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The tallest man in football

Alzar el vuelo en 2020 tiene mucho mérito. Kristian Mattson lo ha hecho ofreciendo deliciosos shows en directo desde su casa. Y Ansu Fati… ¿qué decir de Ansu Fati?

Suecia. El país que todos quieren ser. El de la innovación, la educación ejemplar y el estado del bienestar. El de Alfred Nobel, Björn Borg o Greta Thunberg. También el de Roxette, ABBA o The Cardigans. Para otros el de las bellas turistas de Torremolinos. Tiene también su lado oscuro: el del clima taciturno, los suicidios y el alcohol más robusto. Un mito viviente. No importa con qué mirada. Sus estigmas, tópicos y personajes son tan sólidos como el carácter de Pippi Langstrump, la jovencita más famosa del reino escandinavo, con permiso de Kristian Mattson. Porque, a todo esto, Suecia también ha visto nacer al mejor cantautor de música folk del mundo.

Mattson ya ha cumplido 37 años, aunque su obra todavía carece de celebridad en la burbuja popular de la música. Ah, y lo del ‘Dylan sueco’ no es ningún juego, ni siquiera una etiqueta para vender discos, es una comparación obligada. Un símil razonable y fundamentado. No tanto como su nombre artístico, pues, a pesar de su metro setenta de estatura, se hace llamar The Tallest Man On Earth (El hombre más alto de la tierra). Convivirá siempre con esa ironía. Pero, ahora que lo pienso, no está del todo mal tirada. De alguna manera, la categoría de sus piezas musicales lo elevan hacia un lugar inalcanzable. Su propia altura actúa como metáfora de sus temas. Love is all son palabras mayores, altísimas.

Eso es. Ambos, nombre y obra artística, tan solo son un rastro de su superioridad. Compiten en la liga de los mejores, más allá de proceder de un hombre diminuto. Quién lo diría. Así como Ansu Fati, un debutante que muestra signos de veteranía. 66 kilos y una musculatura todavía en desarrollo no le privan de comportarse como lo que es: un extremo goleador de primera clase. Un alumno más que aventajado. Su figura representa un escenario extraordinario. Único por la relación entre su edad, físico y resultados que obtiene. Y es que el talento a menudo es incoherente, parece que brota de un suministro ilógico, totalmente inesperado. Debutar con madurez. ¿Pero cómo es posible? Me pregunto yo.

 

El mal clima que azota a su club no se presenta como un obstáculo para su estallido. Juventudes que no tiemblan. ¿Acaso un niño de 17 años entiende de malos tiempos?

 

No tiene respuesta. Simplemente ha aparecido por alguna razón. Está ahí para nuestro deleite. Aprovechemos el momento. Aquel que nos encomienda a una promesa que, poco a poco, se va transformando en realidad. Ansu Fati es como un crédito que no necesita aval. Luce por su propia credibilidad. El futuro lleva su nombre. No sé si Messi puede ser para Ansu lo que Dylan para Kristian. De lo que no tengo duda es de que es el mejor profesor para él. ¡Pero qué bendición!

El músico, a sus 25 años, alcanzó un nivel estratosférico en su segundo álbum: The Wild Hunt. Un disco único por su composición, interpretación y manejo de la guitarra acústica. En él, además, no necesitó ningún acompañante. Acojonante. La obra perfecta. Algo que miles de artistas experimentados jamás lograron a lo largo de su trayectoria. El futbolista, en su comienzo, también estaba -más o menos- solo. Fue capaz de asomar su cabeza de pillo desde una alcantarilla que olía a descomposición. El mal clima que azota a su club no se presenta como un obstáculo para su estallido. Juventudes que no tiemblan. ¿Acaso un niño de 17 años entiende de malos tiempos?

En cualquier caso, en Barcelona o en Dalarna, alzar el vuelo en 2020 tiene mucho mérito. El músico lo ha hecho ofreciendo deliciosos shows en directo desde su propia casa. Y el futbolista… ¿qué decir del futbolista? Ni el Covid para a este niño. The tallest man in football no es ni Peter Crouch ni Zlatan Ibrahimovic. Es Ansu Fati. Valga la ironía.

 


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Fotografía de Getty Images.