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Poli Rincón: del Pichichi del Betis a las mesas de póker

Pocos goles han quedado tan grabados en la memoria del fútbol español como los cuatro que Hipólito Rincón Povedano marcó a Malta el 21 de diciembre de 1983 en el Benito Villamarín. Aquella noche, en el histórico 12-1 que clasificó a España para la Eurocopa de Francia, el delantero madrileño firmó un tercio de los tantos necesarios para remontar una diferencia que parecía imposible. Poli Rincón, criado en una corrala de Lavapiés, ya era para entonces un goleador consagrado, y aún le quedaban capítulos por escribir muy lejos del césped.

De Lavapiés al Villamarín: la carrera de Poli Rincón futbolista

Antes de convertirse en uno de los nueves más recordados de la Liga, Poli Rincón futbolista empezó a labrarse el camino en el Real Madrid Castilla. Su trayectoria profesional se desarrolló entre 1975 y 1990, con paradas previas en el Díter Zafra, el Recreativo de Huelva y el Real Valladolid antes de su llegada al Real Madrid (1978-1981), donde levantó dos títulos de Liga.

El cambio decisivo llegó en el verano de 1981, cuando fichó por el Real Betis Balompié. Allí desplegó su mejor versión durante ocho temporadas que lo convirtieron en una de las grandes leyendas del club verdiblanco. Es el máximo goleador histórico bético en Primera División, con 78 tantos en 223 partidos. La cifra adquiere un peso aún mayor si se observa la temporada que coronó esa etapa.

La temporada del Pichichi 1982-83

En el campeonato 1982-83, Hipólito Rincón se convirtió en el único Pichichi de la historia del Betis en Primera División. Marcó 20 goles en 30 partidos y dejó atrás a una pléyade de delanteros entre los que figuraban Sarabia, Valdano, Hugo Sánchez, Kempes, Maradona y Santillana. Disputó 22 partidos con la selección absoluta, en todos como jugador del Betis, y en ese trayecto convirtió diez goles internacionales: los cuatro de Malta entre los más recordados.

La segunda vida: del banquillo al micrófono

Tras rescindir su contrato con el Betis en 1990, Poli Rincón se dedicó durante años a la gestión y creación de centros deportivos en Madrid. La voz, sin embargo, lo terminó devolviendo al fútbol. Hoy es uno de los comentaristas más reconocibles de Tiempo de Juego en Cadena COPE, donde su tono cercano y sus salidas espontáneas lo han convertido en un personaje de referencia de la radio deportiva española. Su análisis sobre el Real Madrid, club al que pertenece desde antes de nacer, según él mismo escribió, sigue marcando la pauta de muchas tardes de domingo.

Pero entre la retirada y el regreso a los micrófonos hubo un giro que pocos preveían: el descubrimiento del póker.

2009: el año en que Poli Rincón descubre el póker

La historia comienza con un programa de televisión. En 2009, PokerStars producía en Antena 3 un torneo en el que se enfrentaban antiguos deportistas y periodistas, con una plaza para el European Poker Tour como premio para el ganador. Poli, con poca experiencia y mucha confianza, se llevó la mesa. La sala lo fichó como friendly member, una figura conocida también como amigo de PokerStars, y desde entonces representa a la marca en eventos en vivo.

Un año después, en 2010, publicó con la Editorial Espasa El póker. Todos los secretos para ser un triunfador, prologado por Juanma Pastor y Yossi Obadía. El libro mezcla anécdotas, principios básicos del Texas Hold’em y la propia narrativa vital del autor, desde la corrala de Lavapiés hasta los torneos de Montecarlo.

Algunos hitos clave de aquella transición:

  • 2009: victoria en el torneo televisado de PokerStars en Antena 3 y posterior fichaje como embajador de la sala.
  • 2010: publicación de El póker. Todos los secretos para ser un triunfador (Espasa).
  • Estrellas Poker Tour: participación habitual en el circuito presencial impulsado por PokerStars en España.
  • Eventos europeos: presencia en EPT y festivales internacionales como cara visible del póker español.

La proyección de Poli Rincón póker tuvo más impacto mediático que deportivo. En foros especializados se discute todavía su nivel técnico, pero pocos discuten que abrió una puerta: la de un público generalista que, hasta entonces, asociaba el póker con el casino tradicional y no con un deporte mental practicable también desde casa.

