PUBLICIDAD

West Ham: cuando explotan las burbujas

Grupos de hinchas ‘hammers’ se manifestaron para pedir un cambio en la gestión del club y recuperar la esencia perdida con la desaparición de Upton Park

West Ham

El himno de la afición del West Ham es bien conocido. I’m Forever Blowing Bubbles (‘siempre estoy soplando burbujas’) es una metáfora de la fragilidad del éxito y la búsqueda de la dicha en el fútbol.

El pasado sábado tuvo lugar una gran protesta en el London Stadium. El buen ambiente de los que participaron en ella se infló como una burbuja a las puertas del recinto. Eran más de 10.000 seguidores del West Ham los que marcharon desde la estación de metro de Stratford hasta el ex estadio olímpico, hoy casa de los ‘hammers’. La manifestación estaba organizada, entre otros, por el grupo Hammers United, en coordinación con la junta asesora de aficionados del club.

 

Los aficionados del West Ham, perjudicados por el cambio de estadio, no van a rendirse así como así, aunque eso signifique tener que ver los partidos en casa o en el pub

 

Había varios motivos detrás de la marcha, entre ellos, pedir que David Sullivan y Karren Brady abandonen la dirección del club y protestar por cómo se está gestionando la entidad. En septiembre, la junta asesora de aficionados había dado un voto de ‘no confianza’ a la cúpula directiva designada por los máximos accionistas del West Ham; reclamaban “profesionales de máxima calidad para dirigir el día a día del club”. Por supuesto, haber cambiado el entrañable Upton Park por el enorme London Stadium, construido como sede de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, ha dejado una herida profunda que todavía se siente, más de una década después.

West Ham

Paul Colborne, uno de los organizadores de la manifestación de Hammers United, ha dedicado muchas horas a trabajar para conseguir una protesta conjunta. A sus casi 70 años, lleva meses coordinándolo, y ha llegado a dormir en la oficina para asegurarse de que todo salía como es debido. Los días de partido, el veterano hincha no va al London Stadium, sino a un pub del East End londinense, donde se reúne con otros aficionados que no pueden o no quieren ir al nuevo recinto. Aunque resulta imposible verificarlo, Colborne tiene claro que ha habido miles de seguidores que se han ido alejando del equipo con la construcción del nuevo campo y la demolición de Upton Park para alzar pisos en su lugar. El sábado, a pesar de la convocatoria y de los discursos que se escucharon en el exterior del estadio, hubo más de 60.000 espectadores presenciando el encuentro contra el Burnley. Es un problema con el que se encuentran los que protestan: el club siempre va a encontrar a alguien que ocupe el lugar de los que se nieguen a acudir a un partido. No ayuda a la causa que el West Ham sea un club de tan fácil acceso para turistas y groundhoppers. Pero las protestas miran más allá, al pasado, al presente y al futuro. Los encargados de hacer los discursos, por cierto, fueron Jeff ‘Stinky’ Turner, miembro de la legendaria banda de punk local Cockney Rejects, y el histórico seguidor Bill Gardner.

Hay quien dice que estos seguidores díscolos tendrían que fundar un club escindido en la zona de Upton Park, al estilo del FC United of Manchester. Sin embargo, la demografía del lugar ha cambiado, y hoy hay menos aficionados que vivan cerca del lugar donde se alzaba el viejo campo. Son muchos los que se mantienen leales a la esencia del West Ham United, y tienen la esperanza de que algo pueda cambiar, pero parece improbable que haya novedades en relación con el London Stadium.

 

Colborne tiene claro que ha habido miles de seguidores que se han ido alejando del equipo con la construcción del nuevo campo y la demolición de Upton Park para alzar pisos en su lugar

 

Tras la marcha, algunas fuentes parecían interesadas en restar importancia a la cifra de participantes. Hubo hinchas de otros conjuntos que se burlaron de la dimensión de la protesta. Existe un problema de solidaridad en el fútbol y en la sociedad británica en general.

Durante la manifestación, el volumen de la megafonía estaba tan alto que hacía difícil que se escucharan los discursos. Fue entonces cuando los manifestantes respondieron con un I’m Forever Blowing Bubbles espontáneo, que impregnó todo el ambiente. No van a rendirse así como así, aunque eso signifique tener que ver los partidos en casa o en el pub.

West Ham

 


SUSCRÍBETE A LA REVISTA PANENKA


Fotografías de Tom Reed.