Se habla a la ligera de la importancia de los porteros en el juego; tan poco, que se suele suprimir su ilustración al momento de relatar las alineaciones. 4-4-2, dicen; complicado sería jugar sin guardameta, hablaríamos de otro deporte. Sus cualidades han evolucionado: el que innova, destaca. En la década de los 50 se aclamaba a aquel que, en lugar de rechazar, atrapaba; luego se le aplaudía al valiente que salía con los puños en alto en los córneres, se vitoreaba al arquero audaz que anticipaba la jugada e iba al cruce fuera del área. Finalmente, se alentaba al que se atrevía a jugarla con los pies antes de la introducción de la cesión en el reglamento en 1992. 

Hay algunos que atraviesan estas transiciones del juego a lo largo de sus extensas carreras internacionales, siempre teniendo en cuenta que cada error de un guardameta cuesta caro. Los mejores se adaptan y se mantienen ahí, firmes, perennes y líderes. Los once que juegan, fallan alguna vez, a toda edad. Es usual que al pasar la barrera de los 30 años los errores se adjudiquen a la edad; sin embargo, en el ámbito internacional, este grupo de arqueros fueron parte del extraño, pero repetido, fenómeno de porteros veteranos que soportaron las embestidas del tiempo hasta que decidieron retirarse como leyendas de sus selecciones.

Lev Yashin

Fue el emblema deportivo de la URSS y el dueño de la portería soviética desde 1954 hasta 1967.  La ‘Araña negra’, por su agilidad y el color de su vestimenta, jugó tres Mundiales (58, 62, 66) y dos Eurocopas (60, 64). Fue convocado como suplente en México’70, cuando ya tenía 40 años. Su trayectoria es tan larga como impecable, el primer gol internacional se lo hizo Sándor Kocsis, y en su partido de despedida estuvo presente Gerd Müller, casi nada. Su moderno juego le permitió obtener el oro olímpico en Melbourne (1956) y levantar la primera edición de la Euro en 1960. Se puso la camiseta de la selección 78 veces y creó un legado tan grande que todavía hoy, más de medio siglo después de su retirada, y tras muchas reformas en su posición, se le sigue considerando el mejor portero de todos los tiempos. 

Dino Zoff

Cuando dicen “porteros longevos” es normal pensar en Dino Zoff, cuyo nombre da juego a un apodo que le encaja a la perfección: el ‘Dinosaurio’. Una leyenda que defendió la meta italiana desde 1968 hasta 1983. Para el arquero de 1,82 m fue llegar y besar el santo: en el primer torneo continental disputado con los ‘Azzurri’ se hizo con el trofeo en la Euro del 68. Extensa su carrera como inmenso fue el récord de minutos imbatido (1,142) que le acaba de despojar Donnarumma en la Euro 2020. En el Mundial de México’70 perdió la titularidad contra otro monstruo de la portería, Enrico Albertosi, y luego logró recuperarla; pero no clasificar a las Euros de 1972 y 1976 y hacer un discreto papel en el Mundial del 74 son una pequeña mancha en su historial internacional. A pesar de los contratiempos, el capitán de la selección seguía afianzado como el cancerbero titular y principal estandarte del equipo. Fue en el Santiago Bernabéu donde conoció la gloria en 1982. Alzó la Copa del Mundo a los 40 años. Un abrir y cerrar con broche de oro.

Sepp Maier

El ‘Gato’ (die Katze), le decían. Maier nunca tuvo miedo de ensuciar el uniforme, y, cual felino, le gustaba arriesgar el físico, ya fuese con vuelos espléndidos o lanzándose hacia la pelota mientras los delanteros se preparaban para apretar el gatillo. Ganó todo lo que se puede ganar a nivel colectivo, incluyendo la Euro del 72 y el Mundial del 74. El alto nivel competitivo te exige enfrentar a los genios del balón reiteradamente; le anotaron dos de los penaltis más relevantes de la historia: el gol más rápido que se ha marcado en una final de un Mundial, el de Neeskens a los 90 segundos, y el de Antonín Panenka en la final de la Euro del 76. Cuidó la portería de Alemania Federal durante 13 años (1966-1979), hasta que un accidente de automóvil lo retiró cuando tenía 35 años, pero todo indicaba a que iba a ser titular en la Euro de 1980, que también ganaron los teutones en Italia. Un referente, sinónimo de talento y persistencia.

