La copa es esa competición en la que los clubes más pequeños no son tan minúsculos y los grandes no se ven tan poderosos como en el resto de torneos. Es ese lugar en el que los sueños, por muy imposibles o utópicos que parezcan, tienen su hueco en el césped. A lo largo y ancho de la Europa copera hemos visto hazañas de todos los colores. Un desconocidísimo Mirandés sedujo a toda España en su paso por la Copa del Rey de 2012 eliminando a tres ‘primeras’ —Villarreal, Racing de Santander y Espanyol— hasta que el Athletic derrumbó sus sueños en semifinales; en 1992 el Hannover 96, por aquel entonces en la 2.Bundesliga, se convirtió en el primer club no perteneciente a la máxima categoría de la Alemania unificada en salir campeón de la DFB Pokal tras imponerse al Borussia Monchengladbach en la final, después de eliminar a otros cinco equipos de la Bundesliga; 30 años antes, un Nápoles que jugaba en la Serie B italiana se llevó la Coppa ante el SPAL 1907; y Francia tampoco está exenta de hazañas coperas, como la que llevó al Le Havre a convertirse en el primer equipo galo en levantar la Coupe de France durante su etapa en la Ligue 2 en 1959.

Cada país cuenta con alguna historia de estas, una hazaña inolvidable para los que consiguieron hacerla realidad. El problema es que surgen a cuentagotas en todos ellos. Pocas veces vemos a un Segunda B o un Tercera llegando a las fases finales de la Copa del Rey, como tantas pocas veces hemos visto a un representante de la Serie C luchando con los Inter, Milan o Juventus de turno por una plaza en la final de la Coppa, repitiéndose la misma situación en la gran mayoría de países. En todo caso, estos pocos ‘milagros’ solo los vemos con clubes de segunda o tercera categoría, nunca de divisiones inferiores. ¿Se imaginan un lugar en el que un equipo de Primer Regional pueda luchar frente a frente contra Real Madrid o Barcelona? ¿Les gustaría que existiera un torneo en el que ver a Leo Messi o Cristiano Ronaldo en campos sin gradas, con el clásico bar regentado por los vecinos donde la cerveza reúne a los pueblerinos cada mañana de domingo? Pues ese lugar tan inimaginable se hace realidad en la cuna del fútbol gracias a la competición más antigua y longeva de este deporte, la FA Cup. 145 años repletos de campos embarrados y encharcados, de gradas a rebosar, de goles, de frío y, sobre todo, de una organización ejemplar que permite mezclar y entrelazar las historias de los más humildes con las de los más poderosos de Inglaterra. Desde la Premier League hasta las catacumbas del fútbol ingles, todos cuentan con el privilegio de formar parte de la FA Cup, siempre y cuando los clubes cumplan los requisitos impuestos por la Football Association.

 

Esto es la magia del fútbol inglés, la hermosura de una competición sin igual, el romanticismo de la FA Cup, probablemente la competición más preciosa jamás vista

 

Los equipos de décima y novena categoría son los primeros en empezar su andadura por la competición. A inicios del mes de agosto, en pleno verano, la Extra Preliminary Round les enfrenta antes de que aparezcan los clubes de octava división en la Preliminary Round. Tras esta segunda manga, llegan las cuatro rondas clasificatorias, cuando se incorporan los equipos de otras tres divisiones. Los clubes de la séptima categoría lo hacen en la primera ronda, les siguen los de la National League North y la National League South en la siguiente y ya en la cuarta ronda clasificatoria llegan los de la quinta categoría, la National League. Es a partir de ahí, cuando empieza la FA Cup más pura, con la aparición de los equipos de Premier y la Football League —los de la League One y la League Two llegan en primera ronda y los clubes de Premier y Championship lo hacen en la tercera—. Seis últimas rondas, semifinales y final para decretar al campeón. Todo a partido único, sin ventajas para unos ni para otros. Un vida o muerte que durante siglo y medio ha conseguido cautivar a los aficionados ingleses donde conquistar el segundo torneo en discordia es todo un honor. Para ellos ganar una FA Cup es mucho más que ganar una simple copa, a diferencia de lo que ocurre lejos de sus fronteras. Más allá de las Islas, las competiciones del K.O. se han convertido en un estorbo tanto para los clubes que luchan por todos los títulos como para aquellos que llegan a final de temporada con la soga al cuello, pero Inglaterra eso no se lo puede permitir.

Esta temporada, con la FA Cup ya en los octavos de final, dos clubes non-league, fuera de las cuatro ligas profesionales de Inglaterra y ambos en la National League, han sorprendido a propios y extraños en su andadura por el campeonato. Lincoln City y Sutton United se encuentran entre los 16 equipos vivos, a solo cuatro victorias de levantar el trofeo. La ciudad de Lincoln, situada al este de Gran Bretaña, ya prepara las maletas para hacer una escapada a Burnley y poder presenciar si este sueño sigue siendo realidad o si ha llegado el momento de despertarse. Guiseley, Altrincham, Oldham Athletic, Ipswich y Brighton & Hove Albion ya han sido víctimas del sueño de The Imps, que quieren volver a dar la sorpresa ante el Burnley. Mientras, en el sur de Londres, el Gander Green Lane, de apenas 5.000 espectadores y solo 765 de ellos con sus respectivas butacas, se vestirá con sus mejores galas para recibir al todopoderoso Arsenal de Arsene Wenger. En este caso, Forest Green Rovers, Dartford, Cheltenham Town, Wimbledon y Leeds han sido eliminados al paso del Sutton.

