Así de extraños fueron los primeros minutos de Charlie en este mundo. Su vida no fue fácil. Creció en una familia en la que lo más habitual era tener a algún miembro de la misma en prisión, pero luchó contra las adversidades, fue futbolista profesional y el domingo buscará ganar la Capital One Cup siendo técnico asistente de Gustavo Poyet.

Tras concluir los estudios primarios, el claustro de profesores recomendó a la madre de Charlie que su hijo hiciese la secundaria en un colegio especial. En dicho centro había gente con disminuciones físicas, cosa que enfadó a la madre de Oatway y decidió que se quedase en casa. Sus días transcurrían pegado a la televisión y esperando que sus amigos saliesen de clase para tener algo que hacer.

Fotografía de Oatway del año 2001, durante su estancia en el Brighton & Hove Albion,

Fotografía de Oatway del año 2001, durante su estancia en el Brighton & Hove Albion,

Por aquel entonces el fútbol ya había calado en la sangre de Charlie, que vivía en Shepherd’s Bush, a escasos metros de Loftus Road, y solía ver los encuentros del QPR tras escalar una tapia. Sorteando peleas callejeras y rifirrafes con la policía, Oatway empezó a demostrar sobre el césped lo que no hacía en las aulas.

Siendo un adolescente se enroló en el Wimbledon de Vinnie Jones y Dennis Wise. Se juntaba un joven conflictivo con unas estrellas que no se andaban con chiquitas en el campo. Con 16 años el Wimbledon le dio la baja y pasó al fútbol no profesional.

A los 17 tuvo su primer hijo con Debbie, su novia de toda la vida. Cuando llevaba tres meses con su siguiente pareja se enteró que ella estaba embarazada, por lo que con 19 primaveras tenía un hijo y una hija con dos madres diferentes. En 1994 firmó un contrato profesional con el Cardiff City. Las cosas cambiaban para Charlie.

Pero meses antes de sellar su futuro con el club galés, Oatway tuvo su incidente más grave con la ley. Acabó envuelto en una pelea por defender a un amigo afrocaribeño. La sentencia inicial decretó seis meses de prisión, posteriormente pasó a cuatro y finalmente fueron dos por su buen comportamiento. En prisión, ya como jugador del Cardiff, aseguró en la entrevista inicial que era futbolista profesional, pero la incredulidad de los empleados de la cárcel se convirtió en risas.

Horas después, el funcionario que le había hecho la entrevista se acercó a Charlie, le confesó que en su día trabajó como entrenador de porteros en el Swansea y se encargó de mantener en forma a Oatway. Un antiguo trabajador del Swansea ayudando a un futbolista profesional de Cardiff: la paradoja hecha anécdota.

En prisión, ya como jugador del Cardiff, aseguró en la entrevista inicial que era futbolista profesional, pero la incredulidad de los empleados de la cárcel se convirtió en risas

Tras salir de prisión con un comportamiento ejemplar, concluyó la temporada con el club galés en el Reserves y firmó un año más. La vida se establecía para él, pero aún faltaban algunos flecos por perfilar. Charlie creció sin saber leer y escribir debido a su salida prematura del sistema educativo. Él solía tomarse a broma esta situación, ya que su labor de escritura se limitaba a firmar autógrafos, mientras que en casa su mujer Sonya se encargaba de los quehaceres cotidianos. Un nuevo percance le convenció de que debía ponerse manos a la obra. En un viaje en coche, con Charlie al volante, se extravió en la carretera y acabó perdido. No supo interpretar las señales de tráfico ni los mensajes viales y la intuición tampoco funcionó en esta ocasión.

Tras ocho años en el Brighton & Hove Albion, después de haber dado clases en una escuela de adultos y haber contado su experiencia de superación en diferentes ponencias, Oatway se sacó la licencia como técnico. El club costero confió en él para formar parte del cuerpo técnico y posteriormente llegó Poyet.

Oatway y Poyet ya compartieron banquillo en el Brighton & Hove Albion

Oatway y Poyet ya compartieron banquillo en el Brighton & Hove Albion

El uruguayo siguió contando con él y se lo llevó también al Sunderland. El domingo habrá muchos focos de atención en Wembley, pero seguro que en más de una ocasión se ve a un hombre pequeño y rapado acercarse a la línea de banda con malas pulgas. Es Anthony Philip David Terry Frank Donald Stanley Gerry Gordon Stephen James Oatway, un chico que creció en una familia desestructurada, se forjó como futbolista viendo a Vinnie Jones, pasó dos meses en la cárcel por defender a un amigo y vio truncada su carrera por una patada de Marcus Bean en un duelo ante su QPR.

Pese a todo, Charlie se levantó y formó parte del mítico equipo del Havant & Waterlooville que hizo historia en la FA Cup 2007-08 llegando a la 4ª ronda en Anfield. Tiró de intuición con su propio idioma universal hasta que suplió las carencias de infancia, siempre con una pelota a su lado.