataacar. Se han caído algunas por lesión, como Jenni Hermoso, Salma Paralluelo o Alexia Putellas, y son futbolistas con unas características diferentes. Aun así, tiene recursos la selección y jugadoras que van a marcar la diferencia, seguro.

No parece que haya ninguna futbolista ‘mala’ tampoco en la recámara…

¡Para nada! No ha sido fácil tampoco tener que escoger y hacer una lista porque España está teniendo un gran nivel. La liga ha sido exigente y eso hace que el nivel suba.

 

“A Olga Carmona le tengo un cariño especial porque era muy pequeña cuando yo llegué al Sevilla FC, la he visto crecer. ¡Me llevé hasta una foto suya dedicada!”

 

También estuvo Olga Carmona, que al final fue una especie de pupila para ti, ¿intercambiasteis algunas palabras?

Claro que sí. ¡Me llevé hasta una foto suya de la selección dedicada por ella! A Olga le tengo un cariño especial porque era muy pequeña cuando yo llegué al Sevilla. La he visto crecer y con mucho orgullo le doy el abrazo y le digo y lo siento así, que ella es mi ídolo ahora. También se lo he dicho a otras también jóvenes, como Aitana, de la que me traje también una foto dedicada. O Athenea del Castillo o Claudia Pina, etc. Es que la juventud que viene… ¡viene con muchos mimbres para hacer grandes cosas y ser grandes referentes!

Desde pequeñas además compiten en la máxima categoría y eso se tiene que ver luego en el terreno de juego, ¿qué le dirías a ellas?

En el acto no tuvimos demasiado tiempo, pero cuando me acerqué a Olga, que estaba con Athenea y Sheila García, les dije que aprovecharan. Que disfruten, que estén tranquilas. El talento lo tienen y el trabajo también. Tienen los recursos asimilados en su potencial interior. Tienen que llegar con esa tranquilidad y explotarlos. Saberse listas y adaptarlos a los rivales. Ganar duelos. Están en su mejor momento, que sean descaradas. Están que se salen y eso se ve en los partidos de la selección. Esa confianza es la que tienen que llegar.

 

“La selección española aspira a ganar, está capacitada para llegar lo más lejos posible y quitarnos el récord que ostentamos las de 1997”

 

España es candidata, pero si no gana, ¿cuál sería un papel aceptable?

Creo que el grupo es duro. Siento que vamos a conseguir pasar de grupo. En ese caso, unos cuartos de final creo que no sería un mal resultado. Aunque eso luego también va a depender de los cruces, los rivales que toquen. Sin embargo, yo creo que hay que aspirar a todo. Hay que ir poco a poco. Si somos capaces de batir ese grupo, si luego no hay lesiones ni nada que perjudique o influya en el devenir del grupo, España puede aspirar a ganar. Está capacitada para llegar lo más lejos posible y con que nos quiten el récord que tenemos las de 1997 (risas).

 


SUSCRÍBETE A LA REVISTA PANENKA


Fotografía de EFE.