El Celta de Vigo regresará la próxima temporada al fútbol europeo volviendo a jugar la Europa League ocho años después, y lo hará de una forma divertida e ilusionante, ya que el cuadro gallego es uno de los equipos que mejor juega en la máxima categoría del fútbol español. Además, el equipo de Claudio Giráldez disfruta y hace disfrutar con muchos jugadores de la casa y con un juego de ataque propositivo que es la envidia de muchos.
Caso curioso, el del técnico del Celta, ya que es más joven que su jugador más icónico, Iago Aspas (de quien famosamente dijo “estoy más cascado que él”, poco después de llegar al banquillo celeste), y llegó como parche a mediados de la pasada campaña. El buen desempeño del equipo bajo su mando le granjeó una oportunidad de oro que ha aprovechado a las mil maravillas esta temporada.
El Celta de Giráldez tiene un halo romántico, de boxeador valiente y carismático que va al intercambio de golpes. No en vano, el cuadro celeste ha sido el quinto máximo realizador de La Liga EA Sports, con 59 goles, y también el cuarto que más ha encajado en el torneo (57).
También contribuye a esa percepción romántica el hecho de que haya aparecido como el rival de los grandes en algunos de los partidos más polémicos de la temporada. Especialmente célebre fue su encuentro de Copa del Rey en el Santiago Bernabéu, en el que encajó el primer tanto madridista tras un claro penalti a favor no pitado y a pesar de ello forzó la prórroga, en la que acabaría cayendo, tras ir perdiendo 2-0 a pocos minutos del final.
Giráldez y los suyos necesitan ahora reinventarse; ganar profundidad de plantilla, seguir dando protagonismo a los jóvenes y mantener el nivel sin perder frescura. Y es que la Europa League es una competición muy tramposa, que puede ofrecer encuentros muy asequibles, en principio, pero que normalmente se disputarán en jueves y, en ocasiones, a varias horas de vuelo de Balaídos, con todo el desgaste que ello conlleva para unos compromisos ligueros que, casi con total seguridad, serán siempre en domingo.
El equipo, además, deberá rearmarse y mantener a los cedidos Ilaix Moriba y Borja Iglesias será complicado. Dos perfiles que contribuyen a ese aroma épico y romántico del equipo, ya que son dos jugadores que, por diferentes razones, buscaban redención en la lluviosa Galicia, tras periplos poco exitosos y, en el caso del canterano del Barça, salpicados de polémica, como lo está siendo también la salida del destacado Alfon, que supone un duro golpe para las huestes de Giráldez.
Por lo pronto, el Celta ha firmado al meta rumano Ionut Radu, que sustituye al veteranísimo valenciano Vicente Guaita. Radu puede encajar fácilmente en este Celta. El cancerbero sólo fue titular desde febrero en el Venezia, pero en 15 partidos realizó 48 paradas, aunque no pudo evitar el descenso de los venecianos pese a su casi heroico desempeño.
Muchos ojos están puestos en el noroeste de la Península Ibérica, esperando los próximos movimientos de uno de los equipos más divertidos de los últimos años en La Liga, y también deseando que el equipo no pierda su frescura, su alegría y su descaro.