El póker como segunda carrera para los futbolistas españoles

El caso de Poli no es único. La afición al póker entre futbolistas profesionales españoles ha generado varias trayectorias paralelas, con perfiles muy distintos en cuanto a estilo y resultados.

Ferran “Coro” Corominas: del gol del descenso a las mesas

Ferran Corominas Telechea, nacido en Banyoles en 1983, pasará a la historia del RCD Espanyol por el gol que marcó a la Real Sociedad el 13 de mayo de 2006, en el minuto 91 de la última jornada, salvando al club del descenso a Segunda División. Aquella misma temporada conquistó la Copa del Rey y la Copa Cataluña, y al curso siguiente fue subcampeón de la Copa de la UEFA con los pericos.

Su debut en el póker en vivo llegó en octubre de 2010, en un torneo celebrado en Lloret de Mar. Desde entonces ha acumulado, según la base de datos The Hendon Mob, 116.737 dólares en ganancias en torneos presenciales, ocupando el puesto 189 en el ranking histórico de España. Su mejor resultado fue un cuarto puesto en el Evento Principal del 888poker LIVE Barcelona en 2019, valorado en 35.000 euros. Tras una etapa en la liga india con el FC Goa, donde fue máximo goleador, Coro ha vuelto a la primera línea mediática como jugador del Ultimate Móstoles en la Kings League.

Gerard Piqué y la generación posterior

El recorrido de Gerard Piqué confirma que la combinación entre fútbol de élite y mesas de póker no es excepcional. Activo en el circuito desde 2011, el central retirado del FC Barcelona acumula 738.611 dólares en ganancias en vivo, según los datos de The Hendon Mob. Su mejor resultado data de agosto de 2019, cuando terminó segundo en un Single-Day High Roller de 25.000 euros del EPT Barcelona, embolsándose 352.950 euros, en una final disputada frente al malagueño Juan Pardo. Ya retirado del fútbol desde noviembre de 2022, sigue apareciendo con regularidad en torneos europeos de buy-in alto, incluida una nueva participación en el EPT Barcelona en agosto de 2024.

Cómo ha cambiado el ecosistema desde 2009

Cuando Poli firmó con PokerStars, el panorama era muy distinto al actual. Las salas operaban en un terreno regulatorio gris, los pagos a las cuentas bancarias podían tardar más de una semana en hacerse efectivos y la oferta de torneos en directo en España era prácticamente inexistente fuera de los grandes festivales internacionales. La aprobación de la Ley 13/2011 de regulación del juego, junto con la creación de la Dirección General de Ordenación del Juego, transformó el sector y sentó las bases del mercado actual.

Quince años después, el ecosistema que él contribuyó a popularizar es radicalmente más profesional. Los torneos en vivo se celebran con regularidad en casinos de Madrid, Barcelona, Valencia y Marbella. Los patrocinios entre marcas y deportistas son una práctica habitual. Y la experiencia online ha dado un salto cualitativo: la velocidad de pago se ha convertido en uno de los factores diferenciales entre operadores, hasta el punto de que existen comparativas dedicadas exclusivamente a las plataformas con retiro instantáneo en mercados regulados. Las retiradas que en 2009 podían demorarse días se procesan hoy, en muchos casos, en cuestión de minutos.

Una doble identidad, una misma pasión

El relato de Poli Rincón ilumina algo que va más allá del propio personaje. El paso del fútbol al póker, en su caso, no fue una huida ni una reinvención forzada. Fue la prolongación natural de un perfil competitivo que necesitaba seguir midiéndose en algo. El delantero del 12-1, el Pichichi del Villamarín y el comentarista de Tiempo de Juego son la misma persona que se sienta a una mesa con cartas en la mano y disfruta del farol como en su día disfrutó del gol de cabeza al primer palo.

Coro Corominas y Gerard Piqué, en sus muy distintas trayectorias, han confirmado después una intuición que Poli vislumbró en aquel programa de Antena 3 hace ya más de quince años: el césped y el tapete verde comparten más de lo que parece. Ambos exigen lectura del rival, gestión del riesgo y la capacidad, tan poco enseñable, de mantener la calma cuando todo lo demás empuja a perderla.