Peter Shilton

El guardameta inglés estuvo 31 temporadas en activo (1966-1997) y fue 20 años el portero de los ‘Three lions’. Muy cómodo en el área pequeña y un dominador total del rechace hacia zonas seguras. Vistió durante tanto tiempo los colores de la selección, que en su primer partido jugó al lado de Bobby Moore y en el último recibió un gol de Roberto Baggio. Otro al que le pasó factura enfrentar tantas veces a los mejores, porque quedó marcado por los goles de Maradona aquella tarde del 86 en México, rendimiento del cual se exculpa, ya que, según él, el Diego “hizo trampa”. 

Andoni Zubizarreta

Con un amplio inventario de recursos, el portero de la selección española desde 1985 hasta 1998 fue un guardián de confianza. Fue el primero que sobrepasó el hito de las 100 internacionalidades con la elástica de España y estuvo presente en cuatro Mundiales. En el Barça, Cruyff le obligó a mejorar su juego con los pies, por ende, su adaptación al nuevo fútbol le permitió prolongar su carrera con la selección hasta los 37.

Peter Schmeichel

El ‘Gran Danés’ defendió la portería de su país desde 1988 hasta 2001. Sus intervenciones tenían bastante solidez, especialmente ante los tiros a quemarropa. Sus 196 centímetros de altura le permitían llegar a tiros colocados, además de tener rapidez de piernas para cubrir la meta a pesar de su envergadura. Estando en su mejor momento vio cómo de repente era prohibido levantar la pelota con la mano tras un pase de un compañero, algo que cambió su estilo de juego, pero no afectó su estatus de indiscutible en la selección, con la que ganó la sorpresiva Eurocopa del 92, siendo clave en todo el torneo, pero especialmente en las semifinales contra Países Bajos. Tuvo un hijo muy exitoso y ahora, gracias a los triunfos de Kasper, tendremos que diferenciarle como el ‘Schmeichel veterano’.

José Luis Chilavert

Un talento diferente. Estuvo resguardando el arco paraguayo desde 1989 hasta 2003. El ‘Bulldog’ agrandó su leyenda al ser un portero goleador (hizo 8 tantos con el combinado nacional), pero también era muy bueno al achique, tenía reflejos afinados y era excelente en el mano a mano, quizás porque pensaba como delantero; prácticamente como visitar al dentista para el equipo contrario. Con ese repertorio de virtudes llevó a Paraguay a octavos de final en Francia y en Corea y Japón. 

Fabien Barthez

Para definirlo habrá que usar algunos adjetivos: carismático (usaba el dorsal ’16’), bajito (1,80 m), efectivo y un hombre récord (10 porterías imbatidas en los mundiales, marca compartida con Shilton). A pesar de que empezó a ser convocado en abril de 1993 con los ‘Bleus’, requirió algunos meses y una hecatombe deportiva (la no clasificación de Francia a Estados Unidos 94) para que el entrenador Aimé Jacquet confiase en él. Tuvo problemas para hacerse con el puesto titular debido a la presencia de Bernard Lama, pero después de la Euro de 1996, Barthez empezó un camino triunfal en el que conquistó el Mundial del 98, la Euro del 2000 y la Confederaciones del 2003. Para 2006 llegó a la final del Mundial de Alemania, con 35 años recién cumplidos, en donde perdió la final y decidió dar paso a sus relevos, Coupet y Landreau, para dedicarse al automovilismo. Todo un personaje. 

Edwin van der Sar

Es el jugador que más partidos jugó con la selección neerlandesa, 130. Impávido, larguirucho (1,99 m) y completo. Jefe del área grande y bastante aplicado con los pies. Le decían ‘Pinocho’ porque ‘El holandés volador’ ya le pertenecía a Cruyff por su famoso gol contra el Atlético de Madrid en 1973. Titular con los tulipanes desde el verano del 95 hasta finales de 2008. El primer gol internacional se lo hizo Jürgen Klinsmann y el último lleva la firma de Andréi Arshavin. Viajero del tiempo.

Gianluigi Buffon

Un señor portero. Come en la mesa de los mejores guardametas de la historia. Un romántico del fútbol que 176 veces defendió la puerta de la selección italiana, con la cual no quería cruzar miradas porque eso significaría haberla desilusionado, según una carta que le escribió a la portería hace unos años. Es extraño ver cómo se normalizó el hecho de que jugó en la selección con Chiesa padre y Chiesa hijo, o que aparezca en todas las ediciones del FIFA hasta hoy, se dice como si fuera lo normal. Estuvo casi 21 años al servicio de la squadra azzura, y que nadie descarte que vuelva. Una maestría en atajadas impresionantes con las yemas de los dedos que solo se aprecian en la repetición a cámara lenta. Sabe cuánto pesa la Copa del Mundo gracias a una soberbia actuación en el verano de 2006. Un futbolista de época.

