Cuando eres pequeño y empiezas a jugar a fútbol, sueñas con ganar un título. Yo había logrado muchos e importantes en mi carrera -una Copa con el Valencia, una Eurocopa y un Mundial con la selección…- cuando fiché por el Manchester City. Pero nunca me habría imaginado que lograría una liga de ese modo, en la última jornada, con un gol en el último minuto y en nuestro estadio. ¡Lo que sucedió el 13 de mayo de 2012 en el Etihad Stadium fue una absoluta locura! Llegamos al partido definitivo dependiendo de nosotros mismos. Si ganábamos, el Manchester City se convertiría en campeón de la Premier League 44 años después. El Manchester United necesitaba ganar y esperar nuestro pinchazo. Cuando salí al campo, la verdad es que no pensaba en el otro partido. Solo quería hacerlo lo mejor posible. Confiaba en que haríamos nuestro trabajo. Más que presión, recuerdo la ilusión de poder ganar la liga con nuestra gente. Siempre me hace especial ilusión conseguir títulos para una afición tan entregada. Recuerdo perfectamente las caras de ilusión cuando terminó el encuentro. Fue todo tan emocionante…

 

“No se puede describir con palabras. Muchas veces me topo con ese gol en algún resumen o documental. Y me quedo a ver la jugada entera”

 

Nos adelantamos en el marcador en el primer tiempo pero el QPR le dio la vuelta en la segunda parte. Con el 1-2 en contra yo solo pensaba en que podíamos levantarlo. Había tiempo. No me fijé en los aficionados, luego vi imágenes en las que muchos lloraban. Siempre hay tiempo hasta que el árbitro pita el final y, en esta ocasión, afortunadamente, quedó el tópico más que demostrado. Para abstraerte en este tipo de situaciones límite yo siempre he tratado de tener el balón, hacer mi juego y no perder ninguna oportunidad. Lo pensábamos todos: no podíamos bajar los brazos, estábamos ante una oportunidad histórica y queríamos aprovecharla. En mi caso, estuve tranquilo y relajado. Siempre he jugado así. Es lo que me gusta, tener el balón y distribuir el juego, ayudar a los compañeros. Siempre creí que podíamos. Como he dicho, uno aprende a luchar hasta el final. Por eso cuando Dzeko marcó el gol del empate en un saque de esquina, nos dijimos: “¡Vamos, es la hora de darlo todo!”. A veces no se logra, pero si lo consigues… La sensación es indescriptible. Como cuando recogió ese balón Agüero y lo envió a la red en el minuto 94. Fue un momento increíble, se me vinieron muchas cosas y ninguna a la cabeza. No se puede describir con palabras. Muchas veces me topo con ese gol en algún resumen o documental. Y me quedo a ver la jugada entera. Me trae siempre buenos recuerdos.

No sé si fue el partido más loco que viví en mi vida, pero quedará como unos de los partidos a recordar en la historia de la Premier. Ganamos la liga y aficionados y futbolistas pudimos celebrarlo juntos en el terreno de juego. Fue increíble.

 


SUSCRÍBETE A LA REVISTA PANENKA


Fotografía de Imago.