Quique Setién es un gran entrenador. De eso no hay duda. Es un hombre con las ideas muy claras y con una manera de entender el fútbol muy definida. La posesión y las asociaciones son su evangelio futbolístico. Con estas ideas y unos cuantos jugadores aptos para desempeñar esta filosofía, el actual entrenador del Real Betis Balompié consiguió mantener en Primera a la Unión Deportiva Las Palmas y reflotar un proyecto verdiblanco que venía de vivir años convulsos. Betway Apuestas en linea de Futbol y otras casas de apuestas similares no tenían, en su día, muchas esperanzas puestas en ambos proyectos y, sin embargo, Setién fue capaz de dar la vuelta a los pronósticos con su buen hacer.

Futbolísticamente nadie puede cuestionar el desempeño y los resultados del entrenador verdiblanco. Otra cosa es su vertiente mediática. Y es que Quique Setién no para de meterse en fregados de los que es difícil salir. El cántabro es carne de portada cada vez que se pone delante de un micrófono.

Su última salida de tono fue tras la derrota que sufrió en Butarque ante el Leganés. El equipo pepinero, con una propuesta futbolística diametralmente opuesta a la del Betis pasó por encima del cuadro andaluz y se impuso por un resultado de 3-0 que, a tenor de lo visto sobre el terreno de juego, se quedó muy corto. En la rueda de prensa posterior al encuentro, el cántabro hizo gala de su habitual soberbia al declarar: “juegan así. A veces les sale bien y otras no. Por eso están abajo…”. Las palabras de Setién suponen un menosprecio al trabajo del rival. Unas palabras que sobran, máxime cuando el equipo madrileño está solo 3 puntos en la tabla por debajo del Betis y acaba de darte un repaso en el campo.

El gran problema de Quique Setién está en que no entiende que, al fútbol, se puede jugar de distintas maneras. Con sus palabras deja entrever que su estilo futbolístico es el mejor, el más bonito, el más valioso. Setién acude a las ruedas de prensa considerándose moralmente superior a sus rivales porque el fútbol que él practica es la propia esencia del fútbol. Y ahí se equivoca enormente. Porque toda forma de jugar es legítima y tiene el mismo valor. Porque no todos los aficionados disfrutan con el mismo fútbol. Porque aunque le duela, hay muchos aficionados al que su fútbol le parece un “duermeovejas”.

Esta no ha sido la única vez que Setién ha metido la pata frente a los medios. Y es que la incontinencia verbal del santanderino es recurrente. El míster verdiblanco es capaz de herir hasta a su propia hinchada con sus salidas de tono. Este temporada, al referirse a su jugador Marc Bartra afirmó: “algo no estarás haciendo bien para que jueges aquí en el Betis”. Lo que pretendía ser una alabanza al jugador, acabó siendo un insulto a su propio club y a su pupilo.

Otro ejemplo son las declaraciones que hizo en 2013 sobre el Alcorcón, que en aquel momento entrenaba Bordalás. El cántabro, técnico aquella temporada del Lugo dijo: “…espero que el Alcorcón no suba, porque da pena verlos”.

Quique Setién haría bien en centrase, solo, en entrenar a su equipo y en olvidarse de sus rivales.