Ambos han llegado a la recta final dejándose la piel en el verde ante equipos de menor y mayor nivel. Su estreno en la FA Cup fue contra clubes de la misma National League, Guiseley y Forest Green Rovers, y en los dos casos el encuentro se saldó con un 2-1 favorable a los protagonistas de esta historia, aunque el Lincoln City pasó a la siguiente fase después de un replay, tras empatar 0-0 en Sincil Bank, el feudo de The Imps. Alcanzada la First Round Proper, donde ya podían cruzarse con rivales profesionales, tanto Lincoln como Sutton tuvieron la suerte de su lado. Altrincham y Dartford, los dos de la sexta categoría inglesa, eran el siguiente objetivo. Los primeros cayeron por un ajustado 2-1, gracias a los goles de Raggett y Power. El Dartford, en cambio no complicó la vida al Sutton United, que le endosó un 3-6 a domicilio con dobletes de Biamou, Deacon y Stearn. La siguiente manga ya deparó sendos enfrentamientos ante equipos de la Football League. Los del este de Inglaterra se midieron al Oldham Athletic de la League One, aunque las dos categorías de diferencia entre ambos clubes no fueron impedimento para que los de Danny Cowley se impusieran por 3-2 en Sincil Bank con un doblete de Theo Robinson. Mientras que desde el sur de Londres la historia paralela del Sutton también seguía su curso después de ganar al Cheltenham Town de la League Two en el último suspiro después de que Deacon, el ‘hombre gol’ de este Sutton marcase el definitivo 2-1 en el tiempo añadido.

El bombo de la Third Round Proper venía bien cargado, había llegado el momento de los grandes candidatos a llevarse la FA Cup. Los 44 equipos de la Premier y la Championship entraban en juego. The U’s, como se conoce coloquialmente al Sutton, respiraron tranquilos al ver que el próximo rival era el AFC Wimbledon que, aun siendo de la League One, esquivaba bailar con las más feas de la sala. En el Gander Green Lane no se movió el resultado. Diez días más tarde, el Kingston upon Thames presenciaba una nueva gesta del Sutton. Tras ir por detrás en el marcador durante gran parte del encuentro, Deacon (¿quién si no?) igualó el resultado a falta de 15 minutos, Biamou certificó la hazaña en el minuto 90 y Fitchett puso la guinda en el pastel para rematar la eliminatoria con un 1-3. Si la eliminatoria de The U’s fue increíblemente épica, la de sus colegas de sus sueños no se quedó atrás, no podían ser menos. Con todo un Ipswich Town delante, sacaron un valioso empate a dos goles del Portman Road a falta de cinco minutos para acabar el partido. En el replay, poco después de cumplirse el tiempo reglamentario, Arnold puso en pie al graderío con el tanto de la victoria. El próximo asalto, la Fourth Round Proper, deparó sendos compromisos ante equipos de la Championship, contando con la suerte de no verse las caras con un equipo de la Premier League y de poder jugar en su propio estadio. El Sutton ganó gracias a un solitario gol de Collins desde el punto de penalti a un histórico como el Leeds United y el Lincoln City hacía lo mismo frente al líder de la segunda división inglesa, el Brighton & Hove Albion, batiéndolo con un cómodo 3-1.

La quinta ronda contaba con ocho equipos de la Premier entre los 16 clasificados. Esta vez esquivarlos en el sorteo se avecinaba complicado y el azar decidió que así lo fuera. Sutton United-Arsenal y Burnley-Lincoln City. El lunes 20 de febrero, el coqueto Gander Green Lane recibirá al 12 veces campeón de la FA Cup, en un duelo en el que el ámbar y el marrón tratarán de seguir haciendo historia contra el rojo y el blanco, donde los goles de Deacon se batirán a muerte con los de Alexis Sánchez y compañía. Un día antes, el Lincoln recordará el asalto a Portman Road para hacer lo mismo en Turf Moor, esperando que los goles de Robinson y Power sigan entrando para que esta temporada, en la que andan líderes de la National League, no se les olvide nunca.

Dos ciudades esperan con ansia ese partido en el que si pierden, dejarán una pequeña historia para el recuerdo, pero si ganan, no querramos saber lo que pasa si ganan. Han jugado replays, han pasado eliminatorias en el último segundo, han ganado a clubes inmensamente más grandes que ellos y es posible que también hayan fastidiado a alguna casa de apuestas. Seguramente, pese a todo ello, en el mes de mayo, cuando los diarios, las revistas o los informativos nos expliquen quién ha sido el nuevo campeón del torneo más viejo del mundo, los nombres de Lincoln y Sutton no aparecerán por ningún lado y estarán hasta difuminados en la mente de la gran mayoría, pero los propios jugadores y su afición siempre recordarán ese 2017 en el que, por muy desconocidos que fueran, se convirtieron en auténticos héroes. Esto es la magia del fútbol inglés, la hermosura de una competición sin igual, el romanticismo de la FA Cup, probablemente la competición más preciosa jamás vista.