Tim Howard

Un grande de la Concacaf, literalmente (1,91 m). Jugó con su selección desde 2002 hasta 2017. Entre Copas América, Mundiales, Copas Oro y eliminatorias, siempre tuvo una dinámica competencia con Brad Friedel, Kasey Keller y Brad Guzan, pero se hizo con la titularidad indiscutible a partir de 2007. Ganó dos Copas Oro con Estados Unidos y fue determinante para vencer a España en las semifinales de la Confederaciones de 2009, con seis atajadas; pero mostró todo su inventario de paradas en los octavos de final del Mundial de Brasil al enfrentar a Bélgica, en donde consiguió el récord de más tiros detenidos en un duelo mundialista, con 16. Se retiró de las barras y las estrellas luego de no clasificar al Mundial de Rusia, con 38 años.

Iker Casillas

Exponente de la mejor generación de la historia de la selección. El de Móstoles jugó 167 veces con España. Les negó la titularidad a talentosos compañeros como Víctor Valdés, Pepe Reina y Diego López. Un catálogo de todos los colores con la ‘Roja’: penaltis importantes atajados (dos contra Italia en 2008, Paraguay en 2010 y Portugal en 2012), achiques, salvadas en la línea, y jugadas de uno contra uno que pudieron cambiar la historia de España (sí, ya sé en cuál estás pensando). Mide 1,82m, no obstante, ocupó la portería de la selección tanto tiempo, que le alcanzó para jugar con Fernando Hierro al inicio y con Héctor Bellerín al final (2000-2016).  

Petr Čech

Un golpe en la cabeza, digno de épocas pasadas (cuando no había cambios, entrar con rudeza al portero rival era una estrategia barriobajera para causar un hándicap en el equipo adversario), no pudo frenar su brillante carrera. Su estela en la selección checa fue prolongada, más de 14 años (02-16); pero no dio tiempo de disipar cómo se pronuncia su apellido (“como es checo, pues Chec”, “ahí dice Cech” u otras variables que no es posible escribir). La velocidad no era una de sus fortalezas, pero como si fuese un detective, sabía presagiar las intenciones del rival, tanto en el mano a mano como en los tiros lejanos. ‘Mr. Perfect’, le decían. Arriesgaba poco cuando tenía el balón en su poder. Lo difícil es jugar fácil.

Claudio Bravo

Un líder natural. Debutó en la selección chilena en 2004 y con 38 años sigue siendo titular. Como capitán levantó la Copa América dos veces. Es muy completo con los pies, un componente más para la salida de balón de sus equipos. Seguro en los remates lejanos y bien posicionado en el área pequeña, no lo piensa dos veces cuando toca ir a por un balón aéreo. Emociona pensar que aún tiene páginas por escribir en su trayectoria. 

Manuel Neuer

Todos los avances en el fútbol se condensan y dan como resultado a Manuel Neuer. Vuela, es rápido con los pies, acertado en el achique, capaz de jugar fuera del área, atinado en el uno contra uno. Una total frustración para los delanteros y un motivo de tranquilidad de sus compañeros. Fue parte del proceso clasificatorio del Mundial de Sudáfrica, pero se ganó la titularidad luego de una lesión en las costillas de René Adler, quien iba a ser el titular en la Copa del Mundo. Neuer convenció, le ganó el puesto a Tim Wiese (ahora luchador profesional) y, actualmente, tras ganar el Mundial en 2014, lleva 12 años en la portería germana sin señales de perder el puesto ante otro superdotado como Ter Stegen. 

 

Quevedo dijo: “Todos deseamos llegar a viejos, y todos negamos que hemos llegado”. Quizás hacer caso omiso a lo que pone el carnet es el secreto de estos revolucionarios. En la lista pudieron caber más. Dasaev, Schwarzer, Ochoa, Akinfeev, Muslera, Lloris, Pyatov o Aouate. En una disciplina con tantas responsabilidades, con una competencia feroz a la orden del día y en donde solo puede jugar uno a la vez, el hecho de que estos arqueros engañen unos años al tiempo hace dudar del afamado bajón de rendimiento por la edad del que todos hablan. De lo que no tengo dudas es de que se pronuncia Chec.

 


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Fotografía de Imago.