Si hace cinco años el equipo del norte de Europa se hizo famoso por sus extravagantes celebraciones y la consecución de un título de liga in extremis, hoy lo es porque está a tres eliminatorias de disfrutar de una fase de grupos de la segunda máxima competición continental.

El Levadia fue el último escollo con el que tuvo que lidiar el equipo dirigido por Rúnar Páll Sigmundsson antes de medirse al Espanyol. En la ida, los islandeses los derrotaron por 2-1, pero en el partido de vuelta el club tallinés remontó y puso las tablas en la eliminatoria. Ya en la prórroga, las cosas fueron a peor, y un penalti transformado por Kruglov en el minuto 105 dejaba fuera de Europa al Stjarnan. Sin embargo, los vikingos reaccionaron de la mejor manera. Cuando estaban al borde del precipicio y sin salida, tal y como sucedió en la consecución de la liga islandesa en 2014 -título que se llevaron en el último suspiro-, los minutos previos al pitido final del partido se tornaron cruciales para ellos. Esta vez fue en el 122’. En un tramo del encuentro donde solo hay cansancio y agotamiento, fue cuando apareció Guojónsson para anotar el 3-2 y, pese a perder el encuentro, ganar la eliminatoria y conseguir el billete para la próxima batalla.

 

“Lo celebraremos de forma normal o tal vez hagamos alguna locura, ya veréis”

 

“Es un sueño para nosotros porque somos un equipo grande en Islandia, pero pequeño en Europa”, afirmó el técnico Sigmundsson en la previa del encuentro. Ahora, las celebraciones representando la pesca de salmón o simulando a una bicicleta, han pasado a un segundo plano. Lo celebraremos de forma normal o tal vez hagamos alguna locura, ya veréis”, dejó entrever el capitán Sigurdsson.

En este país de cerca de 357.000 habitantes viven con la ilusión de que algún día puedan disfrutar de grandes partidos contra equipos históricos y reconocidos del continente. En 2014, rozaron con la yema de los dedos este sueño. Llegaron hasta la última ronda de los play-offs de acceso a la Europa League, dejando por el camino a equipos como el Motherwell o el Lech Poznan. No obstante, el último paso fue el más complicado de todos, ya que esperaba el Inter de Milán. Los ‘Nerazzurri’ acabaron con las expectativas que se habían creado en Islandia con dos goleadas (0-9 en el global de la eliminatoria). Pero, pese a ello, todos reconocieron el mérito del Stjarnan por la previa que habían realizado, dejando atrás hasta a tres equipos.

Hoy, cinco años después de aquella aventura, Cornellà-El Prat pondrá a prueba las aspiraciones europeas de un Stjarnan que anhela dar la sorpresa en la eliminatoria con la ventaja de estar rodado de piernas, puesto que la liga islandesa, en la que el club marcha en cuarta posición, no cierra la persiana en verano. Los ‘pericos’, por su parte, con apenas dos amistosos saldados con victorias, quieren volver a disputar, 12 años después, una fase de grupos de Europa League.