Messi es sus goles y también cómo se cuentan. Que el mundo depende de sus relatores lo sabemos por Javier Marías. Un talento como el de La Pulga necesita narradores y cronistas que estén a su altura. Para disfrutar de Messi es necesario que alguien escriba como él juega. Que alguien narre como él regatea. Una pausa antes de que coja el balón y empiece a correr. Una narración in crescendo. Una escritura tensa cuando el ’10’ se acerca al área. Messi será eterno por él y por los que escriben sus gestas, en las grandes finales o en los partidos mundanos. Por eso Messi es Ramon Besa, Francisco Cabezas y Lluís Flaquer. Por eso Messi también es ahora Jordi Puntí tras la publicación de Todo Messi.

Cuenta Rodrigo Fresán en La parte soñada que, según Plinio, al acabar el día los tracios depositaban en una urna un guijarro blanco si había sido un buen día o uno negro en caso contrario. De este modo, al final de su vida los tracios sabían sin margen de error si habían sido felices o no. Miro Todo Messi y veo la urna llena de guijarros blancos. El libro de Jordí Puntí arranca con una cita de Ramon Besa en la que dice que el éxito del Barça siempre dependió de la felicidad de Messi. Y la alegría del ’10’ ya nos acompaña durante toda la lectura.

Puntí ha conseguido captar esa felicidad y encerrarla para siempre en un libro, por lo que pueda pasar en un futuro. “Me apetecía prolongar todos los momentos de felicidad que me ha dado”, advierte el escritor catalán en la contraportada. Quizás para anticiparse a la nostalgia del futuro adiós de Messi, Puntí escribe este antidepresivo antes de que aparezca la depresión, un libro de autoayuda para evitar que la gente deje el fútbol cuando Messi lo haga.

 

El fútbol pasa primero en el césped y luego en la memoria. Cada uno tenemos un Messi en la cabeza y Puntí nos muestra el suyo

 

El escritor de relatos y de la novela Maletas perdidas congela a Messi con las cinco cualidades con las que Italo Calvino definió el artista del futuro: ligereza, rapidez, exactitud, visibilidad y multiplicidad. Un reto que Puntí supera con holgura. No es fácil describir y escribir lo que hace Messi sin faltar a la verdad. Son muchos los que han dicho que se acaban los adjetivos para definir a La Pulga, pero los buenos escritores, como Puntí, son los que piensan que las genialidades de Messi incentivan la creación del lenguaje.

Dice Pàmies sobre el libro que no ordena tanto la vida y obra de Messi como la percepción del fenómeno. El fútbol pasa primero en el césped y luego en la memoria. Cada uno tenemos un Messi en la cabeza y Puntí nos muestra el suyo con su magnífica prosa. El que vemos en Todo Messi es un “Messi sentimental y emocional”, una percepción más que una realidad, no el Messi del día a día sino el Messi del recuerdo que perdurará en un mundo paralelo.

“Y la vida sigue”. Con esta frase cierra Puntí el pasaje de todos los récords que ha triturado Messi. Esas líneas demuestran que nada es eterno mientras Messi lo sea. Una vez publicado el libro, en el que en un momento determinado el escritor catalán nos explica las sensaciones cuando el argentino está en el banquillo, Messi fue suplente en el Sánchez Pizjuán y al salir puso el partido patas arriba. El ’10’ sigue escribiendo un libro inacabado que sigue anhelando su punto final en el Mundial, que parecía el anterior, pero que quizás será el próximo. Como dijo Segurola, Maradona es Maradona a veces, pero Messi es Maradona todos los días. Ahora le falta ser Maradona el día que alzó la Copa del Mundo.

Por ahora recurriremos a Puntí y lo haremos sobre todo cuando Messi nos abandone. Podremos entonces volver al libro, que guardaremos en una vitrina, para mirar la urna y recordar lo felices que fuimos.